EL DESPERTAR SAI
EL DESPERTAR SAI: El Gita Un Torrente de Sabiduría BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA - PRIMERA PARTE El Gita Un Torrente de Sabiduría BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA - PRIMERA PARTE - EL DESPERTAR SAI

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viernes, 31 de julio de 2026

El Gita Un Torrente de Sabiduría BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA - PRIMERA PARTE

 

 

 

 

El Gita

Un Torrente de Sabiduría

 

BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA



 

 

INDICE

 

 

PRESENTACIÓN                                3

CAPÍTULO I                                       5

CAPÍTULO  II                                   12

CAPÍTULO  III                                  17

CAPÍTULO  IV                                  23

CAPÍTULO  V                                   30

CAPÍTULO  VI                                  36

CAPÍTULO  VII                                42

CAPÍTULO  VIII                               49

CAPÍTULO  IX                                  53

CAPÍTULO  X                                   63

CAPÍTULO  XI                                  69

CAPÍTULO XII                                77

CAPÍTULO XIII                               85

CAPÍTULO  XIV                               92

CAPÍTULO  XV                                100

CAPÍTULO  XVI                               107

CAPÍTULO  XVII                              114

CAPÍTULO  XVIII                             121

CAPÍTULO  XIX                               127                     

CAPÍTULO  XX                                134

CAPÍTULO  XXI                               140

CAPÍTULO  XXII                              146

CAPÍTULO  XXIII                             151

CAPÍTULO  XXIV                             159                     

CAPÍTULO  XXV                              163

CAPÍTULO  XXVI                             168

CAPÍTULO  XXVI                             174

 

 

 

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba es el "Eterno Conductor" que reveló el Gita Sastra a Adithya y ayudó a Manú y al rey Ikshvaku a conocerlo; fue el guía de Arjuna durante la gran batalla entre el bien y el mal librada en Kurukshetra. Cuando el dueño del carruaje, Arjuna, se vio agobiado por la tristeza ante la perspectiva de tal lucha, Krishna lo instruyó en la ciencia del reconocimiento de la unidad de todos, suprimió así su aflicción y su temor.

Bhagavan sigue siendo el conductor del carruaje para cada uno de nosotros; por tanto, permítame el lector saludarlo como compañero de sufrimiento y como condiscípulo. Todo lo que tenemos que hacer es reconocerlo y aceptarlo en el papel de sostener las riendas del discernimiento mientras blande el látigo del desapego, para dirigir los caballos de los sentidos por el sendero de la Verdad (Sathya), asfaltado por la Rectitud (Dharma) e iluminado por el Amor (Prema), hacia la meta de la Paz (Shanti).

Arjuna lo aceptó en ese ministerio; hagamos nosotros lo mismo ahora que el apego mundano obstaculiza el sendero del deber, que la ambición ciega los ojos de la benevolencia, que el odio detiene la llamada del amor: escuchemos al Gita. El nos lo enseña desde el carro en que está instalado y así derrama Su Gracia, Su Visión y Su Poder y nos convierte en héroes aptos para pelear y lograr la victoria.

Este precioso libro no es un comentario ni un resumen del Gita que se enseñó en el campo de Kurukshetra. No necesitamos aprender ningún idioma nuevo ni leer ningún texto antiguo para asimilar la lección que el Señor está deseoso de darnos ahora para obtener la victoria en la batalla que estamos librando. Este Gita Un Torrente de Sabiduría es la misma corriente refrescante y revitalizadora, traída por el mismo Restaurador Divino para revivificar al hombre atrapado en las mallas de la dialéctica moderna, en la soberbia de la ciencia moderna, en el cínico desprecio de la superficialidad actual. La enseñanza aquí ofrecida te confortará, consolará y te conferirá fortaleza y fe.

Escuchemos estas palabras con el mismo cuidado y concentración que tuvo Arjuna, aun en el torbellino del campo de batalla, y cada uno de nosotros también declarará, al acercarse a las páginas finales del libro: "Mi error ha quedado borrado, he tomado conciencia de mi realidad que es Dios mismo".

El antiguo conductor que está dentro de ti y dentro de mí ha respondido a la llamada de los corazones afligidos; El dio estas lecciones en la revista Sanathana Sarathi (El Eterno Conductor) que se publica en Prashanti Nilayam. Ahora están en tus manos en forma de libro y las podrás leer con la frecuencia que puedas o quieras.

Ojalá que la fe con la cual empezaste a hojear estas páginas crezca de día en día y que te sientas atraído por la cada vez más amplia visión del conocimiento que este libro revela y te lleve hacia la gloria suprema de la experiencia de la unidad, que es la base de la diversidad.

 

 

 

 

N. Kasturi

Editor de El Eterno Conductor

 

 

CAPITULO

I

 

 

 

Para comprender el significado del Gita se necesita una actitud reverente. Su estudio debe ser emprendido con sumisión y expectación. Pues el Gita es "la leche de las Upanishads", ordeñada por el pastor Krishna (un Avatar, Dios encarnado), con la ayuda de Arjuna (héroe del Mahabharatha, epopeya hindú, discípulo y amigo de Krishna), "el becerro", para dar bebida y alimento a todos los de "torpe entendimiento". Hay quienes arguyen que el Gita, como poema sagrado que es, fue creado con posterioridad al Mahabharatha, del que es una parte; pero a pesar de todo lo que se diga de la composición del Gita, no cabe duda de que sus principios y enseñanzas son muy antiguos, o mejor dicho, no tienen fecha. En los primeros tres versos del capítulo cuarto se habla de que la enseñanza del Gita fue dada primeramente por el Señor a Surya (el Sol) y después a Manú (un Señor del Universo); y también se dice que después de Manú llegó a Ikshvaku (hijo de Manú), y de éste a otros y así sucesivamente. De ahí que el Gita esté más allá del concepto de tiempo y no pueda ubicarse en un determinado punto del pasado ni del presente.

El Gita es un texto para adeptos a la espiritualidad, pues se basa en llevar a la práctica las actitudes espirituales, más que en ninguna otra cosa. Cada capítulo establece los medios y los métodos para alcanzar las metas de la paz y la armonía. Ahora bien, la práctica es producto de un profundo y constante anhelo de progreso. El aspirante debe anhelar, no desesperar. Debe perseverar, no clamar por un éxito inmediato. El Gita es como una embarcación que lleva al hombre de su voluntario estado de esclavitud a la libertad que es su propia naturaleza. En ella es conducido de la oscuridad a la luz, de la opacidad al esplendor. El Gita establece para el hombre disciplinas y deberes que están a salvo de la corrupción de las tendencias e impulsos (vasanas) que lo atan a la inexorable rueda de nacimientos y muertes.

En realidad, el hombre ha venido a este campo de actividad (karmakshetra) tan sólo para dedicarse a la actividad misma y no para ganar el fruto de ella. Esa es la enseñanza del Gita, su lección fundamental. El Gita es la quintaesencia del significado de todos los Vedas (Escrituras Sagradas). Las actividades dirigidas hacia el exterior, como los sacrificios (yajnas) y las ofrendas (gagas), se mencionan en las partes preliminares de los Vedas; las actividades de la mente que, como las de la adoración (upasanas), se dirigen hacia el interior, se mencionan después; el Yoga del Conocimiento también es explicado a las mentes así clarificadas y purificadas.

Quienquiera que sea el individuo, por erudito que se considere, no puede escapar del error, y por ello queda sujeto al sufrimiento, que actúa como un freno a su actividad. Arjona, el gran héroe, con gran capacidad de renunciación y poseedor de inmensa sabiduría, es engañado por las terribles necesidades de la guerra, y su sufrimiento frena también su actividad, confunde el cuerpo con el Ser y empieza identificando a los dos. Le atribuye al Atma (nunca afectada por las características del móvil, cambiante mundo) la irreal y efímera naturaleza de dicho mundo, y toma como realidad esta ilusión. ¡Cree que sus deberes, según los establece esa falsa identificación, son su Dharma (código de conducta y reglas de autodisciplina) personal! ¡Esta es la tragedia, no sólo de Arjona, sino de la humanidad entera! Por lo tanto, el Gita tiene un valor universal y eterno. Estudiar el Gita es aprender el arte de nadar a través del mar de la ilusión.

El Gita es la voz misma del señor Krishna. El hecho de que ha llevado consuelo y liberación a millones de hombres es una prueba de su origen divino. Una persona de menor grandeza no hubiera podido darle esa autenticidad.

La forma misma de cómo empieza y cómo termina da la clave del tema que expone. El primerísimo verso empieza con las palabras "el campo del deber" (dharmakshetre), "el campo de los kurus..." (kurukshetre)..., siendo la palabra Dharma la inicial. El último verso del capítulo final, el décimoctavo, habla de Yatra Yogesvarah Krishna, y en esta palabra Yogesvarah, el Señor del Yoga, resume el Dharma (la Acción Correcta) que se enseña. Así resulta claro que la finalidad de la enseñanza en el Gita es sencillamente ésta: "Recuerda el Dharma (la Acción Recta con uno y con otros); practica el Dharma". ¡Cuán significativa es esta palabra! Todos los Sastras (Códigos de Moral) se ocupan de demarcar y definir la naturaleza y las sutiles características del Dharma (Códigos Eticos). El Gita incorpora en sí mismo este estudio y este análisis. Es un libro de texto del modo de vida superior en todos sus aspectos. Discute todos los principios subyacentes en el Dharma.

Arjuna es el individuo (jivi). El cuerpo es el carruaje y el amo del carruaje es Krishna, el Señor. El Señor es el conductor, el inspirador de la inteligencia: Brahman (Dios), quien lo incita a dar respuesta a la oración contenida en el mantra (fórmula mística poderosa) del Gayatri: Dhiyo yonah Prachodayath... (Despierta mi discernimiento, oh Señor, y guíame). Los Kurús representan la naturaleza demoníaca; los Pandavas representan la divina. Aquéllos son malos (asat); éstos son buenos (sat). Y siempre ha habido conflicto entre los dos. En este conflicto de fuerzas opuestas, Krishna (el Ser, el Alma) siempre está del lado del Dharma (los dictados de Dios), de la realidad que sustenta, no del error que socava. Si pretendes tener al Señor de tu lado como tu guía, provéete de la Naturaleza Divina, de las cualidades del Dharma. Pues el Señor está donde está la Rectitud.

Por supuesto, ¡esto no significa que el Señor no sea Omnipresente...! La mantequilla está contenida en toda la leche, aunque sólo pueda manifestarse en un producto de la misma mediante el proceso del cuajado y del batido. Así también, el Señor sólo quiere manifestarse en un lugar mediante el proceso de las prácticas correctas. "Donde está el Dharma, ahí se puede obtener la victoria". Arjuna estaba embargado por el aspecto físico, y por esto era necesario bendecirlo con el conocimiento de lo real, del aspecto del Espíritu Eterno. Todo el sistema de la práctica espiritual (sadhana) está encaminado a la clarificación de la conciencia del Atma y a la fijación de la atención en ella. La enseñanza de Krishna es precisamente eso; en efecto, constituye la sustancia de la búsqueda de la Verdad.

Krishna aclaró muchas dudas que habían embrollado a Arjuna, pero que éste no había expresado. "¡Oh, Arjuna! Tú te lamentas porque estos reyes y príncipes contigo emparentados están a punto de morir a manos tuyas. Hablas con ligereza del Dharma. Pero, recuerda, los sabios no se lamentan ni por los vivos ni por los muertos. ¿Te digo por qué? Pues bien, tú te entristeces por el cuerpo, que es lo único que se deteriora con la muerte. ¿Alguna vez te entristeciste por haber sufrido tantos cambios hasta ahora? El infante desapareció en el niño, el niño se desvaneció en el joven, el joven se perdió en el adulto, el adulto se extravió en el anciano, y el anciano se extinguió en la muerte. Nunca lloraste por los cambios que durante tanto tiempo fueron afectando al cuerpo; ¿por qué entonces llorar por este único cambio? ¿Tienes tú ahora el cuerpo que tenías cuando niño? ¿Dónde está esa. estructura que tenías cuando amarraste a Dhrishtadyumna? Tú recuerdas aún aquella travesura de muchacho; ¡pero el cuerpo que la ejecutó ha desaparecido! Así también, no obstante los cambios que tu cuerpo puede sufrir, el Alma, el esplendor de la verdadera Sabiduría, permanece inmortal. El estar establecido en este conocimiento es la señal del sabio (del jñani)". Así habló Krishna.

"Tú podrías preguntar si no habría de entristecerse uno cuando los cuerpos junto con los cuales se ha movido y vivido durante tantos años desaparecen de la vista. Pero, ¿por cuántos habría que lamentarse, en caso de que fuese apropiado entristecerse así? ¿Has pensado en ello? La felicidad y el dolor son como el día y la noche. Tienen que ser aceptados, tenemos que vivirlos; si rehusamos, no por ello dejarán de suceder; y si los deseamos, ¡no por ello empezarán a suceder! Ambos se relacionan con lo físico, lo material, el cuerpo; pero no afectan al Espíritu, al Alma. En el momento en que tú te desprendas de los dos, en ese momento estarás liberado, tendrás la Liberación (moksha)."

El primer discurso, el que enseña estas verdades, se denomina "El desaliento de Arjuna" (Arjuna Vishada Yoga). Este es el cimiento mismo del edificio que es el Bhagavad Gita. Cuando los cimientos son fuertes, el edificio también es duradero. El Gita, construido sobre este cimiento hace 5000 años, subsiste firme e inconmovible. De esto puede inferirse cuán fuerte es el cimiento sobre el cual descansa y cuán sabia es la persona que lo realizó.

¡Le llaman "desaliento"! Pero ese "desaliento" fue muy provechoso; no era una ordinaria "falta de ánimo", pues puso a prueba su sinceridad y su constancia; le indujo a refugiarse incuestionablemente en el Señor. Por eso se le dignifica con el nombre de Yoga. El Gita, que empieza con "El desaliento de Arjuna", termina con "La Renuncia" (Sannyasa Yoga); el desaliento se compara con los cimientos, y la renunciación, con la superestructura. El desaliento es la semilla: la renunciación, el fruto.

Podrá surgir la pregunta: ¿cómo puede atribuirse a Arjuna una naturaleza pura, la única que se considera merecedora de la Sabiduría impartida en el Gita? La palabra "Arjuna" significa puro, inmaculado, blanco... Fue nombrado muy apropiadamente y vivió a la altura del nombre que llevaba. Así fue cómo obtuvo la presencia inmediata del Señor Krishna, cómo se convirtió en el instrumento para el otorgamiento del Gita al mundo.

Krishna utiliza muchas veces la palabra Yoga en el Gita; también describe el estado del individuo (jivi) durante el Yoga; sin embargo, podría surgir una duda en las mentes de quienes hayan leído el Gita, respecto de la falta de coincidencia de la palabra como se usa ordinariamente y como la usa Krishna. Krishna en algunos lugares ensalzaba el desapego (vairagya). En otros, ha declarado que la libertad más elevada puede ganarse mediante la adoración. También se exponen diversos métodos para el logro del estado supremo de éxtasis espiritual. En el octavo discurso hay una explicación de Raja Yoga, pero no es correcto decir que el Gita es un texto que enseña sólo Raja Yoga.

La entrega absoluta ante el Señor Krishna, la liberación del triple grillete que lo mantiene a uno sujeto al mundo externo de los objetos, la observancia de buenas acciones y virtuosas disciplinas: éstas son las principales verdades que se subrayan en el Gita. El Señor las señala como las mejores formas de entrenamiento y como los más profundos secretos del progreso interno.

El significado verdadero del Gita no lo captan todos. Famosos letrados y escritores, aunque dotados de rara inteligencia, han fallado en su intento de descifrar el misterio de. su mensaje.

Los comentaristas hablan del principio del equilibrio perfecto en el centro de todo cambio, o del logro de la libertad, como lo más importante de todo. Por otro lado, otros comparan al Gita con los textos filosóficos occidentales con los que están familiarizados ¡y empiezan a enseñar a las mentes jóvenes con ese estilo! Por supuesto, la renunciación absoluta es muy deseable. Pero sólo un número muy reducido es capaz de practicarla. Si una enseñanza espiritual ha de obtener la aceptación universal, deberá tener disciplinas que puedan practicarse en la vida diaria y en sus actividades.

La forma más elevada de practicar la Rectitud (Dharma) consiste en que cada uno siga su propio Dharma (Svadharma) con osadía. En lo relativo a este problema hay un conflicto entre la religión y la moral.

"Es difícil, preñada de peligros", dice el Señor al referirse a la disciplina moral. ¿Cuál acto es legítimo y cuál no? ¿Cuál acto es aceptado por la moral y cuál no? La gente ha luchado y sigue luchando por decidir esto. Pero Krishna ha mencionado la clase de actos que son meritorios, en los versos:

 

Manmana bhaua madbhaktho mad yaji mam namaskuru

Mameuaishyasi sathyam the, prathijame privo si me.

 

Sarua dharman parithyajya mamekan saranam uraja.

Aham thwam sarna papebhyo mokshayaishyami ma suchah.

 

"Fija tu pensamiento en Mí; dedícate a Mí; adórame, ríndeme homenaje; tú me alcanzarás. Yo te declaro la Verdad, pues tú eres Mi Bienamado. Esta es Mi Enseñanza, Mi Gracia". "Este es el sendero para venir a Mí. Abandona todos los Dharmas; ríndete a Mí; no te aflijas; Yo te liberaré de las consecuencias de todos tus actos. "

 

¡Ah! Noten ustedes el significado de estas estrofas. ¿No es suficiente este acto de rendición para salvarlos y liberarlos de la ronda de llegar a este mundo, de permanecer en él y de abandonarlo? Es necesario estar viendo a Dios en todos los seres, siendo consciente de El en cada momento de la existencia, sumergido en la bienaventuranza de este conocimiento; el devoto debe estar fundido en la relación producida por la profunda devoción y amor hacia El; todos los actos, grandes y pequeños (deseo, voluntad, actitud, actividad, fruto, consecuencia) están dedicados a El, Krishna; todo, de principio a fin, la renuncia a todo apego al "yo" y la ejecución de todos los actos en un espíritu de desapego pleno de veneración. Esto es lo que el Señor busca en ustedes.

Por supuesto, es difícil efectuar esta entrega total. Pero si el hombre hace un esfuerzo mínimo por lograrlo, el Señor mismo le dará valor para proseguir hasta el final. El caminará a su lado y le. ayudará como un amigo, lo conducirá como un guía, lo protegerá del mal y de la tentación, será su báculo y su sostén. El Señor dijo: "Esta conducta, si la sigues aun en pequeña medida, te salvará del aterrorizante temor". El acto de seguir el Dharma (la Rectitud) crea por sí mismo una fuente de alegría; es el sendero con menos obstáculos. Esa es la enseñanza del Señor.

Te acercarás a Mí, es decir, comprenderás Mi misterio, penetrarás en Mí, alcanzarás Mi naturaleza. En estos términos se recomienda la práctica para adquirir la Naturaleza Divina (Sadrisya), la existencia en Dios (Salokya) y la manera de fundirse con Dios (Sayujya). Cuando se ha alcanzado un estado que permite ver a la Divinidad en todos los seres, cuando cada instrumento de conocimiento trae la experiencia de esa Divinidad, cuando sólo ella sea vista, oída, gustada, olida y tocada, el hombre indudablemente se convertirá en una parte del cuerpo de Dios y vivirá en El y con El. Al asumir este deber para lograr su propio progreso, obtendrá nuevo vigor desde el primer paso; una nueva y más pura alegría lo hará estremecerse; saboreará la plenitud de la bienaventuranza; sentirá la frescura de una nueva beatitud.

Este Dharma no está señalado ni es recomendado para hombres extraordinarios solamente. Está al alcance de todos, pues todos tienen hambre de Dios, todos tienen el discernimiento requerido para descubrir que hay algo fundamental detrás de todo ese cambio. Aun el más negligente pecador puede limpiar rápidamente su corazón y volverse puro mediante su entrega al Señor en sincero arrepentimiento.

Por tanto, el mandato del Señor es que cada cual siga el Dharma especial para él señalado; cada persona debe planear su vida de acuerdo con los cimientos espirituales de su cultura; debe abandonar la visión "objetiva" y escuchar la voz de Dios.

Los nacidos en la India deben hacerse merecedores de este privilegio escuchando la voz del líder de la India, el mismo Gopala, y deben manifestar la Divinidad latente en ellos en cada palabra que pronuncien, cada letra que escriban, cada deseo que alberguen, cada pensamiento que forjen y cada acto que ejecuten para la obtención de cosas materiales, como son el alimento, el abrigo o la salud.

Solamente entonces podrá esta nación indostana demostrar al mundo la excelencia de la antigua religión, de la Justicia Divina (Sanathana Dharma), su don especial para la humanidad, y asegurar la paz para la misma. Sólo los actos acordes con esa Rectitud (Dharma) pueden conferir la fuerza espiritual necesaria para enfrentarse a todas las crisis y obtener la victoria.

El sagrado Gita otorga ese don, indicando claramente el camino.

