EL DESPERTAR SAI
EL DESPERTAR SAI: ENTREVISTA CON EL DR. D. C. SUNDARESH ENTREVISTA CON EL DR. D. C. SUNDARESH - EL DESPERTAR SAI

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miércoles, 16 de mayo de 2018

ENTREVISTA CON EL DR. D. C. SUNDARESH

ENTREVISTA CON EL DR. D. C. SUNDARESH

 

 

Les presentamos una conversación con el Dr. Sundaresh, un cirujano ortopédico que presta servicio en el Hospital General Sri Sathya Sai en Whitefield, Bangalore. El Dr. Sundaresh es quien operó a Swami cuando Swami se fracturó la cadera.

 

Conversando con él está el Profesor G. Venkataraman, previo Vice Canciller de la Universidad Sri Sathya Sai.

 

Prof. G.V.

Sairam, Dr. Sundaresh. Estoy encantado de que estés aquí, de haberte podido capturar antes

de que te fueras. Te he visto venir muchas veces, y siempre te marchas muy rápido. Esta vez, decidí que de una manera u otra te iba a asaltar y a traerte a Radio Sai, porque hay una gran demanda en nuestros oyentes por saber de ti ¡por razones bien conocidas! Así que permíteme que te la bienvenida a nuestros estudios de grabación en nombre de Radio Sai y de nuestros oyentes, incontables en varios continentes.

 

Dr. S.

Gracias y Sairam.

 

Prof. G.V.

No quisiera adularte, pero la realidad es que de una manera u otra eres una de esas personas únicas en la Historia Humana. El Destino te ha puesto en esa posición. Pero antes de hablar de eso, me gustaría saber algo acerca de cómo llegaste a Swami. Obviamente viniste a Swami a través de tu familia, y eso fue hace mucho tiempo, y la vida en aquel entonces era diferente, la relación de los devotos con Swami era diferente, y muy pocos de nosotros sabemos mucho acerca de aquellos tiempos. Así que, porqué no empiezas desde aquellos días...

 

Dr. S.

De hecho, nunca he conocido una vida sin Swami…

 

Prof. G.V.

¿Qué edad tenías cuando viste a Swami por primera vez?

 

Dr. S.

Bien, como he dicho, nunca he conocido un tiempo sin Swami, porque cuando nací, mis

padres ya conocían a Swami. Le vieron por primera vez en 1948 en Bangalore, y eso sucedió en la residencia de Deewan Poorniah. Alguien les dijo que un tal Sai Baba había venido, y que debieran ir allá. Mi madre hasta cierto punto era devota de Shirdi Baba, y también de Dattatreya, así que ambos decidieron que debían ir. En aquel momento, mi hermana mayor debía de tener unos dos años y medio. Así que fueron y vieron a Swami allí.

 

Prof. G.V.


Esto debía ser cuando Swami todavía estaba en el templo viejo, porque el presente (Sai Kulwant Hall) fue inaugurado en las celebraciones del Cumpleaños de Swami en el año 1950.

 

Dr. S.

Si, eso es correcto.

 

Prof. G.V.

¿Tus padres vinieron a Puttaparthi en aquellos tiempos?

 

Dr. S.

Si. Aparentemente, allá en la residencia de Deewan Poorniah, Swami le habló a mi padre durante largo rato, y luego tomó a mi hermana sobre Su regazo y jugó con ella. Una de las cosas que le dijo a mi padre fue que vinieran pronto a Puttaparthi.

 

Prof. G.V.

Por cierto, ¿puedo hacerte una pregunta? ¿Alguna vez Swami jugó contigo?

 

Dr. S.

¡No, no, que yo recuerde! Después de cierto tiempo, ante esta sugerencia y prácticamente invitación, mis padres visitaron Puttaparthi. En aquellos días, el viaje a Puttaparthi era un viaje muy arduo.

 

Prof. G.V.

Era, literalmente, una expedición.

 

Dr. S.

Si, era un viaje de casi 8 a 10 horas para llegar a la morada de Prashanti Nilayam, el templo viejo que en aquel entonces estaba ahí.

 

Prof. G.V.

¿Hiciste tú alguno de esos viajes?

 

Dr. S.

Si, yo he hecho algunos de esos viajes, pero no en aquellas condiciones primitivas de ir con

carro de bueyes cruzando el lago de Bukkapatnam y todo eso. Nosotros viajábamos en autobús. En aquellos días, el viaje a Puttaparthi era muy duro, pero a pesar de ello, había algún tipo de atracción en Swami que traía a la gente, y que también atrajo a mis padres.

