Sai Baba y la Kumbah Mela
Introducción
Estoy convencido de que a veces tomamos decisiones que son producto de algo más que la reflexión o la intuición. Desde algún lugar se instala en nuestra mente una idea o acción y tenemos la necesidad imperiosa de entregarnos a ella, más allá de todo razonamiento, aparentemente lógico. Bueno, no sé si a todos les pasa lo mismo, sepan disculpar si a veces tiendo a generalizar, pero a mí me ocurre así y esta historia tiene que ver con seguir la voz interior.
Pero dejemos de hacer elucubraciones y vayamos a los hechos.
Barcelona- España
Era enero de este año, estaba en Barcelona, en la casa de Gustavo Barrios e íbamos a ir juntos a la India a fines de ese mes, cuando Gustavo, que estaba chateando con alguien, desde la otra habitación, me pregunta:
Carlos, ¿que es la Kumbah Mela?
Es un acontecimiento espiritual que se realiza cada doce años, van personas de toda la India y bajan del Himalaya, de los bosques y selvas los sadhus, ascetas y renunciantes, le respondo.
¿Por qué no vamos? , me dice de inmediato.
En ese momento, como un relámpago, recuerdo que hace 24 años, estando en Prashanti Nilayam, el ashram de Sai Baba, me enteré de ello y había averiguado, o mejor dicho había preguntado -internet no existía aún, tal como la conocemos ahora- acerca de ese acontecimiento, tan importante entre los hindúes, y tan antiguo que se pierde en la línea del tiempo.
Va mucha gente, contesto. Y agrego: se reúnen más de diez millones de personas, es un lío…
Silencio. Gustavo a los pocos minutos se asoma al cuarto y me dice: Mirá Carlos, me parece que te quedaste un poco corto, en el 2001 fueron… 80 millones, así que este año habrá por lo menos 100 millones -y así fue.
Bueno, entre 100 y 80 millones mi cabeza no podía captar la diferencia, era mucha, muchísima gente. Más de dos veces la población de la Argentina, más la mitad de la de Brasil. Era un número… enorme.
Sin embargo contesté: Bueno
A las horas ya teníamos el pasaje desde Bangalore a Varanasi, la Kumbah Mela se realizaba aproximadamente a 150 km de esa ciudad en Allahabad (i)... ¡Y aún no teníamos los pasajes a la India!
A medida que se acercaba la fecha de partir, Gustavo estaba cada día más entusiasmado. Él es fotógrafo profesional y decidió que además de la experiencia espiritual iba a trabajar -sacó más de 2000 fotos- . Yo estaba cada día más nervioso, era imposible encontrar un hotel o tan siquiera un lugar para quedarnos en esa ciudad. Pero tenía la certeza interna de que debía ir. Dos días antes de partir Gustavo se apareció sonriente con una carpa y dos bolsas de dormir, para él todo estaba solucionado. Odié los campamentos a los 18 años imagínense a los sesenta y pico…
No podía creer lo que estaba por hacer.
En fin... la cuestión es que partimos con los pasajes en avión, bolsas de dormir, carpa pero sin reserva en hotel, sin siquiera un mapa de la ciudad y sin mucha idea de lo que nos esperaba, pero con ganas, emoción y una mezcla de ansiedad y nervios, por lo menos en mi caso. Pero éramos conscientes de que nos arrojábamos a una aventura espiritual que nos marcaría para siempre… y así fue.
Antes de continuar voy a contarles de manera muy sintética que es la Kumbah Mela:
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La Kumbah Mela, en realidad la Maha Kumbah Mela, (maha significa grande o gran) es un acontecimiento que se realiza cada 12 años, en Allahabad, antes llamada Praiag, es la concentración pacífica más grande de la Tierra en la cual se juntan, como ya les dije, más de 100 millones de persona, si están leyendo bien… 100 millones en los 30 días que dura.