 

 

 

 

 

CAPITULO

II

 

 

 

El primer capítulo estaría mejor denominado "El Gita de Arjuna", en vez de "El Gita de Krishna". Abrumado por la tristeza y la confusión, Arjuna se retira de la guerra y deja a un lado sus armas; en su carro, detenido entre las dos fuerzas, se encuentra abatido; se vuelve de un lado a otro perplejo y perturbado; examina las caras de sus parientes y amigos; está agobiado por la compasión; su famoso arco resbala de su mano; se siente demasiado débil para permanecer de pie y aun sentado. Su mente entonces se desvía hacia los preceptos de la escuela del pensamiento Purva Mimansa (filosofía que enseña el arte de razonar para facilitar la interpretación de los Vedas). Jura que no entrará en la lucha. Cuando Sanjaya informó esto al rey ciego Dhritharashtra, éste se regocijó grandemente, pues ¡la victoria estaba a la mano! El no tenía visión premonitoria ni clarividencia y mucho menos Visión Divina; de manera que se sintió feliz de saber que su sueño de obtener un imperio sin merma se volvía realidad sin esfuerzo alguno.

Pero Sanjaya, quien sí tenía Visión Divina, pensó: "¿Qué es este malsano regocijo que le complace? Si el Señor mismo está del lado de los Pandavas, ¿cómo puede tener éxito el malvado plan de este rey?" Luego se imaginó las horribles consecuencias que ocasionaría la entrada de Arjuna en la luchó.

Las lágrimas corrían por las mejillas de Arjuna. Se veían remolinos en sus ojos. Ni el Señor mismo pudo soportar este cuadro; ni permanecer callado. Tomó el pulso de Arjuna y diagnosticó su mal. De inmediato supo que la enfermedad del engaño, del error motivado por una falsa evaluación (moka) había penetrado en sus tres cuerpos: el denso, el sutil y el causal. Vio que la compasión que envolvía a Arjuna no era "genuina", pues la auténtica piedad está dotada de exaltados impulsos y motivos divinos (diavi sampath) y no debía desoír los mandatos del Señor. En realidad, se trataba de egoísmo oculto bajo el velo de la compasión. Así, el Señor decidió curarlo de esa debilidad. El Gita dice que Arjuna estaba imposibilitado, "agobiado por la compasión", y de eso tenía que curarse.

Así como un espíritu que se posesiona de una persona tiene que ser exorcizado, Arjuna tenía que ser librado del temor y la cobardía. Pues quien tiene al Señor a su lado no tiene nada que temer. "¿Qué puede hacer un simple fantasma a quien es el Señor de los cinco elementos? El Señor es el médico supremo". Narayana (Dios, El Creador) era el médico que necesitaba Arjuna y lo tuvo.

¡Cuán afortunado fue Arjuna! Aun desde las profundidades mismas del sufrimiento surge la alegría. Hasta el decimoprimer verso del segundo capítulo se habla del desaliento de Arjuna, del efecto de la "posesión". Esa es la razón por la que el primer paso para la curación es "la exposición del sankhya yoga, del Sendero del Conocimiento (Jñana)".

La enseñanza que otorga la inmortalidad (Amrithopadesa) de Krishna comienza desde este verso décimoprimero; en efecto, el Bhagavad Gita empieza en ese punto. Hasta aquí, se trata de la descripción del error de Arjuna nacido de la ignorancia y de la torpeza del intelecto. Krishna, desempeñando el papel de testigo, permite que el abatimiento profundice en él y lo oscurezca. Cuando al fin Arjuna arroja su arco negándose a pelear, cuando confiesa que ha perdido toda idea del bien y del mal, cuando ruega a Krishna que le enseñe el camino que mejor resuelva sus problemas, entonces Krishna se adelanta y le dice:

"¡Arjuna! ¿Cómo pudo apoderarse de ti esta miserable sombra de cobardía, cuando todo el tiempo te has mantenido lúcido y preclaro? Esto es por demás indigno del héroe que tú eres. La palabra `Arjuna' significa un carácter inmaculado y puro. ¿Por qué esta desazón? La batalla es inminente. Los nubarrones de guerra se han acumulado y están tronando. Los enemigos al frente sólo esperan el momento de lanzarse a la refriega. Han acumulado sobre ti incontables injusticias y crueldades, y ahora se aprestan a apoderarse de la tierra que por derecho te pertenece. Tú hasta ahora has soportado toda la aflicción que te han causado, sin apartarte un ápice del camino recto. Has cumplido con todas las condiciones que te fueron impuestas y has pasado todos los años de destierro que te fueron prescriptos. Tus esfuerzos por llegar a un arreglo resultaron inútiles; no pudiste evitar el choque de las armas. Cedimos cuanto pudimos. Ahora, la guerra es el único medio por el cual los ojos del malévolo Duryodhana podrán ver su propia iniquidad.

"Esta guerra se decidió después de una larga deliberación No ha sido una decisión precipitada resultado de un ataque de ira. Ancianos dignos de confianza analizaron los pros y los contras y llegaron a la conclusión de que era inevitable recurrir a las armas. Tú y tus hermanos aprobaron todo esto y acataron la decisión. Te has venido preparando con entusiasmo para esta batalla. En efecto, has estado pensando en ella más que otros. ¡Cuán erróneo resulta que ahora vuelvas atrás!

"Esta guerra no te fue declarada en un abrir y cerrar de ojos. Se han venido acumulando sus causas desde hace tiempo. ¿Recuerdas cómo luchaste, sufriste hambre y viviste de raíces y frutas silvestres para merecer del Señor Shiva su tridente (Pasupatha) , y cómo llegaste hasta el mundo del Señor de los dioses, Indra, a fin de obtener flechas celestiales para esta batalla?

"Creí que el momento señalado por el destino para el aniquilamiento que la malvada progenie de los Kauravas merecía, habría llegado. ¡Pero ahora tú empiezas con este canto fúnebre! ¿Por qué esta nota ominosa? ¿Cuál Sastra (Código Moral) te dicta esta actitud? Piensa en tu deber como miembro de la casta de los guerreros (kshatriyas): sostener la Rectitud (el Dharma), practicar e imponer la justicia. Tuya es la riqueza del valor, de la osadía, de la entereza. Ahora estás abrumado por este extraño desapego que te pone patéticamente fuera de lugar.

"Esta cobardía trae vergüenza sobre ti y hasta sobre tus famosos antepasados. ¡Qué vergüenza! Has arrastrado a la raza guerrera a la desgracia. La guerra es el camino indicado para los de tu clase, el camino que lleva al cielo. ¿Cómo podrás librarte de la infamia si ahora te retiras del campo? Has ganado el título de `victorioso' por la proeza de tu brazo. No manches la reputación que has logrado con el esfuerzo de toda una vida. Abandona ya este agobiante error.

"Escúchame: acuérdate de lo que sucedió en Amaravathi; desairaste los requerimientos amorosos de la divina doncella Urvasi y cuando te pidió un hijo, le replicaste: `Tómame como tu hijo'. Eso te reveló como un héroe incomparable. La maldición que en su despecho lanzó sobre ti te ayudó en la corte del rey Virata a pasar por eunuco y poder enseñar dama a las princesas, ¿no es así?

"¿Adónde se ha ido ese heroísmo? Dime.. ¿De dónde le viene esta pusilanimidad a un valiente tal? Tú viniste a Mí e interrumpiste Mi sueño con tu petición de ayuda para esta batalla, de la cual ahora huyes. ¿He de ayudarte aun así? ¿He de vigilar Yo mientras tú huyes? Arranca este error desde sus raíces; reduce a cenizas este miedo. ¡Vuelve a ser un héroe!" Así lo exhortó Krishna.

Krishna utiliza cuatro cualidades en este contexto: la ignorancia (kasmalam); el carácter que es perjudicial a la naturaleza divina en cada uno (anarya jujushtam); la cualidad que destruye lo divino en el hombre (asvargyam), y la que ocasiona la declinación de la riqueza que es duradera (akirthikaram).

Estas inspiradoras palabras que harían hervir la sangre de cualquier guerrero, causaron un efecto tremendo en Arjuna. La densa nube de ignorancia que lo abrumaba empezó a disiparse un poco. La cualidad tamásica (ignorancia, pereza) que le había hecho olvidar la verdad quedó eliminada. Volvió la rajásica (activa, dinámica) y Arjuna encontró palabras para preguntar: "¿Cómo?" Este término revela mucho. Muestra que el Gita expone no tan sólo lo que ha de hacerse, sino también cómo ha de hacerse.

Arjuna invoca a Krishna: "¡Oh, Madhusudana! (apelativo indicando a quien puede destruir su ego). Escucha mis palabras. Los que están en primera fila de la línea de batalla enemiga son todos merecedores de reverencia. El gran Bhishma nos cuidó cuando perdimos a nuestro padre, nos educó desde la infancia y nos convirtió en lo que ahora somos. Es como un padre para nosotros, es el gran viejo de nuestro clan. ¿Y qué puedo decir de Drona? El me amaba más que a su propio hijo, Asvathama; yo tenía todo su amor; él es el gurú (maestro espiritual) que, por ese amor, me tomó como su discípulo favorito y me convirtió en el arquero que soy. ¿Quieres que yo ahora utilice la habilidad que él me enseñó para abatirle? ¿Es correcto que un hijo de Bharat (la tierra caracterizada por la devoción al Señor) haga tal cosa? En batalla tenemos que matar a nuestros enemigos, ¿no es así? ¿O es que podemos pelear contra padres y maestros que merecen reverencia?

"Tú dices que el cielo puede ganarse mediante la batalla. Yo no puedo entender cómo es que el cielo pueda obtenerse mediante la matanza de estos venerables gurús. Si se esparce esta idea, ¡pocos Maestros podrán sobrevivir! Lo que sea que Tú digas, permíteme decirte esto: antes de ganar la felicidad y el poder mediante este recurso, creo que es mejor vivir pidiendo limosnas de puerta en puerta. El alimento ganado matando a hombres como éstos queda manchado con su sangre, y antes prefiero mendigarlo. Y aun cuando yo abandonara estos escrúpulos y peleara, ¿cómo podría contar con la victoria? Suponiendo que la victoria nos favoreciera, ¿cómo puedo decidirme a matar a estos ancianos y perder ambos mundos? Si acaso ganaran ellos, la mendicidad sería inevitable; si ganáramos nosotros, entonces resultaría tan malo como perder, pues ¿qué ganaríamos con la victoria, si el precio que pagaríamos sería la destrucción de nuestros parientes y amigos? ¡Sólo ganaríamos un pesar inconsolable por el resto de nuestras vidas, Krishna! Me siento incapaz de resolver este dilema. Mi inteligencia me ha abandonado. Mi carácter ha sufrido un cambio notable no sé por qué. Ya no puedo distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, entre la Rectitud y el faltar a ella (el Dharma y el adharma).

"Mi sangre de guerrero hierve en señal de protesta cuando Tú me aguijoneas así; Tú me empujas a la batalla. El temor de convertirme en el asesino de estos venerables ancianos es lo que me detiene. Me siento impotente. Así como guías este carro, guíame a mí también y muéstrame el camino. Además, ya no me interesa la prosperidad mundana; sólo anhelo progreso espiritual." Así se expresó Arjuna.

Desde ese momento, Krishna se convirtió en el maestro y Arjuna en el discípulo. Arjuna imploró para alcanzar esa posición y la obtuvo. Hasta el momento en que Arjuna aceptó esa actitud de aprendiz, su corazón había estado lleno de egoísmo y de debilidad. El héroe se había reducido a cero. Había asumido una actitud que era opuesta a la de Krishna.

La razón de todo esto, si se estudia cuidadosamente la situación, no es otra que el "egoísmo". El amor es el punto de vista de Krishna, y el engaño el de Arjuna. Eso le produjo angustia. Entonces se dio cuenta de que el egoísmo sólo conducía a una mayor ignorancia y confusión. Hizo entrega de su discernimiento al Señor y se salvó. Se ofreció como instrumento en las manos del Señor. El reconocer el propio error es la primera cualidad de un buen discípulo; es el comienzo de la sabiduría. Sólo los necios creen que lo saben todo y sufren del horrendo mal del engreimiento.

 

 

 

 

 

 

CAPITULO

III

 

 

 

Es más útil para el estudiante advertir sus faltas con el propósito de eliminarlas, que buscar excelencias para regocijarse en ellas. El estudiante que haga esto podrá progresar rápidamente; no se dejará obstaculizar por el temor o la ansiedad; seguirá adelante, con fe en el Señor, a quien habrá entregado todos sus logros. Alcanzará un estado de calma mental, lo cual es una señal de que el aspirante es auténtico. Arjuna alcanzó ese estado y entonces Krishna le dio  y a través de él, a toda la humanidadla enseñanza que conduce a la inmortalidad.

¿Para quién se recitó el Gita? Piensen en eso por un momento. La leche no se ordeña para la vaca misma, pues las vacas no beben su propia leche; Arjuna, el becerro, había quedado satisfecho; Krishna está siempre contento y no necesita nada, ¡mucho menos leche! ¿Para beneficio de quién ordeñó Krishna las Upanishads de las que obtuvo este Gita? Krishna dice que para las personas dotadas de inteligencia moderada por la bondad y controlada por la virtud (sudhi).

¿Y qué decir del lugar donde se dio la enseñanza? ¡Entre dos ejércitos contrincantes! Ahí está el gran significado del Gita. Por un lado, las fuerzas del Dharma (lo Correcto); por el otro, las fuerzas del adharma (lo incorrecto); en un lado, lo bueno; en el otro, lo malo; ante este doble impulso, el individuo, incapaz de decidir el curso que ha de tomar, llora de desesperación y el Señor recita el Gita a todos los que están en situación semejante y con él les da luz y valor. No piensen ustedes que la aflicción de Arjuna era problema personal y nada más. Se trata de un problema humano universal.

Siendo así, Arjuna buscó obtener de Krishna no la placentera gloria mundana del poder, de la posición y de la riqueza (preyas), sino la gloria imperecedera de la felicidad plena (sreyas). Dijo: "La gloria mundana se obtiene con el esfuerzo humano, se gana con la actividad humana o karma. ¿Por qué he de anhelar de Ti lo que yo pueda ganar por mi propio esfuerzo? No soy tan torpe como para pensar así. Otórgame la gloria que está más allá del alcance de mi esfuerzo. Esa no es el fruto de la acción; ¡es el fruto de la gracia!" Así fue como Arjuna se elevó a la altura de la entrega absoluta (saranagathi), al estado en el que la voluntad individual se rinde a la Voluntad Suprema (rapathithi).

Mucho puede decirse de la autoentrega total (saranagathi). El hombre suele entregar su dignidad y su posición a otros hombres, con diversos propósitos en la vida: riqueza, fama, posesiones, lujos, poder, etc. Pero rara vez tiene la oportunidad de entregarse al Señor por el Señor mismo. ¿Cómo puede llegar a tener ese anhelo mientras siga deseando, anhelando el objeto y rechazando la base sobre la cual descansa el objeto? ¿Y cuánto tiempo puede brindar satisfacción un objeto sin base? El quiere el don, ¡no al dador!... ¡quiere lo creado, no al Creador; las cosas de la mano de Dios, pero no la mano misma! Anda persiguiendo algo que no existe. ¿Puede existir un objeto sin una causa preexistente? No. Y si lo hubiera, no podría ser otro que Dios. Es, por lo tanto, mera ignorancia entregar la individualidad a los transitorios efectos de. la acción, el resultado en lugar de la causa que lo origina. Mejor entréguense a la base, a la causa, al origen de todo, al Señor de todo (Sarvesvara). Esa es la auténtica entrega.

Hay tres clases de autoentrega: ¡Yo soy Tuyo! (Thavaivaham), ¡Tú eres mío! (Mamaiva tvam) y ¡Tú eres yo! (Tvamevaham) La primera afirma que soy Tuyo; la segunda asevera que Tú eres mío, y la tercera declara que Tú y yo somos uno, el mismo. Cada una es sólo un escalón de la serie ascendente, y la última es el escalón más alto de todos.

En la primera etapa: ¡yo soy Tuyo!, el Señor está completamente libre y el devoto completamente atado. Es como la gata y el gatito: la gata juguetea con el gatito de un lado para otro, a su capricho; el gatito tan sólo maúlla y acepta lo que ocurre. Esta actitud es de docilidad y fácilmente alcanzable por todos. En la segunda etapa: ¡Tú eres mío!, el devoto sujeta al Señor, quien hasta ese punto queda "¡atado!" Surdas es un buen ejemplo de esta actitud: "¡Krishna! Tú podrás escapar de mi abrazo, del abrazo de estos brazos; pero no puedes escapar de mi corazón, donde yo te tengo atado". Así lo retaba Surdas. El Señor simplemente sonrió y asintió, pues El asevera: "Yo estoy atado por Mis devotos" sin merma alguna de Su decoro. El devoto puede atar al Señor con su amor, por la devoción que vence y domina su egoísmo. Cuando el hombre está lleno de esta clase de devoción, el Señor mismo lo bendice brindándole todo lo que necesite. Su Gracia satisfará todas sus necesidades. Recuerden aquí la promesa que el Señor hace en el Gita: "Yo asumo la carga de su bienestar".

Enseguida, respecto a la tercera etapa: ¡Tú eres yo!, ésta es la inseparable devoción (avibhaktha bhakthi). El devoto lo ofrece todo al Señor, incluyéndose a sí mismo, pues siente que no puede contenerse. Eso completa su entrega.

El sentimiento de ¡Tú eres yo! es la autoentrega sin dualidad, basada en la concepción de que todo este mundo es Dios, nada menos, ningún otro. En tanto persista la conciencia del cuerpo, el devoto es el sirviente y el Señor es el amo. En tanto que el individuo sienta que él es algo separado de otros individuos, el devoto es uña parte y el Señor es el todo. Cuando avanza hasta el estado en que sobrepasa los límites del cuerpo, así como del "yo" y lo "mío", entonces ya no hay distinción: devoto y Dios son lo mismo. En el Ramayana, Hanumatha alcanzó esta tercera etapa por media de la devoción.

Este mismo tema se menciona en el séptimo verso (sloka) del capítulo segundo del Gita. Allí se indica que Arjuna tiene la condición, la disciplina de la devoción (prapanna). Además, Arjuna había analizado sus propias faltas y las había reconocido como tales. Había despertado nuevamente de la inercia (tamas). Krishna se dio cuenta de ello en el momento mismo que eso ocurrió y le dijo: "A ti se te llama Gudakesa, pues tú eres el `conquistador' de la inercia; el sueño es la característica de la inercia; ¿cómo, entonces, puede abrumarte esta inercia ahora? Se trata sólo de una fase temporal; nunca podrá sujetarte perdurablemente".

Si Arjuna, por su esfuerzo, obtuvo el control sobre sus sentidos y mereció el nombre de Gudakesa (vencedor del sueño), Krishna es la deidad que gobierna todos los sentidos. En el campo de Kurukshetra, ambos están en el mismo carro, ¡uno como aprendiz y el otro como maestro!

¿Cuál es exactamente la causa de toda aflicción? Es el apego al cuerpo lo que produce pesar, así como sus antecedentes inmediatos: el afecto y el odio. Estos dos sentimientos son el resultado de que el intelecto hace una diferenciación de cosas y condiciones como benéficas o perjudiciales. Es un error tener esta idea de bondad y maldad. Sin embargo, uno se apega a los objetos que se consideran benéficos y empieza a odiar a los otros. Pero desde el más elevado punto de vista, no hay ni lo uno ni lo otro; la distinción no tiene sentido. No hay dualidad, ¿cómo puede entonces haber algo bueno y malo? Ver dos donde sólo hay uno es maya, o ilusión. La ignorancia que precipitó a Arjuna a la pesadumbre era de esta naturaleza... ver a muchos cuando hay sólo uno.

El desconocimiento de la identidad tat tvam, "de Esto con Aquello" (el principio universal que preserva esta gran doctrina filosófica) es la causa de toda ignorancia. Si esta verdad no es aprendida, entonces el hombre tendrá que naufragar en el océano del dolor. Pero si se aprende y el hombre vive con conciencia de ella, entonces estará libre de todo pesar. Toda clase de charlatanes anuncian recetas de todo tipo que repiten como loros y algunos las aplican, pero con eso no llegan a la raíz de la cuestión porque es como si aplicaran un bálsamo en un ojo para curar un dolor de estómago. ¡No hay relación alguna! El dolor tiene que ser localizado y diagnosticado, y la medicina tiene que ser tal que pueda eliminarlo. Sólo entonces podrá ser suprimido. Narayana (Dios) es el único médico experto que puede hacerlo. Y El diagnosticó correctamente la enfermedad de Arjuna e indicó el tratamiento adecuado.