 

Prof. G.V.

¡El lo llama Atracción Divina!

 

Dr. S.

Si, por supuesto. Es una Atracción Divina. Es desde aquellos entonces que hemos estado

con Swami. Esto sucedió tres años antes de que yo naciera, por ello, insisto en mi afirmación inicial, de que nunca he conocido un tiempo sin Swami. ¡Es un hecho!


Prof. G.V.

¿Cuándo comenzaste a sentir que Swami era Divino?

 

Dr. S.

Bueno - de hecho, pasamos mucho de nuestra nez y juventud sin prestarle gran atención a

la Divinidad de Swami en su sentido real.

 

Prof. G.V.

Supongo que estabais tan cautivados por ella que nunca pensaríais en ello

 

Dr. S.

Exacto. Nunca pensábamos en ello. Sabíamos que El es Dios, lo dábamos por hecho que El es Dios, pero nunca, ni por un solo momento, reflexionamos acerca de las implicaciones de ello.

 

Prof. G.V.

Sabes, hay una razón por la que te hago esta pregunta. No se le ha dado a muchos

experimentar a Swami en aquel período de tiempo, y la gente que entró en contacto con Swami y tuvo experiencias con Swami en aquella época son comparables a los Gopalas de Brindaván. Yo no creo que ellos supieran que Krishna era Dios. Trataron a Dios como a un amigo, y lo que experimentaron fue una especie de Intimacia Divina. Ellos simplemente no se preocupaban de Su Divinidad. Le amaban, eso es todo. Esta es la razón por la que te pregunto acerca de este período con Swami. Como me estabas diciendo, Lo dabais por hecho

 

Dr. S.

Si, lo dábamos por supuesto. Todos nosotros estábamos muy emocionados, muy exaltados

cuando estábamos aquí. Cuando éramos nos pequeños pasábamos aquí todas las vacaciones, y veníamos para cada festival.

 

Prof G.V.

¿Recuerdas algún milagro espectacular? A la gente le gusta oír acerca de ello.

 

Dr. S.

Los milagros que hemos vivido en nuestra propia familia han sido bastantes. Para

comenzar, esta misma hermana de la que te hablaba, que ahora está felizmente casada en Canadá, tuvo un problema de dolor abdominal y se le diagnosticó Apendicitis. En aquel momento, los cirujanos y médicos involucrados dijeron que se había de operar de inmediato, pues sino, habría riesgo de ruptura del apéndice y eso podría causar problemas, requeriría una operación mayor y eso podría conllevar riesgo a su vida etc. Sea como fuere, ella decidió que no iba a ser operada sin el permiso de Swami.

 

Prof. G.V.

¿En qué año sucedió esto, aproximadamente?

 

Dr. S.


No recuerdo muy bien cuándo sucedió, probablemente fue a final de los años 50. Y entonces, respetando sus sentimientos, mis padres decidieron lo mismo. Así que en vez de pasar por alto sus sentimientos y someterla al bisturí del cirujano, la trajeron a Puttaparthi con un taxi, a la mañana temprano, y Swami nos vio tan pronto llegamos, y nos dio una entrevista.

 

Prof. G.V.

Lo recuerdas todo con mucha claridad…

 

Dr. S.

Si, yo estaba con ellos en la sala de entrevistas. Y mi hermana Le dijo lo que sucedía, y que

no se quería operar y todo eso. Y El simplemente dijo, "No, no, no, nada de ello es necesario", y le tocó levemente el abdomen y eso fue todo. No hubo más dolor, ella estaba bien, y ya no se habló más de Apendicitis después de ello.

 

Prof. G.V.

¿Estabais maravillados por lo sucedido, o lo tomasteis como algo natural, algo que

esperabais que sucediera?

 

Dr. S.

Creo que no le prestamos mucha atención. Era una ocasión feliz que ella no tuviese que

pasar por una intervención quirúrgica. Swami la curó, así que lo aceptamos y nos regresamos. De hecho, no le dimos mucha atención al aspecto de cómo podía haber sucedido...

 

Prof. G.V.

Lo dabais todo por hecho, literalmente.

 

Dr. S.

Absolutamente, absolutamente. Hubo muchas cosas que dimos por sentado a lo largo de los años, cosas, que ahora pienso que si hubiéramos profundizado en ellas en aquellos

tiempos, hoy estaríamos mucho mejor.