Es aquí donde confluyen los tres ríos sagrados de la India, el Ganga -Ganges para nos-, el Yamuna y el Saraswati, que es un río místico. Existe un punto en las aguas, que se llama Sangam, que es la confluencia de los tres, hay también un día especial, el más propicio fue este año el 10 de febrero, ese día se estima que se sumergieron más de 18 millones de personas, que encabezaron los sadhus, los renunciantes llegados de toda la India que son peregrinos espirituales.
Estar en este lugar y en ese momento fue algo fantástico que jamás pensé en vivir. Es la India profunda, espiritual, ancestral, misteriosa…
Es aquí donde confluyen los tres ríos sagrados de la India, el Ganga -Ganges para nos-, el Yamuna y el Saraswati, que es un río místico. Existe un punto en las aguas, que se llama Sangam, que es la confluencia de los tres, hay también un día especial, el más propicio fue este año el 10 de febrero, ese día se estima que se sumergieron más de 18 millones de personas, que encabezaron los sadhus, los renunciantes llegados de toda la India que son peregrinos espirituales.
Estar en este lugar y en ese momento fue algo fantástico que jamás pensé en vivir. Es la India profunda, espiritual, ancestral, misteriosa…
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El viaje: Bangalore o Bengaluru, Prashanti, Varanasi
El 26 de enero llegamos a Bangalore y de ahí partimos directo a Prashanti, dónde nos quedaríamos hasta el 4 de febrero, fecha en que partimos con destino a Varanasi, escala obligada para llegar a Allahabad. En Prashanti suceden cosas, como siempre, aunque uno a veces no sea consciente de ello, pero no las voy a relatar aquí, esta historia se volvería demasiado larga.
Previa escala de un día en Delhi, así era el pasaje conseguido, llegamos a Varanasi. La idea era quedarnos un par de días en esa ciudad, para tratar de encontrar desde allí un lugar donde quedarnos en Allahabad. En el avión mi compañero ocasional de asiento era un periodista francés que me facilitó una lista de ashrams en Allahabad, que copié con premura, casi todos quedaban a por lo menos 15 km. de la estación central, que estaba a varios kilómetros de la confluencia de los ríos -Sangam-.
Ay, pensé, lo que me espera! Pero ya estaba en el allí, en pleno viaje… creo que recién en ese momento internalicé cual difusa era la situación y ahí comenzó mi entrega.
Cuando aterrizamos, unos fotógrafos, uno de Italia y otro de Holanda nos ofrecieron compartir un taxi hasta Allahabad, ante mi asombro contesté:- Bueno-, dejando de lado todos los planes, y allá partimos a esa ciudad que estaba, tal como la imaginé, inundada de gente.
Esos compañeros ocasionales de viaje sabían dónde iban, por lo tanto con el taxi nos dirigimos a centro de prensa, por supuesto después de haber recorrido, en su búsqueda, la mitad de Allahabad. Era ya casi de noche, recuerden que la India está en el hemisferio norte o sea que es invierno, y por ende anochece temprano.
Previa escala de un día en Delhi, así era el pasaje conseguido, llegamos a Varanasi. La idea era quedarnos un par de días en esa ciudad, para tratar de encontrar desde allí un lugar donde quedarnos en Allahabad. En el avión mi compañero ocasional de asiento era un periodista francés que me facilitó una lista de ashrams en Allahabad, que copié con premura, casi todos quedaban a por lo menos 15 km. de la estación central, que estaba a varios kilómetros de la confluencia de los ríos -Sangam-.
Ay, pensé, lo que me espera! Pero ya estaba en el allí, en pleno viaje… creo que recién en ese momento internalicé cual difusa era la situación y ahí comenzó mi entrega.
Cuando aterrizamos, unos fotógrafos, uno de Italia y otro de Holanda nos ofrecieron compartir un taxi hasta Allahabad, ante mi asombro contesté:- Bueno-, dejando de lado todos los planes, y allá partimos a esa ciudad que estaba, tal como la imaginé, inundada de gente.
Esos compañeros ocasionales de viaje sabían dónde iban, por lo tanto con el taxi nos dirigimos a centro de prensa, por supuesto después de haber recorrido, en su búsqueda, la mitad de Allahabad. Era ya casi de noche, recuerden que la India está en el hemisferio norte o sea que es invierno, y por ende anochece temprano.