La herida que no sana con la aplicación externa de bálsamos tiene que curarse con remedios internos. Por eso, Krishna provocó a Arjuna con preguntas como éstas: "¿Por qué lloras como un cobarde? ¿Es acaso porque Bhishma, Drona y los demás están a punto de morir? No, tú lloras porque crees que ellos son `tus hombres'. Es el egoísmo lo que te hace llorar. La gente llora, no por los muertos, sino porque cree que aquellos que van a morir son `suyos'. ¿No has matado tú hasta ahora a muchos que no eran `tuyos'? Nunca derramaste una sola lágrima por ellos. Ahora lloras porque estás en el error de creer que estos que ves ante ti son de algún modo `tuyos', en una forma especial. Cuando duermes no te ves afectado por este sentimiento del `yo' y lo `mío', de manera que no te das cuenta de lo que pasa con tu cuerpo o con los cuerpos de estos `tus hombres', o tus posesiones, cosa que sí recuerdas claramente cuando estás despierto. `Mío' es el caso posesivo de `yo' y, por tanto, viene en pos de éste. La ignorancia fundamental, Mi querido tonto, es la identificación de ti mismo con algo que no eres tú, o sea con el cuerpo. El cuerpo no es el Atma; y tú crees que es el Atma. ¡Qué conocimiento más enredado es éste! Para curar esta ignorancia (ajñana), tengo que administrarte la medicina del Conocimiento (Jñana) mismo".

Así Krishna empezó a dar a Arjuna, desde un principio, la medicina más efectiva, la del Conocimiento. Esto se destaca desde el undécimo verso del segundo capítulo. Es un verso clave para todos los estudiantes del Gita. Krishna de una vez condena dos ideas que hacía tiempo obsesionaban a Arjuna explicándole que la destrucción del cuerpo no significa la destrucción del Alma y que su aflicción por aquellos por quienes no necesitaba afligirse era inútil. "Hablas como un hombre sabio. Dices que esto es correcto (Dharma) y lo otro no (adharma) lo es como si supieras distinguirlos", le dijo Krishna.

Aquí debe prestarse atención al hecho de que Arjuna estaba cometiendo dos errores: uno ordinario y el segundo fuera de lo ordinario. Confundir el cuerpo con uno mismo y lamentarse por el cuerpo como si algo le hubiera sucedido es el error ordinario. Considerar el propio Dharma, en este caso la Acción Correcta de un guerrero, como un acto contrario al Dharma general es un error fuera de lo ordinario. Krishna destruye el primero y elimina el segundo. El primero es tratado en los versos (slokas) 12 al 30 del segundo capítulo. Krishna tiene que atacar el segundo error como un problema especial y explicar a Arjuna en ocho versos la idea del propio Dhanna (svadharma). El propio Dharma (svadharma) no ata ni produce ulterior nacimiento, puede conducir a la Liberación, tiene que hacerse como karma yoga, sin apego al fruto. Al final del segundo capítulo se hace también la descripción del aspirante exitoso que está firme en su juicio, con un intelecto depurado (sthithaprajña).

Krishna continuó Su discurso: "¡Arjuna, piensa por un momento en quién eres y lo que te propones hacer! Dices que lo sabes todo y sin embargo lloras como una mujer indefensa. Tus palabras proclaman que eres un pandit (erudito), pero tus actos te revelan como un cobarde. Escuchándote, se podría inferir que eres un sabio, pero al verte, lo que se encuentra es un ignorante. Tu actitud es repugnante, por no decir más. Si te tomo por un pandit, no puedo conciliar este punto de vista con tus lágrimas, puesto que los pandits (eruditos) no se afligen ni por la vida ni por la muerte. Si se afligen, entonces no son eruditos. Los eruditos (pandits) tienen la capacidad de descubrir lo que es fundamentalmente cierto. Sólo aquellos que conocen el secreto de lo físico y el misterio de lo espiritual pueden llamarse pandits. ¿Por qué habrían entonces de llorar por los encarnados o por los desencarnados? Ellos no renuncian a su calma interna, cualquiera que sea el apremio o la zozobra.

"Ni el que es completamente ignorante ni el sabio se apesadumbrarán por los vivos ni por los muertos. ¿Lloras porque los cuerpos de Bhishma y Drona caerán, o es porque el Atma de esos dos será destruida? ¿Por los cuerpos, dices? Bien. ¿Sirven de algo las lágrimas? Si así fuera, ciertamente la gente habría mantenido los cadáveres de sus muertos y los habría revivido con su llanto. No, nunca podrá ser así. Aunque se sumergiera al cuerpo en vasijas de néctar de inmortalidad, no podría volver a la vida. ¿Por qué, entonces, llorar por lo inevitable, por lo ineludible?

"Podrías decir que lloras por el Atma, el centro espiritual. Eso revelaría una mayor necedad. La muerte no puede ni siquiera acercarse al Atma, que es eterna, evidente por sí misma, pura. Resulta claro que careces de conocimiento del Atma, en absoluto.

"De nuevo te digo: para el guerrero, pelear es su propio Dharma (svadharma). Cumple con tu deber, sin hacer caso de otras consideraciones. Preguntas, ¿cómo puedo causar la muerte de Bhishma en la guerra? Debes saber que todos ellos han venido para morir y para matar; tú no los estás matando en sus hogares. Por supuesto que sería incorrecto matarlos en sus hogares, pero no en el campo de batalla. ¿Cómo puede ser esto contrario al Dharma? Lamento que tú no tengas siquiera este ápice de discernimiento. "¡Basta ya! Levántate y prepárate para la lucha. ¿Por qué te desmoronas bajo el peso inútil del ego? El Señor es la causa de todo, no tú. Hay una potencia superior que lo mueve todo. Sabe esto y pliega tu voluntad a la Suya.

"Bhishma, Drona y el resto han venido como verdaderos soldados y guerreros a participar en la batalla. Ellos no lloran como tú. Considera eso. Ellos nunca se afligirán ni se retirarán. ¡Arjuna! Este es el momento de prueba para ti, ¡recuérdalo! Déjame decirte esto también. Nunca hubo tiempo en que Yo no existiera. ¿Por qué? Porque nunca hubo tiempo en que ni tú ni todos estos reyes y príncipes no existieran. Tat (Esto) es el Alma Universal; tvam (aquello) es el Alma Individual; y ambas eran lo mismo, son lo mismo, y lo seguirán siendo siempre. La arcilla antes de ser la olla, como la olla y después de la olla era, es y será arcilla."

Arjuna quedó en estado de alerta y de vigilia al oír todo esto y dijo: "Quizá Tú eres Dios; quizá eres indestructible. Yo lloro no por Ti, sino por aquellos que son como nosotros: venidos ayer, presentes hoy, ausentes mañana. ¿Qué es lo que sucede con nosotros? Por favor, ilústrame".

Un punto debe notarse cuidadosamente aquí. Tat (Esto), que es la Divinidad, es eterno; todo el mundo lo acepta. Pero tvam (aquello), el individuo, ¡es también la Divinidad! También es eterno, aunque esto no puede captarse tan fácilmente ni tan rápido. Así, Krishna lo explica y dice: "¡Arjona! Tú también eres tan eterno como lo absoluto. Si hacemos a un lado sus limitaciones el individuo es universal. Antes de que la joya apareciese, sólo había oro; mientras aquélla existe, sólo hay oro; cuando el nombre y la forma de la joya desaparezcan, el oro perdurará. El Atma perdura de la misma manera, haya cuerpo o no.

"Aunque asociada con el cuerpo, el Alma no se ve afectada por los gunas (atributos de la materia) y los Dharmas; es decir, no tiene cualidades ni características. Tú tampoco te ves afectado por los cambios que el cuerpo experimenta cuando creces de infante a muchacho, de muchacho a joven, de joven a adulto, y de éste a anciano. Tú perduras, a pesar de todo eso. Lo mismo sucede cuando el cuerpo es destruido; el Atma perdura. Por eso, un héroe no se deberá afligir por el cambio llamado muerte." Krishna dijo esto con tanto énfasis que ¡hasta el carro cimbró!

 

 

 

 

 

CAPITULO

IV

 

 

 

Arjuna seguía abrumado por la duda. "¡Oh Señor!", clamó. "Tú dijiste que los cambios corporales son como las etapas de vigilia, de ensueño y de sueño. Pero nosotros no olvidamos nuestras experiencias cuando despertamos del sueño profundo. Sin embargo, las experiencias de los nacimientos anteriores quedan destruidas en la memoria por el incidente que llamamos muerte". Krishna replicó que no era posible traer a la memoria todas las experiencias, pero que sí era posible traer algunas, pues el Atma perduraba, aunque el vehículo cambiase.

Arjuna pasó entonces a otro tema, un tema que también molesta a muchos. Por eso es que Krishna dice: "El de mente firme (dhira) no es engañado por esto". Pero no dice que Arjuna no debería ser engañado por esto. El se propone enseñar a todas las mentes vacilantes. Krishna resuelve cada duda tan pronto como surge y así dijo: "¡Arjuna! Mientras pasa a través de las tres etapas, el intelecto (buddhi) de algún modo se las arregla para mantener algunos puntos bajo su dominio. Pero él también es destruido cuando la muerte alcanza al cuerpo. De un golpe, todo queda olvidado. La memoria es función del intelecto, no del Atma.

"Ahora considera esto: tú no puedes decir exactamente dónde te encontrabas en un determinado día hace diez años, ¿no es así? Pero tú existías ese día, hace diez años. De eso no hay duda. No puedes negar tu existencia entonces. Sucede lo mismo en el caso de la vida que viviste antes de ésta, aunque no tengas recuerdo de cómo ni cuándo. El hombre sabio no se engaña con tales dudas ni se agita por ellas.

"El Atma no muere; el cuerpo no permanece. ¿Crees que tu pesar por su posible muerte hará feliz al Atma de tus opositores? Eso es insensato. El Atma no deriva alegría ni pesar, suceda algo o no suceda. Deja que los sentidos se queden en su sitio; no hay razón para temer. Sólo cuando éstos entran en contacto con los objetos se producen las perturbaciones gemelas de la alegría y e1 dolor. Al escuchar a alguien que te difama, tú sientes ira y aflicción; pero tal agitación no ocurre si las palabras de tu difamador no llegan a tus oídos. Es el movimiento de los sentidos hacia los objetos lo que causa el pesar y su hermana gemela, la alegría.

"Sucede también con el calor y el frío; en la temporada de frío, añoras la tibieza; y en la temporada de calor, anhelas la frescura. El contacto del sentido con el objeto es exactamente igual. En tanto que el mundo esté ahí, el contacto objetivo no podrá evitarse; en tanto que la carga de nacimientos anteriores esté ahí, el complejo alegría pesar no puede evitarse. Sin embargo, uno puede dominar el arte, la disciplina, el secreto de evitarlos o de soportarlos sin molestia.

"¿De qué sirve esperar a que las olas se calmen antes de meterse en el mar? Nunca cesarán. El nadador prudente aprende a esquivar la acometida de la ola y el arrastre de la resaca. Pero el baño en el mar es esencial, ¡mas algunas personas evitan hasta eso porque son demasiado perezosas para aprender ese arte, Arjuna! Protégete con la armadura de la fortaleza (thithiksha) y los golpes de fortuna, buenos o malos, nunca podrán lastimarte.

"Fortaleza (thithiksha) significa mostrar ecuanimidad ante los opuestos, sostenerse valientemente ante la dualidad. Es el privilegio de los fuertes, el tesoro de los valientes. Los débiles se agitarán como las plumas del pavo real, siempre inquietas, sin estar fijas ni un momento. Se mecen como el péndulo de un lado a otro; una vez hacia la alegría, el siguiente momento hacia el pesar.

"Aquí debemos poner énfasis sobre un concepto. La fortaleza es diferente de la paciencia. Fortaleza (thithiksha) no es lo mismo que paciencia. Paciencia significa soportar algo, tolerarlo, aguantarlo, porque no hay otro remedio, pero tener la capacidad de dominarlo y, sin embargo, hacer caso omiso de ello... ésa es la disciplina espiritual. Tolerar pacientemente el mundo externo de la dualidad, con ecuanimidad y paz internas... lleva al Sendero de la Liberación. Soportarlo todo con analítico discernimiento es el tipo de paciencia que dará buen resultado."

(Viveka es la palabra que se usa para designar esta clase de discernimiento. Indica la capacidad de reconocer lo que se llama la naturaleza transitoria del mundo objetivo, es decir, del mundo de los objetos que "vienen y se van" y que no son eternos.)

"Generalmente, el hombre busca sólo felicidad y alegría. ¡Nada le hará desear la desdicha y el dolor! Considera a la felicidad y a la alegría como sus más allegadas amigas, y a la desdicha y al dolor como sus enemigos declarados. Esto es un grave error. Cuando uno está feliz, el riesgo de sufrir dolor es grande; el temor de perder la felicidad lo obsesiona. La aflicción conduce a la indagación, al discernimiento, al autoexamen y al temor de cosas peores que es de suponer podrían ocurrir y despierta a uno de la pereza y de la fatuidad. La felicidad, en cambio, hace a uno olvidar las obligaciones para consigo mismo como ser humano y arrastra al hombre hacia el egoísmo y hacia los pecados que este egoísmo hace cometer. El pesar vuelve al hombre alerta y vigilante.

"Así, el sufrimiento es un amigo de verdad, no así la felicidad, que agota la existencia del mérito que se había acumulado y despierta las pasiones más bajas. Por eso es en realidad un enemigo. En cambio, el sufrimiento en verdad abre los ojos e incita a pensar y a dedicarse a la tarea del propio mejoramiento. También proporciona a uno nuevas y valiosas experiencias. La felicidad, por el contrario, corre un velo sobre las experiencias que fortalecen la personalidad y le dan entereza. Por eso, las dificultades y las fatigas deben ser tratadas como amigas; o, por lo menos, no como enemigas y lo que es mejor, considerar ambas, felicidad y desdicha, como dones de Dios. Ese es el    sendero más fácil para la propia liberación.

"El no saber esto constituye la ignorancia básica. Una persona así de ignorante está ciega; en verdad, la felicidad y la desdicha son como el ciego, quien debe siempre hacerse acompañar por alguien que pueda ver. Cuando se le da la bienvenida al ciego, forzosamente tiene que recibirse también al hombre que tiene vista, puesto que es el constante compañero del ciego. Así también, la felicidad y la desdicha son inseparables; no puede escogerse solamente a una. Uno se siente feliz en contraste con la aflicción." Así dijo Krishna a Arjuna, para enseñarle lo insignificante de toda dualidad.

Entonces Arjuna continuó: "¡Madhava! (¡Señor del Universo!) ¿Qué se gana con seguir tu consejo y conservar la ecuanimidad? La paciencia sería quizá el único resultado. No se recibe ningún beneficio, ¿no es así?" Krishna replicó: "¡Oh, hijo de Kunthi! Un héroe es aquella persona estable a quien no agitan los vaivenes de las rugientes olas del mar de la vida, la que no pierde la calma porque la ha convertido en parte de su naturaleza; la que se aferra a su disciplina espiritual, sin dar importancia a la atracción o a la distracción. Sabio es aquel que no se siente afectado por el siempre presente dualismo del mundo de los objetos y se le denomina `dhira'.

"`Dhi' significa inteligencia (buddhi); es la cualidad que hace de una persona un hombre perfecto. No es el traje ni el bigote lo que identifica al hombre. La hombría viene cuando se rechaza la dualidad. Para merecer la condición de hombre, antes se deberá obtener la victoria sobre los enemigos internos, más que sobre los externos. La proeza consiste en conquistar a esos enemigos gemelos que son la alegría y el dolor.

"Pues bien, quizá tengas alguna otra duda. ¡Tu corazón es un nido de dudas! Podrás preguntar aún: ¿qué se gana con la victoria? Se gana la inmortalidad, te lo aseguro. Las cosas del mundo no pueden conferir ese anhelado estado de Bienaventuranza. Todo lo que pueden dar es una felicidad relativa, no la Bienaventuranza absoluta. Cuando te elevas por encima de la alegría y del dolor, ¡la Bienaventuranza es absoluta, plena! ¡Oh Arjuna! Tú eres un hombre entre los hombres. Por tanto, no necesitas de esta mezquina victoria sobre tus enemigos mundanos. Tú mereces la Bienaventuranza de la Inmortalidad." Así diciendo, Krishna empezó a hablarle de la ciencia del Alma (Atma) y de la no Alma, (Anatma) la disciplina por la cual uno puede distinguir cada una.

"El conocedor del Alma (Atmajñani) no queda ligado a los resultados del karma; solamente aquellos que incurren en acciones sin conciencia del Atma (su verdadero ser, inalterado por lo que hacen, sienten o piensan) quedan sujetos. Como aquel que ha aprendido a nadar, el sabio (jñani) puede introducirse sin peligro en el mar de la actividad mundana. Si tú no sabes nadar y a pesar de ello te metes en el mar, las aguas te tragarán y tu muerte será segura."

Esto explica por qué Krishna le enseñó a Arjuna la ciencia clave del Conocimiento del Alma (Atmajñana). El Atma no mata ni muere. Aquellos que creen que mata o muere no se dan cuenta de su naturaleza. El Atma de Arjuna no mata; el Atma de Bhishma o Drona no muere, ¡el Alma (Atma) de Krishna no incita! Matar y morir son sólo fases de la dualidad de causa y efecto. El Atma no puede ser la causa ni la consecuencia de ningún karma; es incapaz de cambiar (nir vikara).

"'Hay seis formas de cambio o modificación (shad vikaras); a saber: nacer, existir, crecer, cambiar, declinar y morir. El nacer (janna) es cuando `no se era' y luego se `es'. Cuando se `es' y luego `no se es' se llama muerte o `no ser' (maranam). El nacimiento puede ocurrir en seres orgánicos, no en cosas inorgánicas. Pero el Atma no tiene órganos. El Atma no nace; entonces, ¿cómo podría morir? ¿A quién mata? Es nonata, eterna.

"Así como una persona desecha su ropa vieja y se pone una nueva, el morador del cuerpo (dehi) desecha uno y se pone otro. El cuerpo es para el individuo lo que el vestido es para el cuerpo. Si comprendieras la verdadera naturaleza del Atma, entonces no te dejarías dominar por el pesar. Las armas que esgrimes pueden lastimar sólo al cuerpo material; no pueden lastimar la inalterable Atma. Acepta esto como una verdad y renuncia a esa desesperación tuya.

"El más elevado deber de un guerrero es mantenerse del lado de la justicia (Dharma) y eliminar la injusticia (adharma). ¡Considera tu buena fortuna! Tienes en este campo de batalla contrincantes tan dignos como Bhishma y otros. Este mismo Bhishma, en el pasado, peleó contra su propio gurí, el brahmín que le enseñó todas las artes, el gran Parasurama mismo, primordialmente con el propósito de cumplir con su deber de guerrero. Y ahora tú, como un cobarde, tienes miedo de empuñar las aneas contra tales campeones. Un guerrero cumple con su deber cuando sostiene la causa del Dharma (Rectitud) contra viento y marea. Ese es el sendero del progreso.

"Kshatha significa dolor y el kshatriya o guerrero es aquel que salva a los seres del dolor. Una oportunidad como ésta, de emprender una guerra en favor del Dharma (los dictados de Dios) y en contra de las fuerzas del adharma (la injusticia), se presenta muy rara vez al hombre. Tú has recibido esta bendición, como guerrero (kshatriya), al poder participar en esta batalla por el Dharma (Dharmayuddha). Tan sólo imagina el mérito que obtendrás por el servicio que estás a punto de prestar al mundo. La guerra que se emprende con el fin de establecer la paz (shanti) y la abundancia (sankhya) en el mundo se llama Dharmayuddha, y ésta es una lucha de esa clase, en la cual la justicia lleva las de ganar.

"Los Kurús no han tratado de evitar ninguna falta, ninguna injusticia y ningún vicio. Insultaron a los ancianos, desampararon a los virtuosos, deshonraron a los castos e hirieron la dignidad de los buenos. Incontables son sus fechorías. Ahora ha llegado el momento de la retribución; están a punto de ser llamados a responder por todos sus crímenes. Y si, precisamente, en esta hora te conduces como un cobarde, acarrearás el deshonor sobre tus padres, tus hermanos y, en verdad, sobre toda la casta de los guerreros.

"Tú imaginas que es pecado participar en una guerra. Cometes un error muy grande. El pecado se comete al desaprovechar la oportunidad que se tiene de destruir al malvado, prolongando la agonía del virtuoso. Si abandonas tu Dharma ahora... corres el riesgo de caer en la perdición. Aférrate a él y el pecado no te tocará. Mantén la mente firme; no cedas ante ninguna de las dualidades del mundo." A partir del verso treinta y uno de este capítulo, Krishna habla de esto en los ocho versos siguientes.

Uno debe efectuar toda actividad con la mente firme frente a la fortuna, sea favorable o adversa. Esto es lo que Krishna aconsejó en el verso (sloka) treinta y siete. El treinta y nueve es un verso de transición, ya que después de decir: "Te he descripto los principios del autoconocimiento", Krishna advierte que proseguirá con la enseñanza del Yoga de la Sabiduría (buddhi Yoga) y pide al discípulo que le escuche con todo cuidado.