 

Prof. G.V.

No, no puedes decirlo así. Yo pienso que estabas destinado a tener ciertas experiencias que

se habrían diluido si en aquel momento hubieras comenzado a caminar por el sendero de la Sabiduría o del Entendimiento. Tal vez incluso habrías tenido dudas. Pero, al crecer, en algún momento tienes que haber empezado a ver a Swami de manera diferente, ¿no es cierto?

 

Dr. S.

Si, inicialmente soamos tener experiencias milagrosas con Swami y oír historias de otra gente casi en las mismas líneas de lo que Krishna probablemente habría hecho. Como cuando estaba muy cerca de los devotos, moviéndose entre nosotros, y de repente aparecía donde se suponía que no debía aparecer, por ejemplo detrás de mi madre que estaba cocinando, y le preguntaba que qué es lo que estaba cocinando...


Prof. G.V.

¡Así que eso le sucedió también a tu madre!

 

Dr. S.

Si, y entonces, decía, "¿Qué es lo que estás cocinando, porqué no Me das algo de comer?",

y cosas así. En aquellos días, Prashanti Nilayam, lo que hoy es el templo, era un templo viejo. Estaba el templo y luego a su alrededor había arena y árboles, y cada vez que veníamos nos soamos aparcar frente a los árboles. Al principio era en la veranda mismo. La gente prácticamente dora en la veranda, ¡en la misma veranda donde hoy muchos de nosotros tenemos el privilegio de sentarnos!

 

Prof. G.V.

¡Así que esa era vuestra acomodación!

 

Dr. S.

Eso era la acomodación principal, y Swami soa aparecer a toda clase de horas extrañas y hablar con la gente y llevarse a algunos adentro para hablarles aparte, y cosas así. Yo no tengo ninguna experiencia personal de esta etapa. Pero recuerdo con mucha claridad cómo nos soamos instalar frente al mandir, el templo, en la arena bajo los árboles, cómo soamos acomodar a nuestro equipaje e incluso cocinábamos y coamos allí, pues en aquel entonces había muy pocos sitios donde se pudiera comer...

 

Prof. G.V.

Si, he oído historias similares de devotos antiguos.

 

Dr. S.

Traíamos todas las provisiones, también el hornillo para cocinar, así que eso soa

convertirse en verdaderas meriendas campestres. Lo disfrutábamos, sinceramente, a pesar de que era un poco duro. Doramos sobre la arena, íbamos al río Chitravathi para lavar y luego nos bañábamos ahí....

 

Prof. G.V.

¡Es algo que hoy día no me puedo imaginar - ahora sólo hay arena en el río Chitravathi!

 

Dr. S.

Más tarde aparecieron los pequeños kioscos construidos bajo techos de paja, dónde se conseguía agua caliente en la época más fría del así llamado invierno en Puttaparthi, ¡eso se convirtió en un verdadero negocio allí!

 

Prof. G.V.

¿En qué momento comenzaste a sentir de manera algo diferente hacia Swami? Pues

obviamente, hoy día no tienes el mismo tipo de sentimiento hacia Swami que tenías en aquel entonces.

 

Dr. S.

No, en absoluto. Creo que el cambio sucedió cuando fui por primera vez a los Estados

Unidos a pasar una corta temporada. Estuve a seis meses, en casa de mi hermano...


 

Prof. G.V.

¿En qué año fue esto?

 

Dr. S.

Esto fue mucho más tarde, en el año 1989. Por eso digo que nos perdimos mucho en aquel primer tiempo (sin prestar atención a la Divinidad de Swami en su significado real). Sea como fuere, nunca nos apartamos de Swami. Pero al mismo tiempo, hubo un momento en que nuestra perspectiva de Swami y Su misión cambió. Por ejemplo, empezamos a tener bhajans, cantos devocionales, en casa. De hecho el centro de bhajans cercano al Centro Sai de Malleshwaram, uno de los primeros centros al comenzar a establecer la Organización Sai, estaba basado en nuestra casa.

 

Prof. G.V.

Esto era en los años 60 - y Malleshwaram, quisiera mencionar para el beneficio de nuestros

oyentes, está en la ciudad de Bangalore. ¿Así que eras de Bangalore?

 

Dr. S.