Allahabad - Uttar Pradesh
Después de las consabidas discusiones con el taxidriver, que parecía tener menos idea que nosotros sobre la ciudad, decidimos, en aras de la no violencia, bajarnos donde se quedaban los periodistas, que presto entraron a centro de prensa y se perdieron en él -más tarde los vimos salir y subirse en un auto- y nosotros… decidimos tomar un té en uno de esos puestos callejeros de los cuales soy adicto.
El lugar dónde nos encontrábamos, que era una ruta, con una explanada, un espacio grande vallado, que estaba lejos de la ciudad, eso lo teníamos claro por las vueltas previas en el taxi. Pero estábamos completamente desorientados y no teníamos la más mínima idea que hacer.
Si bien, la Kumbah Mela ya había comenzado, dura 33 días, estábamos a seis días de la fecha más importante, que era el 10 de febrero, nosotros partiríamos el 11, eso era lo programado y esto sí se cumplió.
Después del tercer té decidí entrar al centro de prensa pues en ese momento tomé conciencia de que soy el editor responsable de esta publicación y decidí presentarme como enviado especial de H2H en Allahabad. Entré, me presenté, y hablé con los responsables, que me ofrecieron el salón de prensa que era un espacio enorme con decenas de computadoras, pero me comentaron que ese era el centro indio, que el internacional estaba a… vaya a saber lo que dijeron, nunca entendí. Había que salir de esa calle vallada, caminar hacia la derecha unos cuantos metros y doblar en la calle que nos llevaría directo hasta allí, o algo por el estilo.
Cuando salí, después de tomar como el décimo noveno té, decidimos enfrentar la incertidumbre y allí iríamos, no sabía que iba a decir cuando llegáramos, pero no se me ocurría que otra cosa hacer. Me acordé de una frase de Sai Baba que dice "Acepten al mundo tal como es. Jamás esperen que éste se amolde a sus necesidades o normas" creo que el recordarla, me puso más ansioso el proceso de entrega seguía su curso.
A todo esto en las dos horas que habremos estado en el puesto, ya habíamos hablado con toda persona que se nos ponía cerca y sabíamos que ese era el lugar ideal, a unas pocas cuadras del Yamuna. Si nos encaminábamos a la derecha y si seguíamos derecho, llegaríamos al Ganga -Ganges-, y el Sangam, la confluencia de los dos con el tercero, el mítico río el Saraswati estaría, pensé con criterio lógico, en algún punto entre los dos. Vale la pena recordar que "unas cuadras" eran como quince pero para los estándares de la ciudad y del acontecimiento era como si fuera la esquina -piensen que los ashrams, de los cuales tenía los datos, que a esa altura ya estaban totalmente descartados, estaban como a 15 kilómetros del centro de la ciudad que estaba como a 5 kilómetros de donde estábamos-.
El solo pensar en las caminatas que me esperaban ya me hacía sentir agotado. En realidad, estaba cansado. Me había despertado en Delhi ese día a las 6 de la mañana, habíamos viajado todo el día y la tensión también colaboraba. Dentro de esa área al día siguiente ya no dejaron pasar ni autos ni motos.
Tomamos nuestras pertenencias y encomendándonos a Sai Baba, partimos de noche, con rumbo difuso, con una multitud rodeándonos hacia esa lejana posibilidad de encontrar un lugar para tirarnos.
El lugar dónde nos encontrábamos, que era una ruta, con una explanada, un espacio grande vallado, que estaba lejos de la ciudad, eso lo teníamos claro por las vueltas previas en el taxi. Pero estábamos completamente desorientados y no teníamos la más mínima idea que hacer.
Si bien, la Kumbah Mela ya había comenzado, dura 33 días, estábamos a seis días de la fecha más importante, que era el 10 de febrero, nosotros partiríamos el 11, eso era lo programado y esto sí se cumplió.