Cuando el deseo de obtener el fruto de la acción es abandonado con plena conciencia intelectual, entonces dicha actitud se convierte en lo que Krishna llama el Yoga del Intelecto o Sabiduría. El intelecto tiene que ser depurado y entrenado; de otra manera, resulta imposible abandonar el apego a los frutos de la acción y continuar haciendo cosas, ya sea como deber o como afición. Un intelecto así depurado recibe el nombre de Yoga de la Sabiduría (Yoga buddhi). Cultívalo y luego a través de él, libérate de la esclavitud del karma*. Por cierto que tú, el verdadero tú, estás por encima y más allá del karma.

Podrías decir que quieres desistir del karma antes que practicar la difícil disciplina de renunciar a sus frutos. Pero eso es imposible. ¡No! Es inevitable. Forzosamente tiene uno que aceptar un karma u otro. "Ni por un momento puede uno librarse del karma", dice Krishna en el tercer capítulo del Gita.

"¡Arjuna! Toda acción (karya) o actividad (karma) tiene un principio y un fin. Pero el karma sin deseos (nishkama karma) no los tiene. Esa es la diferencia entre los dos. Cuando el karma se hace con la mirada puesta en su fruto, entonces uno tiene que sufrir la pérdida, el dolor y hasta el castigo. Pero el karma sin deseo te libera de todo.

"Si deseas los frutos del karma seguirás naciendo una y otra vez, aprisionado por ese deseo; abandónalo y quedarás liberado de esa cadena. La práctica de esta clase de renunciación acaba con el estado de esclavitud. L¿ 'principal es mantenerse fiel al objetivo. La meta es el karma y no su fruto. Permíteme decirte que el deseo de obtener el fruto de tus propios actos es un indicio de tendencia rajásica (rajoguna), que no es propia de ti. Y si prefieres permanecer inactivo eso es una indicación de inercia o tamas que es peor aún que lo rajásico. El Señor ha establecido cuatro mandamientos: el primero ordena `hacer', y los otros tres, `no hacer'; el primero insiste en el cultivo de la fuerza; y los demás disponen que se evite la debilidad."

Por supuesto, no fue Arjuna el único que recibió estos consejos; la humanidad entera los necesita y a ella van dirigidos. Arjuna es sólo el representante del "hombre". Los estudiosos del Gita deben aprender esta primera lección: el Gita es, primordialmente, para todos los buscadores.

Otro punto que debe enfatizarse es éste: el Gita está dirigido al hombre, no a los pájaros ni a las bestias, tampoco a los dioses (devathas). El hombre actúa motivado por el deseo de obtener los frutos de la acción; si sabe que un acto no va a producir frutos, entonces no lo ejecuta. La utilidad, la ganancia, el premio, el resultado, esto es lo que busca el hombre. Pero esta regla no se aplica a quienes toman el Gita en sus manos para beber el néctar del mensaje del Señor. No todos anhelan ese néctar; pero si tú lo deseas, es evidente que aspiras a la felicidad eterna, a la eterna liberación. Entonces, tienes que pagar el precio: abandonar el deseo por el fruto de la acción, y poner todo a los Pies del Señor.

 

 

 

 

CAPITULO

V

 

 

 

Si tienes la mirada puesta en los frutos de tus acciones, te expones a verte afectado por la preocupación, la ansiedad y la inquietud. Puede surgir de tus labios la pregunta: si tengo que renunciar al fruto de mis actividades, ¿cómo podré arreglármelas para vivir? Pero ¿a qué viene esta debilidad del corazón, este nerviosismo? Aquel que ha dicho: "Yo me encargo de tu bienestar", ciertamente se ocupará de ti y te dará lo necesario así como los medios para lograrlo. Todo lo que tienes que considerar es si te parece más importante una vida feliz que la liberación del ciclo de vidas y muertes. La vida feliz tiene poca duración; la felicidad que ofrece la Liberación es eterna.

 

Sobre este punto, muchos comentaristas han especulado tratándolo de diferentes maneras. La mayoría opina que se aconseja renunciar al fruto porque el hacedor no tiene derecho ni autoridad para desearlo.

 

 

 

Karma: La acción y' los efectos resultantes de ella. Ley cósmica de causa y efecto de las acciones pasadas en ésta o anteriores vidas. Ley universal o deber del cual no se puede escapar.

 

 

Están equivocados. El Señor ha dicho en el Gita: "Renuncia al fruto" (ma phaleshu); es decir, la acción da un resultado pero el hacedor no debería desearlo o no debería ejecutar la acción con la mira puesta en dicho resultado. Si la intención de Krishna hubiese sido decir que el actor no tiene derecho al fruto, habría dicho: "No tiene fruto" (ma phaleshu). De manera que si tratan de eludir el karma, están violando el mandamiento del Señor. Y cometen un grave error.

Puesto que el hombre tiene derecho a la acción, también tiene derecho a su fruto; nadie puede negárselo. Pero él sí puede evitar, por su propia voluntad y determinación, verse afectado por el resultado favorable o desfavorable de su acción. El Gita enseña el camino: "Haz... y niega la consecuencia". El deseo dirigido al resultado de la acción es una señal de tendencia rajásica; el abandono de la acción al no poder beneficiarte con sus frutos es una señal de tendencia tamásica. Actuar sabiendo que el resultado vendrá y, sin embargo, no apegarse ni preocuparse por él es señal de que se tiene la cualidad sátvica.

El yogui de la acción que ha aprendido este secreto del karma (ley de causa y efecto) combinado con la renuncia al fruto de la acción debe tener una mente ecuánime (samathabuddhi), no una mente asociativa (sangabuddhi) que atrae hacia los apegos y los enredos. "Este karma es mío; su resultado se debe a mis esfuerzos. Yo soy quien tiene derecho a él". Esa clase de pensamientos atan al hacedor. Krishna aconseja que uno se eleve por sobre ese tipo de mentalidad. El declaró que estar siempre ecuánime es practicar el verdadero Yoga (samathavam yogamuchyathe).

En el capítulo segundo, Krishna aclara de una manera general cuatro puntos importantes: el principio de la autoentrega (saranagathi); el de la enseñanza del conocimiento (sankhya); el de la actitud yóguica y el de la naturaleza de la persona firme en sabiduría y juicio (sthithaprajña). Ya hemos comentado los tres primeros. Ahora vamos a explicar el cuarto principio.

Krishna explicó a Arjuna la naturaleza y las características del que es firme y está contento (sthithaprajña). Arjuna imploró: "¡Oh, Keshava!", y en cuanto usó ese tratamiento, Krishna sonrió, pues se dio cuenta de que Arjuna había comprendido Su esplendor. ¿Preguntarán cómo? Bueno, ¿qué significa Keshava? Quiere decir: "Aquel que es Brahma, Vishnu, Shiva, la Trinidad" (Trimurthi). Por la gracia de Krishna, Arjuna había alcanzado esa etapa de realización.

Cuando Arjuna rogó a Keshava que le nombrara las verdaderas características de una persona firme y contenta (sthithaprajña), El le contestó: "¡Partha! (Hijo de la Tierra, otro nombre de Arjuna). Eso será quien esté libre de todo deseo. Quien esté firme en el conocimiento y en la conciencia del Atma solamente".

Ahora bien, hay dos procesos a seguir: el abandono de todas las incitaciones del deseo en la mente es el proceso negativo; la implantación de la alegría ahí, de esa alegría siempre presente, constituye el aspecto positivo. El proceso negativo consiste en eliminar de la mente todo vestigio de error y maldad; el proceso positivo, en sembrar y cultivar en el terreno así preparado, ¡el apego a Dios! El cultivo de la siembra que se necesita es la acción positiva; la desyerba es la etapa negativa. Los placeres que los sentidos derivan del mundo objetivo son las yerbas; la siembra es el apego a Dios. La mente es como un montón de deseos, y a menos que estos deseos sean arrancados desde su raíz, no habrá esperanza de poder destruir la mente, que constituye un gran obstáculo en el sendero del progreso espiritual. Cuando los hilos que forman la tela se sacan uno por uno, ¿qué queda de la tela? Nada. La mente está formada por la urdimbre de los deseos. Cuando la mente se desvanece, surgen entonces la firmeza y la dicha (sthithaprajña).

De manera que lo primero que ha de conquistarse es el demonio del deseo (kama). Para esto, no es necesario emprender una guerra. También resulta innecesario utilizar palabras gratas para hacer que el deseo desaparezca. Los deseos no desaparecerán por temor a aquélla ni por atención a éstas. Los deseos son objetivos: pertenecen a la categoría de lo "visto". Con la convicción de que "yo soy solamente el que ve, no lo visto", el de la visión firme se libera del apego. Por este medio, él elimina el deseo. Debes observar el funcionamiento de la mente desde afuera y no enredarte dentro de ella. Esa es la finalidad de esta disciplina.

La capacidad de la mente es como una fuerte corriente eléctrica. Tiene que ser observada desde una distancia, sin tocarla. La tocas, y quedas reducido a cenizas. Así también, el contacto y el apego son un peligro para que la mente te arruine. Mientras más lejos estés de ella, mejor. Debes aprovecharla de la mejor manera para tu propio bienestar, buscando los métodos más apropiados.

La Bienaventuranza en que está sumergido el de la visión firme no viene de los objetos externos; tampoco él los necesita. La Bienaventuranza existe en cada uno como parte de su misma naturaleza. Aquellos que tienen la conciencia pura encuentran la más elevada felicidad en la realización de su propia realidad, el Atma. Podríamos decir que esa alegría se gana por sí misma. Es reconocida sólo por el mismo individuo y es evidente por sí misma.

Puesto que Arjuna no sabía esto, Krishna tuvo que aclarárselo en términos sencillos en los versos (slokas) cincuenta y seis, cincuenta y siete y cincuenta y ocho. Uno puede enfrentarse tanto al placer como al dolor de tres maneras: una P s la relativa al Alma (adhyathmika), otra es la relativa a los seres creados (adhibhouthika) y la tercera es la relativa a los dioses (adhidaivika). Es bien sabido que los pecados acarrean dolor como retribución, y que los actos meritorios producen alegría como premio. Por eso se aconseja evitar los pecados y realizar buenas acciones. Pero el que tiene visión firme no conoce ni el dolor de la aflicción ni la emoción de la alegría. No siente repulsión por el uno ni atracción por la otra. No se retirará ante el dolor ni correrá hacia el placer. Solamente aquellos que ignoran el Atma se regocijarán o se entristecerán al verse afectados por el placer o por el dolor.

El de visión firme estará siempre ocupado en la contemplación y en la meditación. Se le llama "muni", que significa sabio. Su intelecto es estable, porque los sentidos no lo acosan. Aquí tiene que comprenderse un punto importante. La conquista de los sentidos es esencial para llevar a cabo la práctica espiritual; pero eso no es todo. En tanto que el mundo objetivo siga atrayendo a la mente, no podrá decirse que se ha alcanzado el éxito completo. Esa es la razón por la cual Krishna dice: "¡Arjuna! Ejerce tu dominio sobre los sentidos y entonces ya no los temerás, pues se habrán convertido en serpientes sin colmillos". Pero aún presentarán peligro los pensamientos y los impulsos que te atraen hacia afuera. El deseo no tiene límites; nunca puede quedar saciado.

Así es que, además del dominio de los sentidos, uno debe también ejercer dominio sobre la mente. Esa es la señal del que tiene la sabiduría firme. Si no se tiene este doble dominio, se trata de un individuo sin sabiduría (gathaprajña), y no de un individuo de sabiduría estable (sthithaprajña). ¿Adónde va el primero? A la perdición y a ninguna otra parte.

El sendero ascendente y la etapa superior son para el de sabiduría firme. Con estas dos maestrías, si la mente está domada, bastará; no es necesario conquistar los sentidos externos. Si la mente está libre del apego por los objetos, entonces los sentidos, no teniendo nada a qué asirse, perecen por inanición; tanto el amor como el odio dejan de existir por falta de alimento. Los lazos con el mundo objetivo se cortan, aunque los sentidos pueden aún verse afectados por él. ¿Cómo puede algo mundano producir pesar o alegría a quien ha sido bendecido con la conciencia del Atma?

De la misma manera que las estrellas se hacen invisibles al salir el Sol, así también, cuando surge el sol del Conocimiento (Jñana), el sufrimiento, la agitación y la ignorancia se desvanecen.

El hombre cuenta con tres instrumentos principales: la mente, el intelecto y los sentidos. Cuando estos tres trabajan al unísono y cooperan el uno con el otro, es cuando se realiza "la inmersión en el flujo" o "la liberación en el Conocimiento del Atma". Krishna previó que Arjuna se sentiría perplejo deseando saber lo que ocurriría "cuando cualquiera de ellos operara con cualquiera de los otros dos". Así que El mismo dio la respuesta. Dijo: "Arjuna, cuando tu mente coopera con los sentidos vuelves al flujo del mundo objetivo, llamado `samsara'; cuando se subordina al intelecto, entonces obtienes el Conocimiento del Atma. Un sendero conduce a la vida mundana (samsaraprapthi), el otro al Alma (Atmaprapthi). El intelecto debe buscar la solución y la mente debe ejecutarla. Ese es el procedimiento correcto".

Los sentidos tienen que ser destruidos completamente. Ese es el signo distintivo del que tiene la sabiduría firme. Así, cuando todos los seres están experimentando la noche, él se mantiene despierto. Cuando todos los seres están despiertos, él está dormido. El sentido literal de esto es que lo que es noche para uno, es día para el otro. Pero esto parecería absurdo, significaría que el de la sabiduría firme es alguien que duerme durante el día y se mantiene despierto por la noche.

El significado interno de esta afirmación es muy profundo. Los hombres comunes están pendientes de los asuntos concernientes a los sentidos y que surgen de este mundo. La vigilia para ellos es el cuidado que ponen a estos asuntos mundanos. Pero el de la sabiduría firme, precisamente, no está interesado en estas cosas; está, por así decir, dormido. ¿Qué significa el sueño? Significa la felicidad resultante de la inactividad de los sentidos. ¿Y la vigilia? Significa ceder ante los sentidos y complacerlos. Cuando los hombres comunes van en pos de los sentidos y de sus demandas, aquel de firme sabiduría está dormido. Esto también puede decirse en otras palabras: si olvidan la firmeza en el Alma (Atmasthithi) vuelven a caer en el cuerpo (dehasthithi). Del estado de conciencia del Atma van al estado de conciencia del cuerpo.

Esto es lo que sucede al hombre común; duerme en la etapa de conciencia del Atma y despierta en la del cuerpo. El caso del hombre de la sabiduría firme es diferente. El duerme durante el estado de conciencia del cuerpo y despierta en la conciencia del Atma. Ni por equivocación despertará en el mundo sensorial, ¡aquél donde el hombre común está más alerta! Este es el significado interno, que está muy lejos del significado literal, el cual, si se tomara como verdadero, haría merecedores del nombre de sabios estables (sthithaprajña) a los ladrones, los vigilantes nocturnos y otros, ¡pues todos ellos se mantienen despiertos por la noche y duermen durante el día! Solamente aquellos que han abandonado toda traza de deseo y se han convertido en meros instrumentos pueden alcanzar la paz. Krishna termina su descripción del hombre de sabiduría firme (sthithaprajña) poniendo énfasis en el abandono del deseo (kamana thyaga).

A1 hombre afligido en el campo de batalla de la vida, aturdido por las atracciones y las distracciones, sin saber hacia dónde ir ni qué camino tomar, Krishna enseñó este Yoga de la Sabiduría (sankhya yoga) (capítulo II). Los demás capítulos son sólo comentarios de la enseñanza de este capítulo. " ¡Arjuna! Prepárate para abandonar tu mente, para fundirte en tu propio ser. Retira la mente de los cinco sentidos: el tacto, el olfato, la vista, el gusto y el oído. Entonces te volverás un hombre de sabiduría firme", dijo Krishna. En este segundo capítulo, El elaboró (del verso once al treinta) el tema del principio del Alma en un estilo sencillo y fácil de comprender.

Después, del verso treinta y nueve al setenta y cinco, comenta la actitud de dharma karma, que es esencial para alcanzar la Divinidad; se trata de una actitud basada en el Yoga de la Acción (karma yoga), el cual a su vez está incorporado en la mente ecuánime (samatha buddhi), ya mencionada.

 

 

 

 

CAPITULO

VI

 

 

 

En diecisiete versos, del cincuenta y seis al setenta y dos, Krishna describe, en el capítulo segundo, las características de la sabiduría firme (sthithaprajña) y la excelencia de ese estado. Luego, diciendo que El mismo había establecido el Yoga del Conocimiento para los que indagan en el conocimiento de los objetos materiales (sankhyas) y el Yoga de la Acción para los yoguis como medios de obtener la Liberación, habló de la importancia del karma (efecto de acciones pasadas en ésta o en previas vidas).

Todo el mundo tiene que inclinarse ante las demandas de la naturaleza y ocuparse de algún karma (trabajo, actividad); es inevitable. Por tanto, Krishna dijo: "Asume el karma que te corresponde (karthaya karma). El ocuparse de algún karma es preferible a no ocuparse de nada. Si desistes del karma (actividad preescrita para cada etapa de la vida), la tarea de vivir se torna difícil o, mejor dicho, imposible.

"Las acciones (karmas) que no atan a las consecuencias se llaman sacrificios (yajna). Todas las demás producen esclavitud. Por lo tanto, oh Arjuna, abandona todo apego y ocúpate de actos que puedan considerarse como si cada uno fuera una ofrenda, un sacrificio dedicado al Señor." Krishna enseñó a Arjuna los orígenes del karma, las raíces de donde nace y crece la compulsión de cumplir con el karma; los explicó con tanta claridad que el corazón de Arjuna quedó realmente persuadido y templado. "Los Vedas emanaron de Dios; los karmas emanaron de los Vedas; en el karma se originó el sacrificio (yajna); del sacrificio (yajna) nació la lluvia; con la lluvia se produjo el alimento y del alimento vinieron todos los seres vivientes. Este es el ciclo que debe ser aceptado y respetado.

"Considera esto, oh Arjuna. Yo no tengo necesidad de asumir ningún karma; no, en ninguna parte de los tres mundos. No tengo ninguna compulsión. Sin embargo, estoy siempre ocupado en el karma. Piensa en esto. Si Yo desistiera de esta tarea, el mundo dejaría de existir. Ten fe ciega en el Atma; luego dedica todos tus actos a Mí, sin deseo alguno de gozar de su fruto, sin egoísmo y sin sentido de posesión ni orgullo, entra al combate", dijo Krishna.

Si la rueda de la Creación ha de girar con suavidad, cada uno debe seguir realizando su karma. Nadie, quienquiera que sea, puede librarse de esta obligación. Aun aquel que ha alcanzado el Conocimiento (Jñana) más elevado tiene que observar esta regla. El comer y el beber, la aspiración y espiración del aliento también son hechos que corresponden al karma.

¿Quién puede existir sin que estas funciones se lleven a cabo?

Tú obtienes beneficios del mundo y de la comunidad en que vives y, por tanto, les debes alguna retribución. Este Universo es en realidad como un enorme taller; cada ser humano es un miembro de esa organización. A este miembro se le asigna una tarea según sus propias capacidades y deberá encontrar satisfacción en el desempeño de ese particular trabajo. Cualquier trabajo que a uno se le asigne, tiene que hacerlo como una ofrenda a Dios. No hay una sola cosa en todo el Universo que no participe en esta gran tarea. Planta e insecto, roca y tronco, viento y lluvia, calor y frío; si cada uno de éstos no trabajara de acuerdo con el plan, el mundo no podría subsistir. El Sol y la Luna prosiguen con sus tareas rutinarias; el viento y el fuego tienen que desempeñar sus deberes sin demora. Si la Tierra y el Sol rehusaran cumplir con la tarea que tienen encomendada, ¿qué pasaría con el mundo? De manera que no hay nadie que esté sin karma ¡que esté aún en'posesión de un cuerpo! Es solamente cuando cada uno desempeñe su tarea, sin fallar y con cuidado, que la rueda se moverá rápida y suavemente.

Te preguntarás por qué los sabios todavía tienen que practicar el karma; no solamente tú, sino muchos otros podrían preocuparse por este interrogante. Pues bien, la gente generalmente sigue el ideal fijado por quienes están en niveles superiores. Sus actos constituyen la base del Dharma (los dictados de Dios) para todos. Si los sabios (jñanis), conocedores de Dios, estuvieran inactivos, ¿cómo habrían de salvarse los mortales comunes? No tendrían guía, y se perderían en los caminos fáciles del placer sensorial. El deber de los sabios es fomentar la Rectitud y practicarla frente a los demás, para que éstos también se inclinen a seguir el ejemplo, atraídos por la esperanza de volverse tan alegres y felices como aquéllos. Los sabios tienen que hacer y ver que se haga, mostrando, de manera que el resto pueda ser persuadido para seguir el ejemplo dado por ellos.