¡Y sigo siendo de Bangalore! Cuando se organizaban sesiones de bhajans en nuestra casa,

soan venir muchas personas, y nosotros al principio atendíamos de manera bastante regular. Y cuando fuimos creciendo y otras atracciones empezaron a ocupar nuestra atención, empezamos a ser irregulares en ir a los bhajans, pero seguíamos siendo muy regulares cuando se trataba de recibir el prasad que le seguía a los bhajans...

 

Prof. G.V.

¡Qué práctico!

 

Dr. S.

porque mi madre era siempre muy generosa cuando se trataba del prasad que le seguía a

la sesión de bhajans. Incluso hoy día es algo que continúa en nuestro hogar.

 

Regresaré a aquella visita a a los Estados Unidos, en la que mi esposa me acompañó, en el año 1989. Al vimos a mi hermano y su mujer muy inmersos en el Centro Sai y sus actividades, en Circus, en el estado de Nueva York. Y por ello, como ellos estaban tan involucrados en el centro Sai, nosotros de alguna manera nos dejamos arrastrar de manera pasiva a atender a todas esas actividades de su centro. Y entonces comenzamos a disfrutar de ello, fue un tiempo muy bonito. Y luego, cuando regresamos, creo que fue mi mujer la que tomó la iniciativa y se involucró más activamente en el Centro Sai de Malleshwaram, en las clases de Valores Humanos y la educación espiritual y todo ello...

 

Prof. G.V.

Pero, mucho antes de todo eso, Swami soa ir a vuestra casa, y cosas así, ¿verdad?

 

Dr. S.

Si, Swami ha venido a nuestra casa tal vez unas 4 o 5 veces en diferentes ocasiones, y tal y como dije, nosotros dábamos estas cosas por sentado. Estas ocasiones no fueron utilizadas de la manera como debieran haberlo sido, probablemente. Cada vez que había una reunión


pública en Malleshwaram, soa estar organizada por mi padre, el Dr. D.S.Chander, que era dentista en aquel área de Bangalore. Y Swami soa venir y dar un discurso. De hecho, estas reuniones se organizaban esencialmente para hacer que Swami diera un discurso al público. Eso era el propósito principal de estas reuniones. Se soan organizar en un gran terreno abierto, donde se poa una pequeño escenario, suficiente justo para Swami y algunos huéspedes...

 

Prof. G.V.

Si, he visto algunas fotografías de estas ocasiones.

 

Dr. S.

Si, todavía quedan algunas fotografías de entonces. Swami soa atender a la celebración, y después venía a casa y coa algo con nosotros antes de regresar a Brindavan, Whitefield. Me acuerdo de cómo, en una ocasión, Swami le había dicho a mis padres que prepararan comida para unas 200 personas. Vivíamos en un bungalow bastante grande, que tenía suficiente espacio para huéspedes, un gran recinto y todo eso. Así que se preparó comida para unas 200 personas. Swami usualmente tenía una gran comitiva de acompañantes incluso entonces, y en aquellos tiempos no había el tipo de seguridad que hay ahora, así que, pasada la celebración, era muy difícil controlar la entrada en la casa de los grandes números de personas que Le seguían. Así que sucedió que nos encontramos con más de 600 o 700 personas que habían entrado en el recinto. Y Swami simplemente dijo, "Bien, no hay problema, que entren todos." Así que todos entraron, y mi madre fue y le suplicó a Swami, "Me dijiste que cocinara para 200 y has traído a 700 personas contigo. ¿Cómo esperas que les dé de comer a todos ellos?" Entonces, por supuesto, Swami en Su propio estilo Divino, le dijo, "Bien, déjame ir a la cocina". Y entró en la cocina y abrió todos los platos que estaban listos para servirse, y materializó algo de Vibhuti, ceniza sagrada, y lo puso en todos ellos. Y entonces se sirvieron los platos, y todos comieron hasta que quedaron satisfechos.

 

Prof. G.V.

Todos - los 700 aquello que había sido cocinado para 200…

 

Dr. S.

Todos los 700 lo que había sido cocinado para 200. Así que esta es una de esas experiencias...

 

Prof. G.V.

¡Estoy seguro de que al Gobierno le gustaría que Swami hiciese algo así en épocas de hambre!

 

Dr .S.

Han habido muchas personas que han hecho esta pregunta, y han encontrado respuesta también a ello.  Las visitas de Swami a nuestra casa eran para ocasiones similares. Una

vez también vino para asistir a la boda de mi hermana. Y también éste fue un incidente muy

bonito.