Después del tercer té decidí entrar al centro de prensa pues en ese momento tomé conciencia de que soy el editor responsable de esta publicación y decidí presentarme como enviado especial de H2H en Allahabad. Entré, me presenté, y hablé con los responsables, que me ofrecieron el salón de prensa que era un espacio enorme con decenas de computadoras, pero me comentaron que ese era el centro indio, que el internacional estaba a… vaya a saber lo que dijeron, nunca entendí. Había que salir de esa calle vallada, caminar hacia la derecha unos cuantos metros y doblar en la calle que nos llevaría directo hasta allí, o algo por el estilo.
Cuando salí, después de tomar como el décimo noveno té, decidimos enfrentar la incertidumbre y allí iríamos, no sabía que iba a decir cuando llegáramos, pero no se me ocurría que otra cosa hacer. Me acordé de una frase de Sai Baba que dice "Acepten al mundo tal como es. Jamás esperen que éste se amolde a sus necesidades o normas" creo que el recordarla, me puso más ansioso el proceso de entrega seguía su curso.
A todo esto en las dos horas que habremos estado en el puesto, ya habíamos hablado con toda persona que se nos ponía cerca y sabíamos que ese era el lugar ideal, a unas pocas cuadras del Yamuna. Si nos encaminábamos a la derecha y si seguíamos derecho, llegaríamos al Ganga -Ganges-, y el Sangam, la confluencia de los dos con el tercero, el mítico río el Saraswati estaría, pensé con criterio lógico, en algún punto entre los dos. Vale la pena recordar que "unas cuadras" eran como quince pero para los estándares de la ciudad y del acontecimiento era como si fuera la esquina -piensen que los ashrams, de los cuales tenía los datos, que a esa altura ya estaban totalmente descartados, estaban como a 15 kilómetros del centro de la ciudad que estaba como a 5 kilómetros de donde estábamos-.
El solo pensar en las caminatas que me esperaban ya me hacía sentir agotado. En realidad, estaba cansado. Me había despertado en Delhi ese día a las 6 de la mañana, habíamos viajado todo el día y la tensión también colaboraba. Dentro de esa área al día siguiente ya no dejaron pasar ni autos ni motos.
Tomamos nuestras pertenencias y encomendándonos a Sai Baba, partimos de noche, con rumbo difuso, con una multitud rodeándonos hacia esa lejana posibilidad de encontrar un lugar para tirarnos.
La llegada
Salimos del vallado y caminamos en la dirección indicada, ahí nos dimos cuenta de que estábamos en un lugar que no había edificios, sólo campo -que a los pocos días se llenarían de enormes carpas, stands y pequeños kioscos-. A las dos cuadras aproximadamente, a la derecha de donde salimos, llegamos al lugar dónde se suponía había que doblar y nos encontramos que había, no una, sino tres calles. Nos detuvimos y le pregunto a Gustavo:
Y ahora ¿por dónde?
Por ésta, me dice señalando la de la derecha.
Lo miro sorprendido de su seguridad y veo su mano dirigida hacia un enorme cartel de Sai Baba, escrito en hindi con una gran flecha colorada que señalaba una de las calles. Sin dudar un segundo comenzamos a caminar hacia la dirección indicada. A las dos cuadras, había otro cartel más pequeño, idéntico al anterior, no había duda: Sai Baba nos estaba guiando.
Doblamos, caminamos unos metros más y nos encontramos frente a una construcción con una gigantesca foto del hospital y otra enorme de nuestro amado Sai sonriendo. No había ninguna duda, habíamos llegado al lugar indicado, ya era de noche total, serían alrededor de las 7 y media. Les cuento que al día siguiente las autoridades de la ciudad sacaron el enorme cartel de Sai Baba, sentimos que fue puesto para nosotros.
Y ahora ¿por dónde?
Por ésta, me dice señalando la de la derecha.
Lo miro sorprendido de su seguridad y veo su mano dirigida hacia un enorme cartel de Sai Baba, escrito en hindi con una gran flecha colorada que señalaba una de las calles. Sin dudar un segundo comenzamos a caminar hacia la dirección indicada. A las dos cuadras, había otro cartel más pequeño, idéntico al anterior, no había duda: Sai Baba nos estaba guiando.