"¡Arjuna! ¡Presta atención tan sólo a este hecho! ¿Qué temperatura tiene tu cuerpo ahora? Debe de tener alrededor de treinta y siete grados; ¿cómo sucedió? Debido a que el Sol posee una temperatura muchos millones de veces mayor a pesar de su distancia, ¿no es así? Ahora, si el Sol dijera que ya no soporta todo ese fuego y se enfriara, ¿qué pasaría con la humanidad? Por otro lado, si Yo desistiera del karma, de este vasto trabajar en el Universo y a través de él, ¿imaginas cuál sería su sino? Esa es la razón por la cual me dedico al karma, recuerda. No porque Yo derive alguna utilidad de ello.

"Todos en este mundo están obligados a seguir las regias del karma. Pero la gente está generalmente tan hundida en la ignorancia, que no se da cuenta de su propio estado moral o intelectual, ni de los secretos del karma. Podría salvarse con sólo inspirarse en el ejemplo de los grandes. Por eso es que el sabio (jñani) tiene que ocuparse en alguna actividad; tiene que desechar la pereza y el engaño que caracteriza a los hombres comunes. Así es que todos tienen que obedecer la regla del karma, sin desviarse de ella en manera alguna."

¿Acaso el aeroplano se mantiene allá arriba rechazando a la tierra que dejó acá abajo? Quienes han obtenido el derecho de viajar en él, ¡no pueden volar para abordarlo! Por eso el aparato, para recoger a sus pasajeros, tiene que descender al lugar donde estén reunidos, por un arreglo previo, y luego elevarse con ellos hacia el cielo. Así también, aunque el sabio (jñani) no tenga ningún deseo de practicar karma, desciende a la región del mismo karma y ayuda a quienes, de otra manera, no utilizarían apropiadamente su talento. Aun grandes personajes como Janaka llevaron a cabo karmas dhármicos (Acciones Rectas) con este propósito; Asvapathi también hizo lo mismo, para salvar a los demás de su propia ociosidad o maldad.

Luego, en respuesta a otra pregunta de Arjuna, Krishna dijo: "El deseo es la causa básica de todo mal" y aquí abundó sobre su naturaleza, su causa y su curación. "Aquel que está limitado por la falsa idea de que sólo es un cuerpo y nada más, no podrá conquistar al karma; tiene que adquirir la conciencia de que es sólo Brahman (Dios) y nada menos. Todos los actos deben dedicarse al Señor. El Universo debe ser identificado con la Forma de Vishnu, el Trascendente Universal".

En este capítulo, tres temas importantes han quedado aclarados: 1) Todos tienen que hacer el karma, pues si no fuera así, el mundo desaparece. 2) El karma de los grandes es el ideal al que los demás deben aspirar. 3) Casi todo en el mundo está sujeto a la obligación del karma.

Krishna, de la manera más amena, hizo que Arjuna se empapara de estas enseñanzas y no satisfecho con eso, le dijo que el Conocimiento es la meta final y la recompensa del karma; el tesoro que se obtiene a través de los esfuerzos del hombre para purificar su mente y obtener la Gracia de Dios. El Conocimiento no tan sólo otorga Bienaventuranza sino que es en sí mismo el asiento de la Bienaventuranza. Así fue como lo inició en el Sendero del Conocimiento.

Con este tema continúa hasta el quinto capítulo. El Yoga del Conocimiento brilla como una preciosa joya entre las demás enseñanzas del Bhagavad Gita. Krishna declaró: "No se éonoce aquí nada tan sagrado como el Conocimiento (Jñana)". Y más adelante, en el séptimo capítulo, añade: "Yo considero que el sabio, conocedor de Dios es como Yo mismo". La excelencia del Yoga del Conocimiento ha sido señalada en forma similar en muchos otros pasajes del Gita.

Por eso es que el Yoga del Conocimiento se considera la más fructífera de las prácticas espirituales. Todos los Sastras (Códigos Morales) encuentran su plena realización sólo en el Conocimiento. La meditación (dhyana) es sólo la contemplación de la propia forma del Conocimiento (jñanasvarupa), que es la verdadera naturaleza del ser. Todos están en ti y tú estás en todos.

Tienes que fijar esta convicción en tu conciencia, mediante análisis, discernimiento y exploración intelectual. Tienes que aislar y desechar de la  conciencia las impresiones de los sentidos, la mente y la inteligencia, pues no tienen nada que hacer con el Atma, que es lo que tú en realidad eres. El Atma no puede verse afectada por ningún sujeto u objeto. Aun si los sentidos, la mente y la inteligencia permanecen inactivos, esa inactividad ¡no afectará al Atma! Conocer al Atma como una entidad tal, invulnerable e independiente, es el secreto del Conocimiento.

Cada acto que ejecutes debe tener este Conocimiento como trasfondo. Esa conciencia del Atma te guiará en dos direcciones: al interior y al exterior; al sendero centrífugo (pravritti marga) y al sendero centrípeto (nivritti marga) y no se opondrá a la acción sino que la llenará de significado y propósitos; acrecentará la fe y la moralidad y llevará al hombre al reino de la salvación por el camino del karma sin deseo (niskhama karma), de la renuncia al fruto de la acción pero no a la acción misma.

El Conocimiento es el camino directo para lograr la Liberación. Por tanto, se dice que es incomparablemente sagrado y, naturalmente, de esto se infiere que la ignorancia es, sin duda, lo más despreciable. "Ve lo universal en lo particular y lo particular en lo universal; ésa es la esencia del Conocimiento", dijo Krishna. "Todos los campos de actividad (kshethras) reconocen un solo lugar como el principio consciente. Y ¿cuál es? El Atma, es decir, ¡tú mismo, tu propio ser! Aprende esto y te volverás un sabio (jñani). Así que date cuenta de que el Alma es el Alma Suprema (Paramatma); es la forma de conocer" (vijñana). Krishna, que es Omnisciente, empezó a enseñar este Yoga a Arjuna con el fin de disipar cualquier duda de su mente.

"¡Arjuna! Yo enseñé este sagrado Yoga del Conocimiento a Surya (el Dios del Sol, padre del tiempo). Después fue pasando de una generación a otra hasta llegar a Manú (un Señor del Universo) y a Ikshwaku (hijo de Manú) y de éstos lo aprendieron los sabios reales (rajarshis). Luego se perdió para desgracia del mundo. Ese Yoga, por siempre existente, tenía que restituirse al mundo, y por eso tuve que venir."

¡No dejarán de notar la discrepancia entre ta descripción del Yoga como algo que siempre ha existido y la declaración de que se había perdido! Por supuesto, la aseveración no se hizo sin pensar. ¡Decir que lo indestructible fue destruido! Se llama indestructible (avyaya) por dos razones. Su origen está en los Vedas, que están exentos de deterioro. Su consecuencia es la Liberación (Moksha) que también está libre de deterioro. Este Yoga, debido al paso del tiempo, al descuido y al desuso fue olvidado. Es decir, desapareció, se perdió de vista, declinó. La expresión anterior significa eso exactamente. Traerlo a la vida significa volver a usarlo, ¡no crearlo desde un principio! "Perdido de vista" es el sentido en que la palabra "destruido" suele usarse de una manera general. Así es cómo debe interpretarse, pues el Señor nunca idearía una cosa susceptible de ser destruida.

La mención de Surya también merece consideración. Los moradores de la India (Bharat) están vinculados estrechamente con el Sol como deidad. Los héroes de Bharat (la tierra que tiene apego al Señor), los guerreros, desde un principio sintieron inclinación por Surya. Y aun para hombres y mujeres comunes, Surya (el Sol) es tan sagrado que ha sido elevado a la categoría de gran gurú (maestro espiritual). Las Escrituras Sagradas y leyendas de la India no han atribuido a ninguna deidad una jerarquía de tal altura. Es una categoría altísima la que ocupa Surya, pues para todo el mundo el Sol es la manifestación visible del Señor. Y el Sol es la medida del tiempo. Surya es el Padre del Tiempo (Kala), como lo declaran los Sastras. El Sol marca y regula el número de años que cada uno vive; el Sol resta cada día una fracción de tiempo a la porción que nos fue asignada. De manera que el Sol es el árbitro supremo, el forjador del destino del hombre. Querámoslo o no, cada acto nuestro se ejecuta bajo Sus auspicios y a El va dedicado.

Sobre todo, ¡consideren el servicio que el Sol brinda al mundo! Eso forma parte de la experiencia diaria de cada uno y todos son testigos de ello. El Sol es la fuente de toda vida, vegetal o animal, que aliente en este planeta que, sin sus rayos, sería un desierto desolado. El hace que se evaporen las aguas de los mares y de los lagos, para formar las nubes que después se precipitan en forma de lluvia sobre las siembras. El es el dios del deber (dharmadevatha) que disemina Sus rayos según corresponde a cada uno.

Surya es el gran renunciante, nunca igualado en su renuncia. Es el gran yogui que no piensa ni un segundo en su propia gloria o reposo; cumple con su deber sin preocuparse de la recompensa. Es humilde y constante en su trabajo. El servicio que rinde es algo que nadie más podría hacer. La felicidad que confiere es algo que nadie más podría conferir. Pero no espera reconocimiento alguno. Se desplaza por las alturas sin ocuparse de las consecuencias de su vigorosa y benéfica misión.

Imaginen la paciencia con la que el Sol soporta todo ese calor extremo, por el bien del mundo y de la humanidad. El es quien mantiene tibio y cómodo al cuerpo humano. Este cuerpo material está lleno de energía y de inteligencia gracias a esa energía solar que absorbe. Si el Sol se quedara ocioso por un momento, el mundo se consumiría en llamas. En cambio, el está nutriendo constantemente al mundo en la forma conveniente. Lo considera como su misión, como su objetivo y no como su servicio.

Sólo en el karma, que es la naturaleza misma de ustedes, podrán encontrar fortaleza, pero si lo toman como un deber impuesto tendrán dificultad para soportar los problemas y las fatigas que se le presenten. El karma impuesto se llama asahajakarma, y el karma que es la expresión del propio ser auténtico es sahajakarma. Ahora bien, el sahajakarma (expresión del propio ser) será liviano y el asahajakarma (impuesto) siempre será una carga. El asahajakarma inducirá al orgullo, o al sentimiento de que "yo soy el hacedor"; y su resultado será el agotamiento o el júbilo, el disgusto o el orgullo.

Piensen en esto: cuando un hombre está sano nadie inquiere por su salud. Pero si es atacado por la enfermedad o por una pena, entonces querrán saber el porqué de su mal y ansiosamente lo bombardearán con preguntas. ¿Por qué esta ansiedad? Porque el hombre debería estar fundamentalmente feliz y sano. Su naturaleza es la alegría; ésa es su propia condición natural (sahajasvabhava). De ahí que cuando está feliz y saludable, nadie se sorprenda ni se preocupe. En cambio, el pesar y el sufrimiento son extraños a su naturaleza; son la consecuencia de algún error que cometió y que ha avasallado su naturaleza. Por eso la gente se preocupa y quiere saber cómo cayó en tal error.

El Sol nos está enseñando que cuando se es uno mismo, no hay ni agotamiento ni júbilo ni enfado ni orgullo. La tarea de Surya no es algo que le haya sido impuesto desde afuera y que haya aceptado por compulsión. Por eso es que la lleva a cabo sistemática y rítmicamente. El también está exhortando así a la humanidad a usar plena y fructíferamente el tiempo que marca y asigna, no sólo para vivir cómodamente y con seguridad, sino para vivir una vida moral y elevada, digna del destino del hombre. Ahora pueden darse cuenta de por qué el Señor enseñó el Gita primero al Sol. Porque es el gran karmayogui, el gran yogui de la acción que no busca ni desea sus frutos.

Krishna enseña ahora este indestructible Gita a Arjuna, el representante del hombre en la encrucijada de la vida; y lo escogió a él porque tiene las mismas excelencias que el Sol ¿no es así? Reflexionen sobre esto por un momento. Si Arjuna no fuese un receptáculo lleno de tales virtudes y esplendor, Krishna no hubiera decidido utilizarlo para recibir las enseñanzas del Gita. El Señor no hace dádivas a los que no las merecen. Arjuna tenía las cualidades que se necesitaban para recibir esa enseñanza, y por eso fue escogido.

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO

VII

 

 

 

"Cuando el Dharma (el modo de vida superior), establecido del estado sin forma (nirakara) declina, Yo encarno con forma de hombre (narakara), viniendo con objeto de revivirlo y protegerlo para liberar a los buenos del temor", dijo Krishna. Ahora bien, esta declaración podría causar algún recelo y surgiría la pregunta: ¿no llegará entonces la gente común a la conclusión de que el Dharma (la Rectitud), es algo que está sujeto a declinación y a deterioro? ¿No considerará al Dharma como algo que no es ni permanente (nithya) ni verdadero (Sathya)? Pues bien, ustedes no captarán la importancia de la tarea de proteger a la Rectitud sino cuando consideren su origen y su propósito. Dios por Su propia iniciativa creó este Universo y formuló varios códigos para su mantenimiento y perfecto funcionamiento y estableció reglas de Recta Conducta para cada ser. Estas reglas constituyen el Dharma.

La palabra Dharma se deriva de la raíz "dhr", que significa "vestir"; Dharma es "aquello que viste". El reino (desa), el cuerpo del Señor, está protegido por el Dharma que lleva puesto; también le da la belleza y alegría; es la "sagrada vestimenta" (pithambara) de la India. Protege tanto el honor como la dignidad; protege del frío y presta encanto a la vida. El Dharma (la Acción Recta) preserva la dignidad de esta Tierra. Así como el vestido mantiene la dignidad de la persona que lo usa, así también el Dharma es la medida de la dignidad de un pueblo.

No sólo este país, sino cada cosa en el mundo entero tiene su propio Dharma especial o deber y naturaleza exclusivos. ¡Cada uno tiene su propio vestido distintivo! El Dharma (la Acción Correcta) norma al grupo y al individuo. Tomemos los cinco elementos, los componentes del mundo, para dar ejemplos. El agua tiene el movimiento y la frescura como Dharma; la combustión y la luz son el Dharma del fuego. Y así, cada uno de los cinco elementos tiene un Dharma que le es propio y exclusivo. Humanidad para el hombre; animalidad para los animales; estas cualidades los protegen de la declinación. ¿Cómo puede el fuego ser fuego si no tiene el poder de la combustión y de la luz? Debe manifestar su Dharma para ser él mismo. Cuando lo pierde, se convierte en un pedazo de carbón sin vida.

Similarmente, e1 hombre también tiene algunas características naturales que son su propio aliento vital. Se les llama también habilidades (shakthis) y puede él identificarse como tal solamente cuando esas habilidades están presentes. Si las pierde, entonces deja de ser "hombre". Para preservar y fomentar esas cualidades y habilidades se establecen ciertas formas de conducta, líneas de pensamiento. El Dharma no declinará si estas prácticas Cacharas) y esta discriminación (vicharas) se mantienen vivas. El Dharma no es algo que nos es adjudicado y que proviene del exterior, y tampoco puede ser eliminado. Es nuestra propia naturaleza auténtica, nuestra singularidad. Es lo que convierte a un animal en hombre. ¿Cómo se respeta el Dharma? Siendo "tú mismo". El que se aleja de su propio Dharma (los dictados de su conciencia), y se comporta a su antojo, va contra él.

Esta Acción Correcta natural del hombre ha sido denostada con el transcurrir del tiempo; quienes la apoyaban, la estimulaban y derivaban placer de ella, declinaron. Por eso, en términos ordinarios se dijo que había sido "destruida", aunque es algo que no puede destruirse. Es como cuando la mala hierba sofoca a la siembra. Así, el "establecimiento del Dharma", es sólo deshierba del campo. Ahora, en esta Era de Hierro (Kaliyuga), el Dharma se ha convertido en una mera cuestión de palabras. Pero la Rectitud no es sólo una mágica manipulación de palabras. Esto se debe entender claramente. Lo que ha de decirse es la Verdad; lo que ha de hacerse es el Dharma (la Acción Correcta).

"Hablen con la verdad, practiquen el Dharma", éste ha sido el toque de atención de las Upanishads, depositarias de la cultura india. Estas gloriosas enseñanzas se encuentran ahora olvidadas; y hasta han sido tergiversadas. Ahora la orden del día es "hablar del Dharma". Este es el primer paso en la declinación del Dharma, es un descenso de la acción a la palabra, ¡la creencia de que una cosa se hace con sólo pronunciarla! Esto, de hecho, es contrario a la Rectitud (adhármico).

Pero lo que no se practica no puede tener fuerza. La fuerza del cocodrilo depende de estar en el agua; la fuerza del Dharma depende de que se lleve a la práctica. Se debilita cuando deja de practicarse y es arrojado sobre las arenas de las palabras. La verdad sí es una cuestión de palabras y se fortalece cuando se habla de ella; es difícil llevarla a la acción. "Fuerza" aquí tiene dos significados: fuerza animal y fuerza dhármica. Bhima tenía fuerza física; pero como su hermano mayor, Dharmaja, estaba a su lado, la fuerza de Bhima se volvió dhármica. ¡Los Pandavas se salvaron por su adhesión a la fuerza dhármica (de la Acción Correcta)! De no ser por eso, hubieran sido derrotados desde el principio. Los Pandavas, sin Dharmaja, aun con todos sus recursos, hubieran sido fáciles presas para sus oponentes. Reflexionen acerca de eso. ¿Cómo fueron destruidos los Kurús, a pesar de sus recursos tan notablemente superiores? Porque no tenían fuerza dhármica. Lo único en lo que podían apoyarse era en su mera fuerza: bruta. El día que Dharmaja y Bhima, los que tenían la fuerza: dhármica, se fueron para la selva, el mal penetró (adharma) y se apoderó del territorio de los Kurús.

De manera que el Dharma que un día se fue a la selva, tiene que ser devuelto a las aldeas y a los poblados, para restablecer la abundancia, la prosperidad y la paz en el mundo. Del reino del adharma (la acción incorrecta), el mundo tiene que pasar a la era del Dharma (la Rectitud). Se necesita un esfuerzo especial cuando se cultiva una siembra, pero no se requiere ningún esfuerzo cuando se dejan crecer las hierbas y el pasto silvestre. La valiosa siembra del propio Dharma tiene que ser cultivada con todo cuidado y esmero. Si se practica el Dharma, el mal declinará por sí solo. No se necesita ningún esfuerzo especial para eliminarlo. Por tanto, es necesario el aumento de la práctica del Dharma (dharmasthapana).

¿Qué se quiere decir con la frase "el Sol se ha puesto"? Pues sólo que "no es visible para nosotros". De igual manera, por el simple hecho de que el Dharma (la Rectitud) no es evidente, no puede decirse que haya dejado de éxistir. ¿Cómo puede dejar de existir? Si desaparece, no puede ser Verdad ni Dharma. La Rectitud, puesto que está asociada con la Verdad, es indestructible. Hacer visible de nuevo la Rectitud que se ha ocultado es el verdadero resurgir de la esencia del hombre (dharmasthapana). Lo que Krishna está haciendo es precisamente esto.

Utilizando a~ Arjuna como instrumento, el Señor está trayendo a la luz los códigos de conducta y modos de pensar que fueron establecidos como Dharma en un principio, y está promulgando su práctica como una obligación. A esto se le (lama sostenimiento del Dharma (dharmoddharana). El está reviviendo algo que se había perdido. Este trabajo no puede ser desempeñado por hombres comunes. Por eso, la "base universal", "el Señor universal mismo", tiene que tomar la tarea a Su cargo. Sólo El es Todopoderoso (sarvasaktha) y está enseñando al mundo a través de Arjuna.

Si Arjuna hubiera sido un individuo como los demás, no podría haber sido el depositario y transmisor de esta gran enseñanza. Así, debemos inferir que Arjuna era realmente un gran hombre. Se trata de un héroe que no sólo ha derrotado a los enemigos externos, sino también a los internos. Los corazones endebles no pueden captar el Gita ni ponerlo en práctica. Es con este conocimiento pleno y este elevado propósito que Krishna escogió a Arjuna como vehículo y derramó sobre él Su Gracia.

En cierta ocasión, mientras Krishna conversaba a solas con Arjuna, le hizo esta declaración (¡nótese la avasalladora gracia que Krishna mostró!): "Arjuna, tú eres Mi devoto más cercano; no sólo eso, sino que eres Mi más caro amigo. No tengo otro amigo tan querido como tú. Esa es la razón por la cual te he dado esta suprema, secreta enseñanza".

Reflexionen acerca de esto. Hay muchos en el mundo que se autonombran devotos, pero el Señor no los ha aceptado como tales. El obtener ese título del Señor mismo es una gran fortuna y constituye la más alta distinción. El devoto debe conmover el corazón del Señor y de El obtener el reconocimiento de su devoción. Si uno mismo se adjudica el título, sólo tendrá una mezquina satisfacción, no una alegría genuina ni un contento para su Alma. Arjona fue la única persona que recibió ese título del Señor mismo. Así puede comprenderse cuán puro de corazón, cuán merecedor era Arjona. Podrán decir cien cosas de ustedes mismos; podrán exigir esto o aquello; pero tendrán que obtener

el reconocimiento del Señor. Sin eso, toda su palabrería no será sino hueca vanagloria; la devoción debe ganarse mediante la obediencia implícita. Pero eso no es suficiente. Por eso es que Krishna usa además la palabra amigo (mithra). El amigo no tiene temor; eso lo hace un depositario perfecto.