Como mis padres estaban ocupados con la recepción de la boda, el deber de ir a buscar a Swami a Brindavan y traerlo a nuestra casa recayó sobre mi hermano y sobre mi. Así que tomamos un coche y fuimos a Brindavan, y estábamos esperando a Swami, cuando Swami man decir que entráramos dentro.

 

Así que entramos, y esperamos y esperamos, y luego, sobre las seis de la tarde, Swami dijo, "Vamos". Y entonces Se sentó en uno de los coches, con el Prof. Gokak que también estaba presente, y sólo nos dijo que Le siguiéramos. Y la caravana de coches se dirigió a la casa del Prof. Gokak, que en aquel entonces era el Vice Canciller de la Universidad de Bangalore. Nosotros teníamos un coche viejo que era muy lento, así que nos demoramos.

 

Cuando llegamos a las verjas de Carlton House en Bangalore, la casa del Prof. Gokak, nos encontramos con que las puertas estaban cerradas y no se nos permitía la entrada. Al cabo de unos minutos Swami les dijo, "Ved y mirad, los hijos de Chandri están a fuera, esperando". Y man decir que nos hicieran pasar dentro. Así es como Swami llamaba a mi padre, Chandri. Así que entramos dentro, y Swami nos dijo, "Esperad, esperad". Y

entonces todo el mundo se sentó a cenar. Nosotros estábamos parados, mirando a nuestro

alrededor y preguntándonos qué hacer - la recepción de la boda de nuestra hermana estaba teniendo lugar en aquellos mismos momentos. Entonces Swami nos dijo "Bien, vosotros dos, sentaros también y comed". Y nosotros le rogamos "Swami, ¿qué es esto? Hemos de llevarte a la recepción de la boda, ¡y Tú nos dices que nos sentemos a comer aquí!" Y El dijo, "No, no, no - iremos a más tarde, ahora primero acabad de comer".

 

Así que, sí que vino a la recepción, pero más bien tarde, probablemente ya eran las 8.30 o las 9 de la noche. Vino, bendijo a mi hermana y a mi cuñado, y se fue.

 

Prof. G.V.

Ahora quisiera preguntarte algo acerca de tu profesión. Me he fijado que te has involucrado muy activamente en el servicio a la comunidad. ¿Cómo sucedió esto?

 

Dr. S.

Yo me cualifiqué como cirujano ortopédico en la Facultad Médica Kasturba de Manipal. Y cuando comencé mi práctica medica en el año 1980 -  mi práctica previa no requiere de muchas palabras - yo tenía un puesto de media jornada como asistente a un medico consultante con una práctica antigua. Así que tenía mucho tiempo libre, y a mí no me gustaba perder mi tiempo. Así que siempre estaba pendiente de alguna oportunidad en la que yo pudiera hacer algo. Tal vez era para no desperdiciar mi habilidad profesional, y al mismo tiempo ayudar al que lo necesitara. Más tarde, cuando me u al Colegio Médico, tuve la oportunidad de trabajar en un hospital gubernamental ligado a nuestro Colegio Médico, el Colegio Médico M. S. Ramaia, en Bangalore.

 

En aquel período tuve la oportunidad de explorar ese sentimiento, pues tenía una posición donde no tenía que preocuparme en pedirle nada a nadie, yo mismo era mi jefe, era un

´departamento de una sola persona´. Y se trataba de un hospital gubernamental y totalmente

libre de coste. Así que aprovec esta ocasión para comenzar. En un hospital gubernamental, cosas de este tipo (como esta actitud de servicio) eran desconocidas, y yo hice un comienzo y tuve que enfrentarme a mucha resistencia para poder admitir en el


hospital a cada paciente que necesitara admisión y darle tratamiento medico sin cuestionarlo, sin esperar nada a cambio. Allí es cuando empecé mis primeros actos de servicio, creo.

 

Prof. G.V.

Es decir, ibas a ayudar a gente que lo necesitara

 

Dr. S.

Que viniera al hospital. Yo no me apartaba de mi camino. Pero la gente que venía al

hospital, yo creía que era mi deber ayudarles.

 

Prof. G.V.

No se les decía que no.

 

Dr. S.