Doblamos, caminamos unos metros más y nos encontramos frente a una construcción con una gigantesca foto del hospital y otra enorme de nuestro amado Sai sonriendo. No había ninguna duda, habíamos llegado al lugar indicado, ya era de noche total, serían alrededor de las 7 y media. Les cuento que al día siguiente las autoridades de la ciudad sacaron el enorme cartel de Sai Baba, sentimos que fue puesto para nosotros.
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Entramos, sentía una mezcla de felicidad, agradecimiento y tranquilidad. Estábamos dónde teníamos que estar. Habíamos llegado. Apenas pasamos la puerta nos encontramos en un gran espacio, era una muestra de Sai Baba y su obra, con fotos grandes de Sai Baba, desde su juventud, hasta el presente. Maravilloso.
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Nos atendió un señor de aproximadamente mi edad, cuyo nombre es Gopal y comencé a contarle nuestra situación de manera bastante desordenada, creo que no entendió demasiado, pues de repente me cortó y me preguntó:
En definitiva, ¿qué es lo que necesitan?
A lo que inmediatamente respondí: necesitamos un lugar dónde quedarnos.
Bueno -fue su contestación- pueden dormir acá.
Lo seguimos hasta una de las esquinas, y corrió una cortina de color naranja, nos hicieron pasar y apareció un gran patio, señaló una carpa enorme y agregó: Acá pueden dormir, pero ahora vamos a cenar, la comida está lista.
Cuando un par de horas después acostado en la bolsa de dormir, mirando una gran foto de Sai Baba que colgaba de uno de los postes que sostenían esa carpa con piso de paja, repasé lo que había sido ese día, no pude menos que agradecer y maravillarme por la guía y protección recibida. Me dormí en paz, sintiendo que estaba en un palacio, en un hotel de 5 estrellas o mejor en mi cuarto del ashram.
Me encontraba, como siempre, en el lugar que debía estar y me sentía muy feliz por ser consciente de ello. Nos quedamos aquí los 6 días. Participamos del reparto de alimentos entre los necesitados (narayana seva) el día 10 y todos los días había cantos devocionales y meditación. Una maravilla.
A la mañana siguiente, salimos hacia el Ganges y cuando volvimos, nos dieron 2 colchones a cada uno, había aparecido una persona, cuyo hijo había sido operado del corazón de manera totalmente gratuita en el hospital de Prashanti y en agradecimiento había llevado 50 almohadas y 50 colchones.
Al tercer día, estaba escribiendo este artículo en el templo, que estaba ubicado casi en la entrada, y de repente me tocaron el hombro y me pidieron que los acompañara, fuimos hacia el centro de salón y había periodistas y camarógrafos, estaban haciendo un reportaje sobre Sai Baba y me pidieron hacer una entrevista. Un tanto preocupado por mi pronunciación, me encomendé y acepté y hablé… qué dije, en realidad, no me acuerdo demasiado, pero dentro de mí le pedía a Sai que no me cayeran lágrimas, como me sucede siempre que hablo de Él. Los que me conocen saben de qué hablo, y por supuesto, eso no ocurrió.
En definitiva, ¿qué es lo que necesitan?
A lo que inmediatamente respondí: necesitamos un lugar dónde quedarnos.
Bueno -fue su contestación- pueden dormir acá.
Lo seguimos hasta una de las esquinas, y corrió una cortina de color naranja, nos hicieron pasar y apareció un gran patio, señaló una carpa enorme y agregó: Acá pueden dormir, pero ahora vamos a cenar, la comida está lista.
Cuando un par de horas después acostado en la bolsa de dormir, mirando una gran foto de Sai Baba que colgaba de uno de los postes que sostenían esa carpa con piso de paja, repasé lo que había sido ese día, no pude menos que agradecer y maravillarme por la guía y protección recibida. Me dormí en paz, sintiendo que estaba en un palacio, en un hotel de 5 estrellas o mejor en mi cuarto del ashram.