Volvamos ahora al Gita. Al escuchar Arjuna las palabras de Krishna, lo asaltó una serie de dudas. Se inquietó, y eso no le ha sucedido sólo a él. Todos los hombres de hoy se sienten acosados por la duda. Además, tanto en el complejo campo espiritual como en aquel del conocimiento respecto de la Divinidad, hay dos interpretaciones posibles: la externa y la interna. Los hombres comunes aceptan la externa, y aquellos que tienen alguna vivencia del Señor, tratan' de conocer la interna.

         Dice el refrán: "Como la nube en el ojo, la piedra en el zapato, la espina en el pie, el alboroto en el hogar"; así es la "duda en la mente". El que tales dudas asaltaran a Arjuna, que es el hombre representativo, significa que se trata de las dudas de la humanidad misma. Y éstas pueden ser disipadas únicamente por Madhava, que está más allá y por encima de la humanidad. Por eso es que Krishna está a su lado, presto a borrar cualquier duda y a establecer la alegría en cada corazón.

Ahora bien, ¿en qué consiste exactamente la duda? Krishna nació hacia el final de la Edad de Dvapara (una de las edades del mundo) (Dvaparayuga); Surya y Manú son personajes del pasado. ¿Cómo, entonces, podrían estos dos haberse encontrado con Krishna? No puede tratarse de una relación física, puesto que eran muchas las generaciones que separaban a Krishna de los otros dos. Krishna es contemporáneo de Arjuna. ¿Cómo enseñó Krishna este Yoga a Surya? El hecho de permanecer tranquilamente sentado escuchando historias increíbles es en sí una señal de pobreza intelectual. La inquietud de Arjuna crecía de momento en momento. Krishna, que está en todas partes y en todo ser, lo vio, y le dijo: "¿Cuál es la causa de esa inquietud que noto en ti? Dime", a la vez que con una sonrisa lo animaba a responder.

 

Arjuna se alegró de tener esta oportunidad. "¡Madhava! (el Señor de Maya, la Ilusión). No comprendo tus palabras. Me confunden tanto que estoy perdiendo un poco la fe que tengo en Ti. Pero yo te ruego, y perdóname por pedirte esto, que aclares mduda. Ya no puedo soportarla más". Así le rogó Arjuna, juntas las manos.

Gopala (otro nombre de Krishna) se alegró y le preguntó cuál era la duda. Arjuna dijo entonces: "Tú dijiste que este Yoga había sido enseñado a Surya y a Manú; ¿a qué pasado lejano pertenecen estos dos? ¿Y a cuál época perteneces Tú? ¿Se los enseñaste mientras estabas ocupando este cuerpo? Eso es increíble. Pues este cuerpo es apenas cuatro o cinco años mayor que el mío. Tú no tienes más edad que ésa. ¿Cuándo se los enseñaste, sin que yo me diera cuenta? ¡Y luego el Sol! El es más grande que Tú, muchas veces más grande. Está ahí desde el mismísimo principio, desde un pasado que está más allá de nuestra imaginación. No puedo creerlo; no, ni la persona más inteligente podría probarlo como cierto. Bueno, ¡dejemos eso! Tú podrás decir: `No estaba en este cuerpo ni en esta época; ocurrió cuando Yo estaba en otro cuerpo y durante otra Era'. Eso parecería todavía más extraño. Pues, ¿cómo puede alguien recordar lo que sucedió en un nacimiento anterior? Y si dices que es posible recordarlo, entonces eso debería aplicarse a mí también, ¿no es así? Los Sastras dicen que solamente unos cuantos seres divinos retienen esas cosas en la memoria; que los mortales no pueden recordarlas. Pues bien, yo puedo aceptar que Tú eres de Naturaleza Divina. Pero tengo que aceptar que Surya, el Sol, también lo es. ¿Cómo pueden dos personas de la misma categoría divina enseñarse una a la otra? Cuando Tú enseñas y el aprende, el se convierte en Tu discípulo, ¿no es así? Entonces debe tenérsete como superior a Surya. Admitamos que así sea. Acepto que eres el Señor, Dios mismo. Eso me crea aún mayores conflictos. ¿Por qué habría de someterse Dios al nacimiento, a la muerte y a la actividad? Cuando asumes la forma humana con cinco pies de estatura, ¿no constituye eso una limitación a lo Ilimitado? Desde ese Universo infinito, sin límites, ¿por qué habría de encarnar Dios en un sujeto limitado? Como quiera que arguya conmigo mismo, no puedo resolver esta duda. Tus palabras tienen sentido para Ti únicamente; no tienen ningún significado para mí. Mi cabeza está llena de confusión; dame alguna guía, alguna respuesta convincente", rogó Arjuna.

Krishna rió dentro de sí, observando que el momento oportuno había llegado y dijo: "¡Arjuna! ¿Qué es exactamente lo que la gente quiere decir cuando dice que el Sol ha salido o que el Sol se ha puesto? Se refieren a lo que su visión puede alcanzar, ¿no es así? El Sol ni sale ni se pone. Yo también soy así; ni nazco ni muero. Los hombres de inteligencia ordinaria consideran que Yo nazco muchas veces y que ejecuto muchos actos durante cada nacimiento. Pero lo que sucede es que cuando se presenta la necesidad de elevar al mundo, Yo me manifiesto asumiendo un nombre y una forma, eso es todo; por eso estoy consciente de todas Mis apariciones, de todas Mis Manifestaciones. Soy Todopoderoso, soy Omnisciente. No solamente Yo, sino tú también lo sabes todo. Pero tu capacidad de conocimiento está opacada por la ignorancia. Yo soy el Conocimiento mismo; por eso lo sé todo. Cuando se mira al Sol en un espejo, no pierde su condición ni su gloria. No se le afecta, su gloria no disminuye. De la misma manera, Yo me reflejo en la naturaleza (prakriti); y eso no disminuye en nada Mi gloria ni Mi condición. Permanezco tan Omnipotente y Omnisciente como siempre. Soy nonato, inmortal. Los humanos nacen como resultado del mérito o demérito de sus existencias anteriores. Quizá piensen que esto es verdad también respecto de los Avatares. No. El tuyo es un nacimiento destinado a la acción (karmajanma); el Mío es un nacimiento para la realización del `Juego Cósmico' (Lilajanma). Las oraciones de los buenos son la causa de Mi nacimiento. ¡Las acciones de los malvados son también la causa!"

 

 

 

 

CAPITULO

VIII

 

 

 

"Las encarnaciones de los Avatares (purushas avathara) no acumulan el mérito ni el demérito de nacimientos anteriores que, si fueran mortales comunes, tendrían que pagar. El suyo es un Lila (Juego Divino), un nacimiento asumido. Tanto la bondad de los buenos como la maldad de los malvados constituyen razones para la aparición del Avatar del Señor. Por ejemplo, tomemos al Avatar de Narasimha. El mérito de Prahlada y la maldad de Hiranyakasipu se combinaron para Su aparición. Como resultado de la venida del Señor, los buenos serán felices y los malos sufrirán. El Avatar, sin embargo, no tiene ni gozo ni pesar, aun cuando se encuentre envuelto en el cuerpo que ha tomado. El Avatar no está constituido por los cinco elementos; es espiritual (chinmaya), no material (mrinmaya); nunca puede ser perturbado por el egoísmo o por los sentimientos de posesión; tampoco es tocado por el error que nace de la ignorancia. Aunque los hombres puedan, erróneamente, confundir a un Avatar con un simple ser humano, eso no afecta la naturaleza de tal encarnación; él ha venido para una misión específica y ha de cumplirla.

"Te diré en qué consiste esa misión: en proteger a los `sadhus', castigar a los malvados y apoyar al Dharma. Por sadhus no quiero indicar los monjes y ascetas a que generalmente se refiere esa palabra, que significa sadhu guna, bondad, rectitud, virtud, características que pueden tener también los animales y hasta los insectos. En verdad, el fomento de la cualidad del satva (pureza, equilibrio) es el mejor medio de alentar a los sadhus. El Avatar es la encarnación de este gana (atributo) sagrado, y por eso lo fomenta dondequiera que se halle; pero puesto que los sannyasines (renunciantes) se están esforzando por obtenerlo, se les da el nombre de sadhus y se supone que han sido especialmente bendecidos por el Señor.

"Sólo que éstos no son los únicos sadhus. Todos aquellos que observan las buenas acciones (sadachara), que tienen buenas costumbres (sadsila), que se adhieren a la Verdad (sathya), que añoran la presencia del Señor (samnidhi), que observan el Dharma, que consideran a todos como sus semejantes (samana); todos éstos son sadhus. Esas características se encuentran, como ya dije, hasta en los animales y en las aves. En el Ramayana, Jatayu se salvó gracias a esta cualidad. Esa es la razón por la cual el elefante fue bendecido y a los monos se les dio la oportunidad de servir y ser bendecidos por Su Gracia. La misma razón movió al Señor a bendecir a la ardilla. Un sadhu no se hace con un rosario, una túnica amarilla y un bastón en la mano. Las ropas que se usan y el lenguaje en el cual alguien se expresa no determinan quién es un sadhu y quién no; son sus cualidades las que lo caracterizan. Todos los animales tienen la potencialidad de ser buenos; por tanto, promover la bondad en todos es el mejor medio de asegurar el bienestar del mundo.

"Luego, el castigo de los malvados. Quienes transgreden los límites fijados para cada tipo o género de animal, quienes se entregan a la inacción (akarma), al desorden (anyaya) y a la mala conducta (anachara), y que vagan por doquier, siempre sujetos por los amarres del egoísmo (ahamkara); tienen que ser castigados; aquellos que han permitido que predominen en ellos las cualidades de la inercia y de la impureza y dejan que se extinga en ellos la bondad, y en esa forma han perdido toda traza de compasión (daya), de Rectitud (Dharma) y de generosidad (danam), tienen que ser castigados."

En tercer lugar, Krishna informó a Arjuna que el promover el Dharma era también Su tarea. La palabra "sadhu" tiene otro significado importante en relación con todo esto. Un sadhu es aquel que no se desvía de su deber, cualquiera sea la tentación y cualquiera sea el peligro que lo amenace. Los malvados gozan creándoles problemas a estos hombres y entregándose a prácticas contrarias a los mandatos de los Sastras. ¿Qué es, entonces, establecer el Dharma? Es actuar en estricto acuerdo con aquél establecido en los Sastras; difundiendo entre la gente la gloria y el esplendor de una vida vivida en la Rectitud (Dharma); estableciendo reverencia por los Vedas y los Sastras, por Dios, los Avatares y grandes Seres Divinos (Paramapurushas), y por las prácticas espirituales (sadhana) que conducen a la Liberación y a la obtención de una bendición que va más allá de esta vida. Se llama restablecimiento del Dharma (Dharmasamsthapana), protección del Dharma (Dharmarakshana) o mantenimiento del Dharma (Dharmoddharana). "Sea lo que sea que Yo haga, todo lleva este elevado propósito; nada es para Mi propio progreso. Aquellos que conocen este secreto pueden escapar al nacimiento y a la muerte", dijo Krishna.

Sentir que el Señor está lejos, separado de ti, a eso se le llama conocimiento sin discernimiento (paroksha jñana). Sentir que e( Señor, inmanente al Universo, está en ti también como el Alma, eso es conocimiento discernidor (aparoksha jñana). Si toda actividad es promovida por el espíritu de dedicación, el hombre que la realice puede volverse puro. "Sólo aquellos que tienen conciencia pura pueden reconocer la Naturaleza Divina del nacimiento y del karma del Señor", dijo Krishna. No todos pueden reconocerlos como divinos; sin embargo, nadie debería evadir el contacto con el Señor cuando ha venido en forma humana. Pon tu mejor empeño y aprovecha cualquier oportunidad. No debes desmayar.

Esto se recalca en el décimo verso de este capítulo, donde se enumeran las señales que debe presentar el candidato digno. "¡Arjuna! No todos pueden comprender la Divinidad de Mi nacimiento y de Mi karma. Solamente aquellos que están libres de apego, de odio, de temor y de ira; sólo aquellos que están sumergidos en el Nombre y en la Forma del Señor; que no conocen otro apoyo que el Mío, que están santificados por el Conocimiento del Atma; sólo ésos pueden captarlo. Aquellos que Me busquen sin descanso, poseedores de Verdad (Sathya), de Rectitud (Dharma) y de Amor (Prema), me alcanzarán. Esto es absolutamente cierto, créemelo. Desecha cualquier duda.

"Los hombres vuelven impura su conciencia interna al enfocarla hacia el mundo objetivo, por ignorancia. Se deleitan con un simple sonido, sabor o forma. Cuando buscan el placer objetivo, sienten la tentación de obtener los objetos que proporcionan ese placer y frustrados en su intento, se inquietan, se vuelven odiosos y temerosos. El temor despoja al hombre de sus facultades mentales y genera en él la ira que no puede aplacar fácilmente. En esa forma, el deseo, la ira y el temor son despertados uno tras otro, y los tres tienen que ser eliminados. Arjuna, examina en tu mente estos hechos y luego actúa. Vuélvete razonable. Ten fe en Mis palabras."

Arjuna escuchó todo esto y preguntó: "¡Nandakumara! ¿Por qué no puedes volver asequible a todas las personas este sagrado y elevado estado de conciencia? Te has anunciado a Ti mismo como la propia forma del Amor y de la compasión. ¿Por qué, entonces, esta parcialidad? Tengo que declarar que esto parece un favoritismo, puesto que confieres ese estado únicamente a los que poseen Conocimiento (jñanis) y se lo niegas a los que no lo tienen. Yo hasta diría que la persona ignorante (ajñanis) que carece de capacidad para el discernimiento, la persona que, como el péndulo del reloj, vira de una cosa a la otra, merece más Tu Gracia. El sabio (jñani) lo sabe todo; él está consciente de que el Universo es una maya (ilusión) de Vishnu; ¿por qué, entonces, ha de dársele más claridad? Ya no necesita más gracia".

Krishna replicó: "Sí. Los hombres generalmente se sienten abrumados por tales dudas. Tú representas a la humanidad, de modo que tu duda es la duda de la humanidad. A1 aclarártela, puedo también anunciar Mi mensaje a la humanidad. Escucha: aquellos que me buscan son de cuatro clases. Uno está siempre agotado por los males que afectan a su cuerpo; es el artha. El otro está preocupado por luchar para alcanzar la prosperidad, el poder, la ventaja, las propiedades, la descendencia, etc. Ese es el artha arthi, el buscador de bienestar. El tercero anhela la realización del Atma, lee las Escrituras y los textos sagrados, se procura la compañía de aspirantes espirituales, actúa según las líneas trazadas por los sabios como enseñanza virtuosa y siempre es motivado por la ansiedad de alcanzar la presencia del Señor. Este es el buscador espiritual (jijñasu). El cuarto es el sabio (jñani). Este está sumergido en el verdadero conocimiento de Brahma (Brahmatatvam).

"El primero, el artha, me adora solamente cuando se encuentra en dificultad y sufre de tristeza o de dolor. Cuando me implora, Yo le escucho y lo satisfago únicamente en relación con esa determinada dificultad, esa determinada tristeza o dolor. Así también, cuando el segundo (artha arthi) ora por riquezas o posición o poder, o una situación elevada, Yo le escucho y le otorgo únicamente la cosa precisa que él anhela. El buscador espiritual (jijñasu) es bendecido con la oportunidad de realizar su karma sin deseo de recibir sus frutos (nishkama karma), de ser guiado por un gurú apropiado, de poseer un intelecto lo suficientemente agudo como para discriminar entre lo que es Atma y lo que no; de esta forma es ayudado para alcanzar la meta. Yo lo bendigo para que se salve de las distracciones y para ayudarlo a concentrarse en la meta única para alcanzar su Liberación.

"Soy como el árbol colmador de deseos (Kalpavriksha). Mi labor es darle a cada cual lo que pide. No tengo ni prejuicios ni favoritismos. Ni siquiera la sombra de la crueldad puede tocarme. Ninguna falta puede imputárseme. Los rayos del Sol caen en forma pareja sobre todos aquellos que están en su camino; pero si uno se encuentra debajo de algo, como por ejemplo, dentro de un cuarto cerrado, ¿cómo podría el Sol iluminarlo? Entonces, cultiva los anhelos más elevados y alcanzarás los estados superiores. La falta está en el aspirante y sus aspiraciones, no en la actitud del Señor.

"¡Arjuna! El hombre deja de reverenciarme y de buscarme, a Mí que soy su propio ser. ¡Qué necio! No está ansioso de alcanzarme; pero por otra parte, persigue logros menores, que son temporales, falsos, transitorios. Te diré la razón de esta extraña y estúpida conducta. La dedicación al karma da resultados inmediatos; el hombre busca lo que es asequible aquí y ahora, en forma concreta, susceptible de ser captada por los sentidos. El hombre generalmente considera la realidad última como demasiado difícil de lograr; y así se deja atraer por los placeres frívolos, alejándose del gozo pleno que deriva del hecho de trascender los sentidos.

"El logro del conocimiento (jñana) es la victoria interna y se gana después de una larga y ardua lucha. Los hombres generalmente carecen de la paciencia necesaria; además, le conceden mayor importancia al cuerpo denso (sthula sarira). El cuerpo sólo puede sentirse feliz con los objetos que complacen sus sentidos, y por eso, los hombres no buscan el conocimiento que los llevaría por senderos apartados de los sentidos. Anhelan tener los poderes para la acción (karmasiddhi), pero no procuran los del conocimiento (jñanasiddhi). Los cautivos de los impulsos del intelecto son menos que los cautivos de los sentidos y sus impulsos. Los de mentalidad sensual son atraídos por lo obvio, lo patente, lo perceptible y lo físico. Los pocos que tienen una mentalidad inclinada hacia lo espiritual anhelan lo imperceptible, la invisible Bienaventuranza de fundirse en el Absoluto Universal. El suyo es el sendero correcto. La dedicación exclusiva al karma es el incorrecto. Mi tarea es explicarles a todos el valor de los karmas correctos (dharma karmas) y que han de ser adoptados después de hacer una adecuada distinción.

"Pero, Arjuna, hay un método para reavivar el Dharma, la tarea para la cual he venido. Es la organización de las cuatro clases o varnas (chathurvarnyam), basadas en la actividad (karma) y la cualidad o característica (guna) de cada uno. El sistema de las clases o castas (varna) es esencial para el funcionamiento del mundo. Su significado no es fácil de captar. Algunos se desvían por creer que causa inquietud y divide a los hombres. Pero si se analiza el problema, entonces se verá claramente cuál es la verdad. Considerar que el sistema de castas no es benéfico, sólo muestra ignorancia. Un juicio semejante crea confusión. Yo he establecido esta organización con el objeto de promover el bienestar del mundo, es decir, su tranquilidad (lokakshema). Las castas o clases ayudan al hombre a elegir las actividades que vayan de acuerdo con sus capacidades y de esa manera realizarse a sí mismo. Sin esa diferenciación el hombre no puede lograr la felicidad ni por un momento.

"Para lograr éxito en las actividades el sistema de castas es como el mismo aliento. Aquellos que están dotados del guna sátvico (puro y equilibrado), que han alcanzado el pleno Conocimiento de Brahman (Dios), que promueven la vida espiritual, moral y progresista, que ayudan a los demás a lograr la Bienaventuranza de visualizar la realidad de su naturaleza, ésos son los brahmines. Aquellos que montan la guardia y protegen el sólido sistema político, la ley y la justicia, así como el bienestar y la prosperidad del país, que protegen el orden moral establecido y mantienen controlados a los malvados y a los inmorales, que acuden al salvamento de los débiles v de los afligidos, ésos son los guerreros (kshatriyas).

"Aquellos que almacenan y proveen dentro de límites apropiados lo necesario para que toda la gente pueda llevar una existencia física feliz, son los vaisyas o comerciantes. Aquellos que colocan los cimientos del bienestar humano mediante actividades de servicio y aportan la fuerza y los músculos, son los sudras. Así es como he establecido estas cuatro castas. Si estas castas desempeñan los deberes que se' les han asignado, la humanidad alcanzará un progreso cabal. Como resultado de este sistema, se obtiene una división del trabajo y los individuos llevan una vida social feliz y armoniosa, sin pesar ni temor. Este sistema de las castas es un ejemplo de la Gracia que el Señor ha conferido a la India."

La gente de la India es en verdad bendita, pues considera cada acto suyo como la mera ejecución de la orden del Señor y como algo que la conduce hacia Su Gracia. Hay que reflexionar sobre este punto. Es un tema importante. El divino mandato se encuentra ahora ante el gran peligro de verse reducido a la nada. Si los dirigentes cambian este sistema de clases, el mundo no obtendrá el bienestar. Mucha gente arguye y opina que la India llegó a la triste condición en que se encuentra, debido a este sistema de castas. Pero estas personas deberían reflexionar un momento y formular estas otras preguntas: ¿Ha sobrevivido el país como resultado de este sistema o ha llegado a esta triste condición porque el sistema se ha debilitado? Entonces, basados en una atinada conclusión, podrán aconsejar la eliminación de las clases. Si la gente critica la organización de las castas sin haber hecho una investigación imparcial, su opinión no debe tomarse en cuenta.