No. A nadie que necesitara admisión se le decía que no. Yo luchaba por mi derecho a admitir a un paciente y darle tratamiento médico, y después de algún tiempo, las autoridades se dieron cuenta de que no me iba a echar atrás, así que no me molestaron demasiado. De hecho compré mi propia serie de instrumentos para poder tratar a estos pacientes. La cual también usaba en mi práctica privada, porque el hospital gubernamental no proveía a los médicos de instrumentos. En aquel tiempo, tuve contacto con una organización rural llamada Centro de Desarrollo Rural, en Whitefield. Estaba constituida principalmente por algunos oficiales retirados, en principio del Ejército y de las Fuerzas Aéreas, etc., que residían en la ciudad de Whitefield, y que tenían un proyecto que me interesaba. Querían hacer radiografías a nos incapacitados, y ayudarlos, corrigiendo sus deformidades y prestándoles diversos tipos de ayuda en ello. Así que éste fue el  próximo paso dentro de mi actividad en ayudar. Esto lo hice a gran escala. Soa ir a cada mes, hacer radiografías de los nos, traerlos más tarde... (al hospital gubernamental)

 

Prof. G.V.

¿Un par de días al mes?

 

Dr. S.

Una vez al mes. Porque ellos identificaban a los niños minusválidos en los pueblos de los alrededores. Y cada mes, yo solía ver a unos 80 o 90 pacientes, y esto era más que suficiente, pues gran número de ellos requería atención quirúrgica , lo cual lleva tiempo. Así que no tenía sentido que yo fuera demasiado a menudo.

 

Este fue mi primer intento de obtener un vínculo con el Hospital General Sathya Sai en Whitefield. Pero en ese momento, este vínculo no se materializó, debido a razones que Swami sabrá mejor que nadie.

 

Prof. G.V.

El dice que hay un momento para cada cosa ¡incluso Hanuman tuvo que esperar a su

momento preciso para aparecer en la historia de Rama, en el capítulo de Kishkinda Kanda, no pudo venir antes!


Dr. S.

Esto fue en 1983.

 

Prof. G.V.

¿Cuándo comenzaste a trabajar en el Hospital General de Whitefield?

 

Dr. S. En 1993.

 

Prof. G.V.

Así que de ello hace unos 10 años...

 

Dr. S.

Sí, son 10 años ahora. En el año 1983, como el Hospital General de Whitefield no me proveía de las facilidades necesarias, porque por aquel entonces el hospital no tenía la infraestructura requerida para la cirugía ortopédica. Yo llevaba a todos estos pacientes al Hospital de Malleshwaram en Bangalore, el hospital gubernamental al cual yo estaba ligado, y les operaba allí, y les conseguía diversas ayudas como tratamientos etc. El Centro de Desarrollo Rural jugaba un papel muy importante en la rehabilitación de estos nos incapacitados. Creo que ésta fue, para mí, la primera actividad de servicio de una magnitud mayor, y me dio mucha satisfacción.

 

Prof. G.V.

Hoy día, ¿cuántas veces al mes vas al Hospital General de Whitefield?

 

Dr. S.

Voy de manera regular por lo menos una vez a la semana, definitivamente. Y durante esos

días, paso a ocho o nueve horas trabajando.

 

Prof. G.V.

¿Trabajas solamente haciendo operaciones ortopédicas?

 

Dr. S.

No. Atiendo a pacientes externos, y opero, también, el mismo día.

 

Prof. G.V.

En Whitefield, ¿cuántas operaciones haces al mes, aproximadamente?

 

Dr. S.

Tal vez unas 10 operaciones al mes, más o menos.

 

Prof. G.V.

En Whitefield, frente a la entrada de la sala de operaciones, hay una frase escrita, que dice que el cirujano meramente corta, que El que sana es Dios. Y se lo he oído mencionar al Dr.

Bhat muy a menudo.


¿Sientes de esta manera, cuando operas? ¿O llevas a cabo las operaciones de manera rutinaria, sin siquiera pensar acerca de ello?

 

Dr. S.

No, no pienso en ello. Por supuesto, lo que sí que hago es ofrecer mis oraciones al Señor.

 

Prof. G.V.

¿Eso lo haces? Sabes, es algo bien raro hoy día

 

Dr. S.

Es algo que aprendí durante mi tiempo de entrenamiento mismo. Que hay un momento

libre antes de la operación, que es cuando nos lavamos las manos. A ese momento se le llama el lavarse las manos. En ese momento, estas sólo, sólo contigo mismo. Así que yo elegí ese momento para hacer mis oraciones.

 

Prof. G.V.