Me encontraba, como siempre, en el lugar que debía estar y me sentía muy feliz por ser consciente de ello. Nos quedamos aquí los 6 días. Participamos del reparto de alimentos entre los necesitados (narayana seva) el día 10 y todos los días había cantos devocionales y meditación. Una maravilla.
A la mañana siguiente, salimos hacia el Ganges y cuando volvimos, nos dieron 2 colchones a cada uno, había aparecido una persona, cuyo hijo había sido operado del corazón de manera totalmente gratuita en el hospital de Prashanti y en agradecimiento había llevado 50 almohadas y 50 colchones.
Al tercer día, estaba escribiendo este artículo en el templo, que estaba ubicado casi en la entrada, y de repente me tocaron el hombro y me pidieron que los acompañara, fuimos hacia el centro de salón y había periodistas y camarógrafos, estaban haciendo un reportaje sobre Sai Baba y me pidieron hacer una entrevista. Un tanto preocupado por mi pronunciación, me encomendé y acepté y hablé… qué dije, en realidad, no me acuerdo demasiado, pero dentro de mí le pedía a Sai que no me cayeran lágrimas, como me sucede siempre que hablo de Él. Los que me conocen saben de qué hablo, y por supuesto, eso no ocurrió.
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Las personas del centro estaban muy contentos, y cuando terminé, un devoto local me cuenta que el día antes de que llegáramos se preguntaban si de verdad habían escuchado a Sai Baba cuando alquilaron ese predio vacío, yermo, sobre el cual con gran esfuerzo habían montado esa exhibición, y si alguien iría, y agregó que al rato llegamos nosotros y lo sintieron como una respuesta. Les aclaro que con el correr de los días llegó mucha más gente, devotos, desde distintos puntos de la India.
En ese momento tomé conciencia de como todo se había encadenado, como la tranquilidad y la prueba fueron, no sólo para nosotros, si no también para los devotos de Allahabad.
En ese momento tomé conciencia de como todo se había encadenado, como la tranquilidad y la prueba fueron, no sólo para nosotros, si no también para los devotos de Allahabad.
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Conclusión
La estadía fue una maravilla y la Kumbah Mela fue una fuerte aventura terrenal y espiritual. Fueron seis días llenos de sucesos, pero esta historia ya se hizo demasiado larga, así que lo dejo así.
Ahora, ya en Buenos Aires, desde la perspectiva que da la distancia en tiempo y espacio no dejo de agradecer a Sai Baba haber podido vivir este capítulo de mi vida con su ayuda, su protección y guía, y el haber podido entregarme y seguir lo que me decía en el corazón.
Ahora, ya en Buenos Aires, desde la perspectiva que da la distancia en tiempo y espacio no dejo de agradecer a Sai Baba haber podido vivir este capítulo de mi vida con su ayuda, su protección y guía, y el haber podido entregarme y seguir lo que me decía en el corazón.
Carlos Félix Rivas
Fotos de Gustavo Alejandro Barrios seamosfelices2003@yahoo.es http://fotodeautor.es.tl/
(i)Allahabad: Tiene una población de aproximadamente 5.000.000 habitantes, fue fundada en 1583 por el emperador mogol Akbar con el nombre de al-Ilhahabad., La ciudad actual está construida en el emplazamiento de la antigua ciudad santa de Praiag, que es el nombre hindú de la ciudad. Allahabad es el lugar de nacimiento de Jawaharlal Nehru e Indira Ghandi.
TEXTO TOMADO DE: http://www.h2hlatino.org/articulos.php?id=302
(i)Allahabad: Tiene una población de aproximadamente 5.000.000 habitantes, fue fundada en 1583 por el emperador mogol Akbar con el nombre de al-Ilhahabad., La ciudad actual está construida en el emplazamiento de la antigua ciudad santa de Praiag, que es el nombre hindú de la ciudad. Allahabad es el lugar de nacimiento de Jawaharlal Nehru e Indira Ghandi.
TEXTO TOMADO DE: http://www.h2hlatino.org/articulos.php?id=302



















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