Por supuesto, es un hecho que el sistema se ha desviado de su propio sendero y se ha encaminado en direcciones equivocadas; esto lo han notado muchos grandes hombres. Pero esto no puede ser razón suficiente para condenarlo. Por el solo hecho de que la pierna esté desempeñando el trabajo de la mano y la cabeza la función de los pies, no es aconsejable cortar las manos y los pies. Tienen que hacerse esfuerzos para enderezar las cosas, en vez de destruir el sistema mismo.

El sistema de las clases no es la causa de toda esta confusión e inquietud. La falta estriba más bien en la forma desordenada como se ha desarrollado. Se convirtió en un juguete en manos de toda clase de gente y así perdió su simetría y armonía originales. Este sistema es esencial, no tan sólo para la India, sino también para el mundo. En países fuera de la India, este sistema no es desconocido. El nombre podrá ser diferente; pero su funcionamiento es el mismo. Allá también hay cuatro clases de personas: los que enseñan (sikshaka varga), los que cuidan (rakshaka varga), los que proveen (vanig varga) y los trabajadores (sramika varga). En la India, las clases se determinan por el origen del individuo; en otras partes del mundo por la actividad que desarrolla o karma, o sea por el trabajo que cada uno desempeña. Esa es la distinción.

Ahora bien, entre los brahmines que fueron honrados al ser colocados en el primer cuadro, muchos son los que han abandonado el sendero y se han perdido por caminos indignos. De igual manera, en la cuarta casta, la de los sudras, se pueden ver muchos que están motivados por ideales sagrados, por elevadas aspiraciones espirituales, y que están luchando por lograr pureza mental como un medio de realizarse. Por el solo hecho de que estas cosas sucedan, no es apropiado concluir que la organización de ras cuatro castas en que está dividida la sociedad humana es inútil.

 

 

 

 

CAPITULO

IX

 

 

 

Aunque la pureza de la mente es lo fundamental para la protección de la sociedad y del individuo en el reino de lo Divino, la organización social a través del sistema de castas es también muy importante. Nunca podrá ser eliminado, ni tratando de ponerlo en ridículo, ni por medio de ningún tipo de crítica o censura. Puesto que el bienestar es esencial para todos, tanto los gobernantes como los intelectuales deberían desechar sus sentimientos de ira y de odio e indagar serenamente tanto en los pros como en los contras y tratar de preservarlo. Eso es lo que hay que llevar a cabo. No es correcto que los sabios y los eruditos apoyen las críticas sin sentido de los envidiosos y los ignorantes. Aquellos que niegan la casta están ellos mismos formando una casta; los que niegan una religión están ellos mismos formando una nueva religión. Aun aquellos que saben mucho, prejuzgan acerca de las castas y se expresan como si fueran tan ignorantes como el resto. ¡Eso es lo asombroso!

Todo objeto tiene ciertos límites; si excede esos límites o los traspasa, va a la destrucción. ¿Cuál es la prueba de su identidad? La coordinación entre su naturaleza y su forma. Si tiene ésta, pero no aquélla, entonces es irreal, falso. Así también las clases; si no tuvieran límites especiales, ¿cómo podrían ser identificadas como tales? No serían ni esto ni lo otro; serían una masa amorfa, un grupo confuso. Es una organización determinada divinamente; de ahí que haya sido apoyada y observada por los sabios, por los santos y por los ancianos, durante muchas generaciones. Pero en esta Era de Hierro hasta los de inteligencia superior la desechan como si fuera una inservible chatarra.

Si la gente mira a este tipo de organización desde el punto de vista externo, sin hacer una investigación profunda y sin discernimiento, ¿cómo puede llegar a las conclusiones correctas? Su origen sagrado y su valor les serán revelados si poseen una "visión interna", un "punto de vista universal" y un "espíritu inquisitivo". Así como la mantequilla ya está en la leche, pero sólo se hace patente por el proceso del batido, así también el valor específico de las cuatro clases sociales se hará manifiesto únicamente a través del proceso de la investigación analítica. Entonces los prejuicios se acabarán y la realidad se manifestará.

Las cuatro castas son como los miembros de un solo cuerpo. Surgieron del mismo cuerpo divino: los brahmines de la cara, los guerreros (kshatriyas) de las manos, los comerciantes (vaisyas) de los muslos y los sudras de los pies. Por supuesto, estas expresiones tienen un significado interno más profundo. Aquellos que, como el gurú, enseñan los principios del Conocimiento, son la voz, o sea son los brahmines. Los de brazos fuertes que llevan el peso de la tierra son los guerreros (kshatriyas). El edificio social está sostenido, como si descansara sobre columnas, por los vaisyas, y en forma figurada se les describe como si emanaran de los muslos de la Persona Divina. Después, al igual que los pies, que suelen andar por doquiera ocupándose en toda clase de actividades, los sudras están siempre ocupados en las tareas básicas de la sociedad, y la paz y la felicidad de esa sociedad sufrirán si alguna de las clases deja de cumplir su tarea. Todas las clases son dignas y valiosas, de la misma manera que son importantes todos los miembros del cuerpo. No hay ninguno superior o inferior. ¡El odio y la rivalidad en la sociedad son tan dañinos como lo sería la suspensión de las funciones de alguno de los miembros en una demostración de ira contra el estómago!

Un muñeco de azúcar es dulce por todos lados. Si se desprende la cabeza y se la come es dulce y si se come una pierna es tan dulce como la cabeza. Entonces, ¿cómo podría alguna de las clases, que es como un miembro de la mismísima Divinidad, ser declarada superior o inferior? Los miembros son diferentes, pero es la misma sangre roja la que fluye y da vida a todos. No hay una clase especial para la mano, para la pierna o para la cara. El sistema de castas está prescripto en los Vedas y, por ende, no puede haber en él injusticia; no se trata de un artificio inventado por el hombre. De manera que aquellos que intentan crear diferencias y odios por sus irreflexivas consideraciones respecto a él, sólo están exhibiendo su ignorancia.

Parecería que aquellos individuos que arguyen que "la abolición del sistema de castas traería el bienestar humano" fuesen los únicos ansiosos por promover el bienestar de la humanidad y creyesen que los que lo consideran benéfico están, en realidad, ansiosos por provocar su caída. Por supuesto, ambas posiciones son erróneas. Pero esto sí es cierto: aquellos que apoyan las castas son los que están realmente más interesados en hacer algo por el bienestar humano. Los otros piensan que si logran hacer que las castas desaparezcan, ellos habrán salvado al país. Esa es una creencia errónea. Si tan sólo las virtudes y los defectos fuesen analizados cuidadosamente y sin prejuicios, terminaría esta absurda campaña de odio y enemistad y habría entonces un cambio radical en la actitud de la gente hacia el sistema de castas.

Si el odio aumenta, esto no beneficiará a nadie. Perseguir el ideal de que "todos son iguales" es como correr hacia un espejismo para calmar la sed. Sólo causará descontento. Los dirigentes deberían ahora reunir y consultar a los representantes del pueblo, es decir, a los sabios (pandits) y a los ancianos con experiencia; y discutir con ellos el valor de este antiguo sistema de organización social. Pero si, en cambio, basándose solamente en las formas y características externas, deciden que hay algo de nocivo en esto y se dejan invadir por el pánico, eso revela tan sólo su ignorancia. Tanto los dirigentes como los pandits tienen muy presente la felicidad del pueblo; es más, este sistema de castas se originó con vista precisamente a ese fin y es ahora tema de comentarios porque no se practicó según los reiterados consejos de los sabios.

Tomemos un sencillo ejemplo: algunas naciones han fabricado bombas que pueden arrasar a cientos de miles de personas con una sola explosión. Aunque saben muy bien que esto es malo, los mismos dirigentes lo están alentando. Si se usaran a capricho, la ruina caería sobre todos. Sólo si amenazara el caos, podrían usarse en defensa propia; el propósito no es la destrucción del mundo sino la protección de los valores de cada país y de su cultura. Igualmente el sistema de castas debe ser tratado como un arma poderosa para proteger al país y a su cultura. Las normas y los reglamentos, las restricciones y recomendaciones, todos son medios tendientes a defender al pueblo de la ruina. Son disciplinas que tienen que observarse en la forma prescripta y cumplirse estricta y correctamente. Tratarlas según el dictado de los caprichos, sin consideración a sus directivas, a sus límites y a sus fronteras, es invitar a la anarquía.

Por tanto, los ancianos, los dirigentes, los grandes maestros (pandits) y los líderes de la comunidad, cuidaron y fomentaron esta forma de organización social, preservándola; piensen en esto por un momento y la verdad de si es benéfica o no saltará a la vista. Si fuera perjudicial para la sociedad, ¿la habrían fomentado? ¿Querrán decirme que todos ellos eran tontos, o que no tenían el tipo de instrucción considerada válida actualmente, o que eran insensatos?

No, no. Su inteligencia, su instrucción, su eminencia espiritual, su carácter inquisitivo e imparcial y el atinado enfoque que daban a los problemas sociales, sólo puede encontrarse hoy día en una proporción de uno por cada cien. Ascetas que dedicaron toda su fuerza intelectual y moral al bienestar del mundo, tarea que era el aliento mismo de su vida; yoguis, guerreros espirituales y maharshis (gente que enseña y transmite los ideales de los Vedas), que querían conferir verdadera dicha a la comunidad humana... éstos fueron los forjadores de la organización social que ahora los "modernos" condenan. No eran como los reformadores de ahora, que anhelan el bienestar en una profusión de palabras, ¡y con sus actos niegan aquello mismo que dicen anhelar! Esta clase de ardides era desconocida por los sabios de la antigüedad. Las ideas y los planes modernos son huecos y falsos. Los planes que hacen ahora los gobernantes son castillos en el aire. Obedecen a la vanidad de los planificadores y no convencen a los demás. ¡Unos castillos empiezan ya a derrumbarse, cuando apenas están levantando otros en diferentes sitios!

Lo que el cuerpo es para el individuo, el mundo lo es para el Señor. Lo que sucede en cualquier parte del cuerpo afecta al individuo; asimismo, todo lo que afecta a cualquier parte del mundo mueve al Señor. El llega a saberlo y reacciona. Así como a ustedes les interesa que todos los miembros de su cuerpo estén en perfecto estado, el Señor también está interesado en ver que cada país y cada parte del mundo sean felices y estén contentos. ¿Podría desear el Señor lastimar a algún país, cuando es primordialmente una parte de Su propio ser? Frente al Señor, todos tienen iguales derechos: todos son iguales.

Sin embargo, un miembro no puede desempeñar los deberes de otro; cada uno debe hacer la tarea que se le asignó. De la misma manera, cada casta o clase debe cumplir con la actividad social que le está asignada y contribuir con lo mejor de sí al bienestar del país. Así como el cuerpo tiene períodos biológicos, la sociedad tiene sus castas. Si todos empiezan a vender, ¿quiénes serán los compradores? Si todos se ocupan en pelear, ¿quién proveerá lo necesario para su sustento y mantenimiento: el alimento, las armas, el equipo? Así, cada uno tiene que hacer su parte en la actividad social y asegurar la paz, la armonía y la felicidad. Ese es el curso prudente, la mejor forma de organización de la sociedad.

Hoy en día, en vez de atender a las tareas esenciales, la gente se ocupa de luchas fraticidas, temerosa de que las castas sean grandes obstáculos para el progreso. ¿Cómo puede una persona incapaz de mantener su cuerpo bajo control mantener al país dentro de sus límites? Vean ustedes cómo el fomentar el sistema de las castas que ha sido sostenido por tanto tiempo por los antiguos, es lo más beneficioso que puede hacerse.

El Señor no mostró parcialidad alguna al organizar las castas. El no muestra esa actitud. Algunas personas se preguntan: ¿por qué ha de hacer el Señor tales diferenciaciones? No, El no tiene ninguna idea acerca de lo inferior ni de lo superior. Es dulce por todos los lados, como un terrón de azúcar. Todas las diferencias y distinciones las hacen los individuos que no conocen la realidad átmica; son ilusiones de los individuos que equivocadamente no se identifican con el Alma (no Atma).

Consideren este ejemplo: una madre tiene cuatro niños; pero no presta tanta atención a los otros tres como a la criatura que está en la cuna. Aun cuando el bebé no se lo pida, ella está siempre pendiente de darle el alimento. Los otros tres tienen que venir a llamar su atención para obtener el alimento o algo con qué jugar. Al observar esto, no se le puede considerar una mala madre o una madre parcial. La madre ajusta sus actividades a la capacidad y habilidades de cada niño. Así también, aunque el mundo en su totalidad es Suyo, aunque todos son Sus hijos, el Señor ha fijado a cada cual una parte de la responsabilidad del trabajo de la sociedad, según su capacidad y habilidades. El atribuir parcialidad a tan altruista, sincera, sencilla y siempre feliz providencia, ¡es como atribuir oscuridad al Sol! La oscuridad y los rayos del Sol no pueden coexistir; ¿cómo, entonces, podría el Sol ser el hogar de las tinieblas? La persona que así vitupera al Sol, no lo conoce en absoluto. Demuestra locura, ignorancia total.

En realidad, desde el punto de vista relativo al Espíritu Supremo (adhyátmico), estas castas pueden clasificarse también de otra forma: quienes están dedicados a la contemplación de Brahma son brahmines; los que se oponen a la falsedad son guerreros (kshatriyas); quienes sistemáticamente discriminan lo verdadero de lo falso son los vaisyas; y aquellos que están siempre activos y siguen la verdad en la vida diaria son los sudras. La felicidad de la humanidad podrá lograrse ampliamente sólo cuando el sistema de castas funcione de esta manera.

Y ahora regresemos al tema. Krishna se dirigió a Arjuna: "Las cuatro castas fueron creadas por Mí sobre la base de los gunas (atributos de la materia) y del karma. Aunque soy el actor por lo que a ellos se refiere, sin embargo, ¡soy un no actor! Fíjate en el principio fundamental, y entonces te darás cuenta de que el karma (la acción), que básicamente es inconsciencia y materialidad, no puede afectar al Atma, que se halla saturada de conciencia. El Atma está por su propia naturaleza desprovista de apego. No se da cuenta de acción alguna, ni de sus propias necesidades, ni de su naturaleza, ni de sus posesiones. No tiene ningún `yo' ni `mío', puesto que éstos son signos de ignorancia. Solamente aquellos afectados por la ignorancia sufrirán de egoísmo o del sentimiento de posesión. Aunque a los ojos comunes Yo aparezca como el actor, ¡soy un no actor!

"No sólo esto. El karma no cesa de afectar al actor después que termina. De hecho nunca termina. El karma (la acción) rinde sus frutos y los frutos del karma generan el deseo por ellos; esto resulta en impulsos por más acción; y los impulsos traen nuevos nacimientos. De esta manera el karma conduce al ciclo de nacimientos y muertes: en un círculo vicioso, que los hace dar vueltas, para finalmente arrastrarlos hacia el abismo.

"Arjuna, escucha bien otro concepto. El karma, como tal, no tiene la capacidad de atar; es el orgullo de `yo soy el Hacedor', lo que acarrea el apego y la atadura; es el deseo de obtener el fruto lo que produce la esclavitud. Por ejemplo: el cero obtiene valor solamente en compañía de un dígito. El karma es cero; el agente o la sensación de ser `actor' se asocia al karma y entonces genera lazos. Así pues, Arjuna, abandona el sentimiento del `yo', y la acción que lleves a cabo nunca te lastimará. El karma que se lleva a cabo sin deseo alguno por sus frutos, no producirá impulsos; es decir, no habrá ningún impulso, ni siquiera para el nacimiento. Los aspirantes de eras pasadas realizaban acciones con la mira puesta en este elevado ideal. Nunca sintieron ser los `actores' ni beneficiarse con el fruto de alguno de sus actos. El Señor hacía, el Señor daba el fruto, el Señor disfrutaba del fruto... ésa era su convicción. Este mundo sólo tiene un valor relativo, no una existencia absoluta; esa era su fe. ¡Arjuna! Tú también deberías alimentar esa fe y llegar a esa convicción. Hazlo así y tu mente se aclarará y se purificará.

"Debes saber también distinguir entre el karma, el vikarma y el akarma. Te diré cuáles son sus principales diferencias. Escucha. Muchos aspirantes se confunden con esto. No todos pueden hacer esa distinción. Consideran que el propio Dharma (svadharma) es karma y que toda acción ejecutada no como Dharma, sino con mira a obtener el Conocimiento del Alma (Atmajñana), son vikarmas o sea karmas ejecutados con una intención determinada. Cualquiera que sea el karma, si se hace en la oscuridad y la confusión creadas por la ignorancia, no importa cuánto esfuerzo hayas puesto en tus habilidades para llevar a cabo la acción, su resultado sólo podrá ser preocupación, sufrimiento y fatiga. Nunca podrá dar ecuanimidad, equilibrio y calma. El hombre debe ganar el karma en el akarma (no actividad) y el akarma a través del karma... ése es el signo distintivo del sabio.

"Akarma significa la no acción, según algunos. Pero para explicarlo en lenguaje más sencillo, considera que las actividades de los miembros, los sentidos, la inteligencia, los sentimientos, las emociones y la mente, todas son karmas. Ahora bien, akarma significa, entre otras cosas, no actividad también. Es decir, es el atributo del Atma. De manera que akanna significa la característica del Alma (Atmasthithi)." Cuando se viaja en autobús, en tren o en barco, se produce la ilusión de que los árboles y los cerros a ambos lados se mueven hacia atrás, ¡y uno siente como si no se moviera! "El movimiento del carro da la impresión de que el cerro y el árbol están en movimiento; así también, la persona ignorante de los principios enunciados en los Sastras, se engaña a sí misma con la creencia de que su Alma está ejecutando todas las actividades de los sentidos y del cuerpo. ¿Cuál es, entonces, el auténtico akanna?... ¿El estado de no actividad? La experiencia del Atma es la perfecta ausencia de actividad; ésa es tu verdadera naturaleza. No bastará simplemente con que desistas de los actos externos. Tienes que realizar el principio del Alma, no sólo renunciar al karma; ya que es imposible permanecer completamente inactivo."

 

 

 

 

 

CAPITULO

X

 

 

 

"¡Dhananjaya! (epíteto de Arjuna: `Aquel que ha obtenido mucha riqueza'). Tiene derecho a llamarse erudito sólo aquel que ha sabido hacer claramente la distinción entre lo que es karma y lo que es akarma. Si sólo ha atiborrado su cabeza con el material contenido en los libros, no es un erudito. El erudito debe tener un intelecto que capte la visión real de la verdad... la percepción correcta (samyag darsana). Cuando se obtiene esa visión, todo karma se vuelve nulo e inofensivo. El fuego del conocimiento tiene la facultad de consumir y de quemar el karma.

"Algunas personas dicen que un jñani (sabio, conocedor de Dios), tiene por fuerza que sufrir las consecuencias del karma destinado a ser consumado en la vida actual; que no puede escapar de él. Esta es la conclusión a que llegan los demás; no es la experiencia del jñani mismo. A los que lo observan podrá parecerles que él está cosechando el fruto del karma pasado, pero él no se ve afectado en absoluto. Quien dependa de los objetos para su felicidad, o persiga los placeres sensoriales; quienquiera que sea motivado por los impulsos y los deseos, estará atado al karma. Pero quienes están libres de éstos no pueden verse afectados por las tentaciones del sonido, del tacto, de la forma, del sabor, del olor o de otras sensaciones que produzcan los sentidos. Tal es el verdadero renunciante (sannyasin). Es inconmovible. El jñani (sabio) es inmensamente feliz por sí mismo, sin necesidad de depender de otra cosa. El encuentra acción en la no acción y no acción en la acción. Podrá dedicarse a la acción, pero no estará afectado por ella en lo más mínimo. No tiene el ojo puesto en el fruto de las acciones.

"Te preguntarás cómo es capaz de hacer eso. Escucha: él está siempre contento. El hombre contento es libre, no depende de otros; no se ve afectado por la sensación de la actividad. Está satisfecho con lo que le sucede, sea bueno o malo, pues está convencido de que la voluntad del Señor ha de prevalecer. Su mente es imperturbable y firme; siempre está jubiloso. La falta de alegría caracteriza al que no posee el conocimiento (ajñani). Aquellos que dejan a un lado los verdaderos fines que debe seguir el hombre (purusharthas) y van por el sendero de la pereza, ¿cómo puede decirse que son felices, suceda lo que suceda? El júbilo es el tesoro ganado por el jñani; no puede ser obtenido por el ignorante (ajñani) que acumula un deseo sobre otro, que elabora un plan detrás de otro, que perpetuamente está anhelando, preocupándose, y que inflama su corazón con las llamas de la codicia.