Es maravilloso. Sabes, es esencialmente lo que enseño Krishna. Normalmente, antes de

comer, ofrecemos nuestras oraciones, el Brahmaarpanam etc..  Pero la esencia de la enseñanza del Bhagavad Gita es que antes de hacer cualquier cosa, se la ofrezca a Dios. Yo he oído a Swami contar tantas historias maravillosas de Krishna, estoy absolutamente deleitado de que realmente estés siguiendo esta enseñanza en la práctica.

 

Dr. S.

Sí, lo hago. Lo hago como parte de mi rutina. Siempre. Me he entrenado a mi mismo a hacerlo, porque una vez que entras en la sala de operaciones, tu mente se pierde dentro del trabajo, y comienzas a pensar en la operación y el procedimiento a seguir y todas estas cosas, de tal manera que ya no piensas en nada más.

 

Prof. G.V.

Exactamente. ¿Conoces la historia de Narada y el campesino? Swami la ha contado muchas veces. El sentido de la historia es que es muy fácil creer que amas a Dios sólo porque repites Su nombre todo el tiempo. Cumple tu trabajo en el mundo y piensa en El cuando sea necesario, y hazlo con intención. Esa es la esencia de la historia, y tú has descubierto de manera intuitiva esta enseñanza del Bhagavad Gita.

 

Ahora quisiera llegar a este evento extraordinario que tuvo lugar recientemente. No sé por dónde empezar. Mencionaré algo que sucedió esa mañana, para el archivo. Esa mañana estábamos todos a parados, esperando el Darshan. Era el 4 de Junio. Esperamos y esperamos, y alguien vino con un mensaje, "No va a haber Darshan, Swami está ocupado". Un mensaje críptico. Entonces me encontré con Narasimha Murthy, quien me dijo, "No creo que Swami esté ocupado. Creo que ha habido algún problema". Esto es lo que me dijo, así que entramos en el recinto del Trayee, que presentaba un espectáculo muy diferente al normal. La cuestión era que no podíamos ir arriba. Recordarás que en la parte de arriba está la residencia de Swami.

 

No había manera de ir al cuarto de Swami y descubrir qué es lo que había pasado. En aquel momento no parecía ser  importante. Dieron las 9, luego las 10, luego las 11 horas. No


pasaba nada y todas las puertas estaban cerradas, y la cosa empezó a parecer algo extraña, y empezamos a sentirnos muy ansiosos. Estábamos a sentados, hora tras hora, a veces nos levantábamos y caminábamos arriba y abajo, preguntándonos qué es lo que habría pasado, rezábamos, y nadie tomó nada, aparte de algún vaso de agua de vez en cuando. El mundo exterior por supuesto no sabía nada. Sobre las 4 de la tarde, algunas personas consiguieron llegar cerca del cuarto de Swami por el otro lado, e hicieron algunos ruidos. Poco a poco se abrió una de las puertas y se les permitió entrar a 2 o 3 personas.

 

Allí, Swami les dijo "Estoy bien". Y estas personas regresaron y nos lo dijeron, y nosotros dimos por hecho que Swami estaba bien, y solo más tarde nos dimos cuenta de que Su cuerpo no estaba bien ¡para ponerlo en palabras de Dios! Puedes continuar desde aquí

 

 

Dr. S.

De hecho, a mí se me llamó a mi casa el Miércoles por la tarde, es decir, el día 4 de Junio, sobre las cinco más o menos, yo acababa de llegar a casa.

 

Prof. G.V.

Y lo que yo he contado es del mismo día sobre las 3.30 de la tarde. Así que nos estás contando lo que sucedió una hora y media más tarde...

 

Dr. S.

Así es. Se me llamó y sólo se me dijo, "Por favor, ven de inmediato, te necesitamos". Eso

es todo lo que se me dijo. Más tarde - ante mi insistencia por saber lo que había pasado para

poder venir preparado si tenía que hacer algo se me dijo, "Se ha caído en Su cuarto, Swami se ha caído, resbaló y no se puede mover, no puede mover Su miembro inferior izquierdo, cada vez que intenta moverse tiene un dolor atroz".

 

Mentalmente tuve un sobresalto muy grande al oír esto, porque esta descripción de manera invariable te advierte de una posible fractura de la cadera, y es algo que sucede en cualquier persona mayor normal. Y su cuerpo siendo humano, también El podía estar sujeto a algo así, me imaginé. Así que fui para allá. Ya habíamos organizado que se llevara allá una máquina de radiografías transportable, así que se instaló esa máquina en Su cuarto y sacamos radiografías, y nuestros peores temores resultaron ciertos. Tenía la cadera fracturada, el cuello del fémur se había fracturado y se había dislocado, y además de mala manera. Y esto, en ese momento, me agitó mucho internamente.

 

Pero entonces, creo que en algún momento Swami se hizo cargo por completo, y me permitió actuar como un profesional sin prestarle atención a la relación de Dios y devoto. Sea como fuera, yo tenía que enseñarle la radiografía y explicarle que a había una fractura. Y entonces, la próxima pregunta que hizo, al igual que la hubiera hecho cualquier otra persona, fue, "¿Así que, cual es el tratamiento?" Y yo, sin pensarlo dos veces, Le sugerí que había de ser operado cuanto antes, pues no había otra manera de que pudiera sanarse.

 

Prof. G.V.


En esos momentos, ¿eras consciente de que era con Swami con quien estabas hablando de esa manera?

 

Dr. S.

No. Esa es la razón por la que condicioné lo que dije. Creo, y esto tal vez es un

pensamiento de ahora, una reflexión en retrospectiva, que a partir de algún momento

 

Prof. G.V.

te desconec e hizo que te comportaras como un medico hablándole a un paciente...

 

Dr. S.

Si, eso es. Y me olvidé por completo de la relación de un devoto hacia su Señor, y en ningún momento vol a pensar en ello durante las próximas tal vez 72 horas. En ningún momento se me ocurrió pensar en lo que iba hacer, en las implicaciones de lo que había hecho y de lo que estaba a punto de hacer...

 

Prof. G.V.

Quisiera reflexionar acerca de esas implicaciones más tarde, pero pienso que lo que hizo, sin que tú fueras consciente de ello, es algo muy, muy profundo

 

Dr. S.

Si, volvamos a ello más tarde. Pero a nivel físico, lo que sucedió es que yo Le sugerí que debería someterse a una intervención quirúrgica . Mi tarea inmediata era darle alivio del dolor, así que Le puse una tracción a mismo, y Le di una inyección contra el dolor. Después de ello, Swami se encontraba bastante cómodo. Y entonces Le vol a hablar de la operación, y El me dijo, "Regresa mañana por la mañana, lo pensaremos".

 

Prof. G.V.

Mencionas de manera muy casual "Le di una inyección contra el dolor". Que yo sepa, es la

primera inyección que jamás ha recibido...

 

Dr. S.

Probablemente es así, por lo que yo sé. Swami no es una persona

 

Prof. G.V.

Supongo que en ese momento no pensaste en ello, en ese momento eras un medico, olvidándote de todo lo demás.

 

Dr. S.

Si. No creo que actuase de ninguna otra manera más que como un medico, y yo creo que si hubiese actuado de alguna otra manera, no podría haberle hecho justicia a la situación. Swami pasó una noche tranquila, y a la mañana siguiente, cuando Le vi, volvió a surgir la cuestión de qué es lo que hay que hacer como paso siguiente, y yo tenía que ser firme con mi opinión original y decirle que esto es lo que hay que hacer, que tenía que ser operado de la cadera y que no había ninguna otra opción. Entonces me preguntó acerca de la operación, y yo se la expliqué. Le expliqué la naturaleza de la operación, que tenía que quitar el rodillo de la cadera y reemplazarlo por un rodillo artificial, es decir, por un repuesto prostético de


la cadera. Había que reemplazar media cadera. Así que me escuchó, y luego otra vez preguntó, "¿No hay ninguna otra manera cómo se pueda hacer?", y yo Le dije, "No, Swami, no se puede hacer de ninguna otra manera, aunque Te quedaras en cama durante 3 meses, no va a sanar por si solo. Y no sería bueno para Ti estar en cama de esta manera, queremos que puedas moverte tal y como quieras, por eso ha de hacerse".

 

Prof. G.V.

Durante todo esto, ¿cómo era Su humor o Su estado de ánimo, comparado con otros pacientes a los que has tratado? Obviamente, El lo sabía todo, pero estaba representando Su papel.

 

Dr. S.

En todo momento, la diferencia entre Swami y otros pacientes, durante el episodio entero,

lo más notable tal vez no es que no se quejara del dolor. En alguna ocasión se quejó del dolor, y en el día siguiente a la caída, cuando Le vi por primera vez, yo vi mucho dolor en Su rostro, en el momento en el que Le movimos para instalarle en la cama. Pero casi de inmediato, después de ese momento de dolor, Su expresión regre