"El jñani no se deja dominar por las dualidades de la alegría y de la tristeza, de la victoria y de la derrota, de la ganancia y de la pérdida. Está libre de los opuestos. Desprecia el odio y nunca se deja invadir por él. Tanto la propia forma (svarupa) como la propia naturaleza (svabhava) del Alma garantizan su inmunidad. Está libre de todas las ataduras. No recibe influencia de nada que no sea el Alma. No tiene ni nacimiento ni muerte, ni hambre ni sed, ni pesar ni duda. El hambre y la sed son cualidades del prana (el aire vital); el nacimiento y la muerte son características del cuerpo; la tristeza y el desengaño son aflicciones de la mente. Por lo tanto, Arjuna, no les des ninguna categoría; sabe que tú eres el Atma; abandona toda ilusión y vuélvete desapegado. Sé como la hoja del loto en el pantanoso lago de la vida (samsara); no dejes que te ensucie el lodo que te rodea. Esa es la señal que lleva el que está libre de ataduras: está en el mundo, y, sin embargo, fuera de él. Sé como la hoja del loto, no como el poroso papel secante que se mancha con cualquier cosa que lo toca.

"Da un baño ceremonial (Abhisheka) al Atmalinga (la Forma de Dios), el lingam que simboliza la energía creadora del Atma, con las límpidas aguas de tus propios y puros impulsos mentales. Cuando la mente se mueve en una dirección y los sentidos en otra, la persona está.doblemente confundida. Por tanto, mantente alejado del apego a las cosas. Cuando se hace eso, todo lo que se ejecute se convierte en sacrificio (yajna). Lo que digas se convierte en un mantra sagrado (fórmula mística); donde pises, el lugar se vuelve sagrado.

"¡Arjona! Te diré también algo acerca de los sacrificios o yajnas. Escucha tranquilamente, eliminando toda agitación de tu mente. La gente habla del sacrificio por la entrega de cosas materiales (dravyayajna), del sacrificio por medio de la austeridad (thapoyajna), del sacrificio por e! yoga (yogayajna), etc. Si se escarba un hoyo, la tierra que se saca se convierte en un montón al lado. No hay hoye sin montón de tierra; cuando la riqueza se acumula en un lugar, tiene que haber también la correspondiente caridad: la utilización correcta de las propias riquezas es `dravyayajna'. ¿Y qué es la utilización correcta? La donación de vacas, de tierras, de habilidades, se incluyen en ello (dravyayajna). Por otro lado, cuando todas las actividades físicas, las actividades mentales y el habla son utilizados para el sadhana (prácticas espirituales), entonces se convierten en sacrificios de austeridad (thapoyajna). ¿Cómo puede considerarse que realizas un acto de austeridad si luego tendrás que permanecer acostado por la debilidad que te ha causado el haber perdido una comida? El hacer acciones sin quedar ligado al karma es el Yoga del Conocimiento (yogayagna).

"¿Y el sacrificio de recitar los Vedas (svadhyaya yajna)? Significa estudiar con humildad y reverencia las Sagradas Escrituras que te conducirán a la Liberación. Esa es la manera de pagar la deuda que se debe a los sabios, conocedores de Dios que elaboraron las Escrituras. El siguiente es el sacrificio del conocimiento (jñanayajna). Por éste quiere indicarse, no el conocimiento de lo visible y perceptible, sino el conocimiento de lo invisible, lo imperceptible (parokshajñana, no aparojshajñana). Escucha los Sastras relativos a este conocimiento (jnana), estúdialos y reflexiona sobre sus enseñanzas, pesando en tu mente los pros y los contras; a esto se lo llama sacrificio del conocimiento (jñanayajna). El conocimiento (jñana) también significa la ansiedad por realizar la verdadera naturaleza del Alma (Atmatattva) mediante preguntas que se hagan a los mayores y a quienes tengan experiencia espiritual.

"¡Arjona! Podrás preguntarme acerca de los medios para adquirir esto. Aquellos que tienen ansia de obtenerlo deben dirigirse a las almas realizadas, y logrando su gracia y estudiando bien sus estados de ánimo y sus maneras, esperar la oportunidad para pedirles su ayuda. Cuando surjan las dudas, deberán acercarse a ellos con calma y valor. El estudio de montones de libros, el dar discursos de horas y usar la túnica color ocre, no hacen a un sabio (jñani) genuino. El Conocimiento puede obtenerse solamente a través de los ancianos que han experimentado lo Absoluto. Tienes que servirlos y recibir su Amor. ¿Cómo podrían acabarse las dudas con el estudio de libros? Estos sólo tienden a confundir la mente.

"Los libros, cuando más, pueden informar; no pueden de mostrar con pruebas contundentes lo que dicen. Sólo los que se han realizado pueden convencer por medio de la demostración directa. Por tanto, tienen que ser buscados y servidos reverentemente. Sólo entonces podrá obtenerse este precioso conocimiento. Ninguna cantidad de agua de mar puede apagar la sed; ninguna cantidad de estudio de los Sastras puede resolver la duda.            "Además, el aspirante al Conocimiento debe tener no sólo devoción y sinceridad, sino también ser sencillo y puro. No debe impacientarse ni irritar a! maestro. La prisa echa a perder las probabilidades de éxito. Lo que el gurú diga será lo que debe ser practicado y experimentado. No deberás intentar probar cada consejo que recibas o te llegue de aquí y de allá, cambiando así la     práctica a tu capricho, aun cuando provenga del deseo de convertirte rápidamente en un sabio (jñani). Al hacer esto, terminarías en una completa ignorancia (ajñani). A veces es preferible seguir  siendo ignorante, pues la gente que se deja llevar por la confusióntiende a terminar en la locura. Por tanto, hay que ser cuidadoso.

"Debes esforzarte por complacer al maestro espiritual y obtener su gracia obedeciendo sus órdenes y sirviéndole amorosamente. No deberás tener otro pensamiento que su bienestar y felicidad. Abandona todo lo demás y obtén su gracia; entonces el conocimiento será tuyo. En cambio, si eres desobediente y crítico por egoísmo y falta de fe, no podrás ser bendecido con la visión de la Verdad; te hundirás en las tinieblas.                "Así como la vaca acerca hacia sí al becerro cuando lo ve, así también el maestro espiritual acerca al discípulo ante su presencia y le da la leche de la gracia. El discípulo debe ser de un carácter puro; así, al igual que un pedazo de hierro limpio es atraído por el imán, él recibirá la atención inmediata del maestro.

"Las calificaciones del maestro espiritual pueden ser analizadas por el discípulo; y en efecto, deben serlo, pues él necesita un maestro. ¡Arjuna! Describiré las características que un maestro debe poseer. Ha de tener, no un mero conocimiento libresco, sino la sabiduría que proviene de la experiencia directa. Deberá estar establecido en la Realidad (ser un Brahmanistha). El mero conocimiento de los Sastras es por sí sólo incapaz de otorgar la Liberación (mukthi); cuando mucho, puede ayudar a lograr el sustento (bhukthi). Además, los hay que con la mera percepción han logrado la Liberación, sin conocer un ápice de los Sastras. Pero esas personas no pueden salvar a los discípulos acosados de dudas; no pueden comprender sus dificultades ni simpatizar con ellos.

"Hay centenares y centenares de millares de personas que son maestros (gurús) sólo de nombre. ¡Todos aquellos vestidos de tela de `gerua' son ahora considerados erróneamente gurús; aun aquellos que fuman marihuana (ganja) se creen gurús; todos los que dan discursos dicen ser maestros (gurús); todos los que escriben libros son gurus. Tan sólo por deambular por todo el país y aprender a discutir, no pueden pretender llevar ese nombre. Deberían poseer el poder por experiencia directa para elevar al discípulo y encaminarlo en la práctica espiritual (sadhana) prescripta por los Sastras. ¿De qué sirve la habilidad para argumentar? Lo que se diga y haga debe estar aprobado por los Sastras. El decir cosas que han sido aprendidas de los libros en prolongados discursos que mueven al auditorio de una ola de excitación a otra, no hace a un gurú. Podrán ser héroes del discurso; pero son ceros en cuanto a los ejercicios espirituales (sadhana) y en cuanto al dominio del campo espiritual. Pueden ser maestros de escuela, pero no pueden conferir devoción ni señalar el camino de la Liberación. Estos gurús alcanzan solamente ese estado, y los discípulos que a ellos recurren obtienen nada más que eso. Tienen tanto valor como los libros, que contienen todo el material que ellos vierten. Muchos aspirantes espirituales (sadhakas) incautos son atraídos por la magia de las palabras y las acrobacias verbales de esos espectaculares gurús. Podrá llamárseles filósofos o sabios (pandits); podrán dar conferencias; pero tan sólo por esto no adquieren el derecho de otorgar el don del Conocimiento. Eso sólo pueden hacerlo los Avatares, los Devamsa sambhutas, y los Tattvavids, que han realizado lo absoluto (el Señor en forma humana, las personas que representan los atributos y gloria divinos, y los jñanis que han alcanzado la meta del sadhana espiritual y han gustado de la Suprema Bienaventuranza). De nada sirve alegar sobre una fracción de esta o de aquella experiencia. La experiencia tiene que ser sobre lo completo y debe ser ella misma completa. Aquellos que conocen sólo una fracción los llevarán sólo hasta cierto punto y ahí los dejarán, en la región del medio, como a Trisanku,* que quedó colgado entre el Cielo y la Tierra.

(*) Nombre de un rey de Ayodhya que aspirando ascender al Cielo en su cuerpo mortal le pidió primero al sabio Vasishtha que llevara a cabo un gran sacrificio para él; al rehusar Vasishtha, se lo pidió a los cien hijos de Vasishtha, quienes lo maldijeron y degradaron al rango de un rey chandala; Visvamitra entonces realizó el sacrificio para él e invitó a todos los dioses, quienes rehusaron y así encolerizaron tanto al sabio que por su propio poder transportó a Trisanku al Cielo; al ser tirado éste hacia abajo de nuevo por los dioses, fue detenido por Visvamitra y quedó suspendido en el Cielo, formando la constelación de la Cruz del Sur.

"El gurú debe estudiar las virtudes y cualidades del aspirante que busca su dirección; no debe ser movido o tener prejuicio por su riqueza, su estado o su situación. Debe ser capaz de juzgar el corazón del aspirante, su verdadera naturaleza. El maestro (gurú) debe actuar como el reloj despertador para los discípulos que se encuentran en el sueño de la ignorancia. Si el maestro es un avaro y el discípulo un perezoso, ¡pobre de los dos!"

De esta manera Krishna enseñó muy claramente a Arjuna los requisitos que deben llenar tanto el maestro (gurú) como el discípulo: sus características, sus virtudes, sus debilidades, su educación, sus actividades y su conducta. Estas valiosas gemas de sabiduría y estos consejos iban dirigidos no sólo a Arjuna, sino al mundo entero. Todos aquellos que deseen convertirse ya sea en gurús o en discípulos, deben prestar atención a estas preciosas palabras.

La naturaleza de los gurús y de los discípulos de hoy en día son del mismo tenor que las demás bajas normas imperantes. En la antigüedad, un gurú sólo podía encontrarse con gran dificultad; millares de ansiosos aspirantes se adentraban en los bosques en busca de ellos, pues eran muy raros y apreciados. Ahora, los gurús se encuentran por docenas a la vuelta de la esquina, mientras que los verdaderos discípulos decrecen en número. Ambos sufren rápido deterioro, el uno volviéndose igual que el otro, y así los dos se quedan en el mismo nivel. Los gurús han llegado a verse en la necesidad de cumplimentar a los discípulos para despertar su interés, y no es que esto sea malo, cuando los discípulos lo merecen, pero lo hacen porque temen que los discípulos los abandonen, y para evitarlo los complacen en sus gustos y caprichos. Los discípulos sostienen que son hijos del gurú, que son aspirantes espirituales (ashramitas), etc., pero sus vidas no muestran la influencia de la atmósfera del ashram (lugar donde vive un maestro), ni las cualidades de la práctica espiritual (sadhana) o del sadhu (la persona virtuosa). No tienen siquiera la más elemental gratitud por el gurú. ¡Pronuncian lemas que significan dedicación a Krishna, pero sus actos no son sino dedicación al cuerpo, no a Dios!

Además, ¡los discípulos son los que establecen las condiciones! Sus deseos de diversión, de vida fácil y de comodidad tienen que ser respetados por el gurú. El maestro espiritual (gurú) tiene que asegurar la felicidad del discípulo sin insistir en ninguna práctica ni causar pérdida ni preocupación alguna. La Liberación debe caer en su regazo como un fruto maduro. El gurú no ha de recomendar ninguna disciplina ni forma rigurosa de vida y debe respetar todos los deseos del discípulo, porque si los contraría es abandonado y condenado inmediatamente.

 

 

 

 

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XI

 

 

 

¿Cómo podrían personas tan consentidas y cómodas alcanzar la Liberación? Si un maestro espiritual no es capaz de atraer a esa clase de discípulos, ¿por qué ha de deplorar su suerte? ¡Resulta extraño que haya gurús que se lamenten de no poder atraer tales discípulos! Los comedores de opio, los fumadores de marihuana, son incompetentes para ser gurús. Son sólo engañadores. ¿Cómo pueden ser maestros aquellos que gastan todas sus energías en asegurarse el sustento? ¿Y cómo pueden ser discípulos aquellos que sólo buscan satisfacer sus antojos sensuales? ¡Los primeros son gurús del dinero y los segundos son discípulos del orgullo! Considerar a esa clase de personas como gurús o discípulos es arrastrar esos benditos nombres al lodo de la infamia.

¿Quién, entonces, es el auténtico maestro espiritual? Es aquel que enseña el camino para destruir a la ilusión y al engaño. ¿Y quién es el genuino discípulo? Es aquel que trata de controlar y conquistar la huidiza mente.

Los maestros (gurus) de hoy suelen gritar desde sus tribunas lo que apenas la víspera embutieron en sus cabezas a la luz de la lámpara de medianoche. Su actuación equivale a vomitar el alimento que tragaron antes y nada más. Hablan como los loros, que reproducen sólo lo que han aprendido de memoria. Hasta los niños saben que la codicia y la ira tienen que ser dominadas; pero en esa gente, la codicia y la ira, la envidia y el odio, la lujuria y el orgullo, asoman sus demoníacas cabezas en cada palabra que pronuncian, en cada acto que ejecutan. Si aquellos que dicen ser gurús no dominan ellos mismos estas propensiones, ¿cómo pueden tener éxito los infortunados discípulos que a ellos recurren?

Si el gurú tiene espíritu de sacrificio en grado sumo, estará saturado de simpatía altruista y tratará a todos del mismo modo; tratará también de sostener siempre la verdad, con el Alma infundida de pensamientos fortalecedores; se esforzará por lograr una vida sin sufrimiento para todos, llevando una vida dulce y sencilla, satisfecho tan sólo con la oportunidad de poder mostrar a otros el sendero y las sagradas virtudes. Entonces quizás sólo unos cuantos discípulos se reunirán en torno suyo. ¡Podrán atribuirle faltas que lo mancillen y suscitar dudas respecto a su integridad y autenticidad! Pero el gurú seguirá tan sereno como siempre, puesto que no sufre pérdida alguna. La pérdida la tendrán los discípulos, que así dejarán escapar su gran oportunidad.

De una cosa estén seguros: mientras la ilusión de que uno es el cuerpo no sea desechada, Dios no podrá ser realizado, no importa lo lejos que uno lo busque, o cuántos gurús se hayan podido seleccionar y servir. Si se aferran a esa ilusión, toda meditación, toda repetición del Nombre, toda el agua de todos los sagrados estanques en que logren bañarse, serán insuficientes para que tengan éxito. Todo su esfuerzo será tan inútil como intentar desaguar un bote con un recipiente lleno de agujeros.

Los jefes de familia que desempeñan bien sus deberes son en todo caso preferibles a tales sadhus; aquéllos cumplen el deber que les corresponde en cada etapa de su vida (ashrama dharma) y caminan por el sendero correcto con el recuerdo constante del Señor y alcanzan de esta manera la meta. Si la naturaleza de los gurús y de los discípulos de hoy día hubiera de tomarse en consideración, volúmenes enteros podrían escribirse; pero eso sería dedicar tiempo precioso a discusiones que no son esenciales. Así que regresaremos a nuestro tema principal.

Tan sólo hablar del sagrado lazo gurú discípulo que une a Krishna y Arjuna al mismo tiempo que de los "gurús" y "discípulos" de hoy día, sería un sacrilegio. Ellos son únicos, incomparables, un supremo par, por ningún otro igualado. Tienen que ser considerados como el ideal por los aspirantes y los maestros. Arjuna se inclinó humildemente y cumplió con sinceridad los preceptos del gurú. Krishna alentó lo que realmente era beneficioso para Arjuna; dio plena consideración a lo que realmente promovería la reputación, la Bienaventuranza y el Dharma de Arjuna; lo atendió y lo cuidó como al hálito mismo de Su vida. Esa es la clase de Maestro que el Señor fue para él.

Krishna es el Ser Supremo (Paramatma); Arjuna es el ser individual (jivatma); Krishna es el mejor, el más alto (Purushothama); Arjuna es el mejor de los hombres (narothama). Esa es la razón por la cual son el gurú y el discípulo ideales. Otros lo son sólo de nombre. Los discípulos voluntariosos y los gurús ebrios de poder están simplemente malgastando sus vidas en vanos logros. Krishna es un océano de Amor; cuidó de Arjuna como uno cuida los ojos o el corazón. Le enseñó la santidad y lo transformó en santo; amó y fue amado más allá de toda comparación. Eso hace que un maestro espiritual sea auténtico. ¿Y Arjuna? El también es un ser extraordinario. Su renunciamiento es irreprochable. Por crítica que fuese la situación, él se mantenía fiel al mandato de la palabra de Krishna; su camaradería con el Señor fue como una armadura que lo protegía de todo daño, como el cuerpo mismo en que moraba, como algo a lo que debía nutrir, fortalecer y cuidar; aunque se tratara de una fuerza poderosa, estaba presto a eliminarla si era necesario. Así es como guru y discípulo deberían estar unidos.

El Señor, que es la personificación del Amor, se dio cuenta de la sinceridad del discípulo, estimó sus logros, y enseguida le detalló los beneficios y la gloria que otorga el Conocimiento del Atma. "Kaunteya" (apelativo de Arjuna: "Uno que asimila tranquilamente"), le dijo, "mediante el Conocimiento tú puedes ver en ti mismo y en Mí a todos los seres; luego la dualidad y la consiguiente ilusión desaparecerán, como las tinieblas se dispersan al salir el Sol.

"Arjuna, conozco bien tu pasado y el ambiente en que naciste. No fue el tuyo un nacimiento ordinario; naciste con logros y herencia divinos. Sólo Yo me doy cuenta de ello, nadie más, y puesto que tú no te das cuenta, estás condenándote a ti mismo como un pecador que mata a sus amigos y parientes, a los maestros y a los ancianos.

"Aun cuando pecares, ¿acaso no se salvan los pecadores? El arrepentimiento es suficiente para transmutar el pecado en santidad. El Señor acepta benignamente la contrición y derrama Sus bendiciones sobre el arrepentido. El bandido que solía cometer actos pecaminosos hasta el momento en que surgió en él la sabiduría, se convirtió en santo por medio del arrepentimiento. Fue después el sabio Valmiki, ¿no es así? Su historia es una prueba del valor de la contrición. Tú preguntarás, ¿es bastante que uno esté libre dé los efectos del pecado? ¿No deberían abandonarse también los efectos del mérito (punya)? Uno tiene libertad para desechar los méritos de las buenas acciones (punya), aunque quizás no se tenga la misma libertad para desechar el demérito del pecado. El rugiente incendio del bosque reduce a cenizas todo lo que encuentra en su camino; así también la poderosa conflagración del Conocimiento consumirá y destruirá todo pecado y todo acto meritorio.

"Para adquirir este sagrado Conocimiento Espiritual, una cosa es esencial: la fe sincera (sraddha) y constante en los Sastras, en los maestros y en la adquisición de la Sabiduría. Sin un esfuerzo nacido de la fe, el hombre no puede realizar ninguna tarea, por pequeña que sea. Por lo tanto, puedes ver por ti mismo cuán esencial resulta, para adquirir el Conocimiento, el incomparable arcón de la ecuanimidad (sarna), del autocontrol (dama), de la ausencia de deseos (uparathi), de la resignación (thitthiksha) y de la atención fija (samadhana), cada uno posesión envidiable.

"La fe sincera es solamente el primer paso. Tú tienes que haber estado anhelando saturarte de las enseñanzas que te estoy impartiendo. Esto es muy necesario, pero deberás también ser vigilante y evitar caer en la pereza. Podrás también caer en compañía que no sea ni compatible ni alentadora. Para escapar de la mala influencia de una compañía tal, y con objeto de fortalecer la mente para que la evada del todo, se requiere el dominio de los sentidos.

"No admitas duda alguna en ti. La falta de fe o de firmeza no es tan destructiva como el veneno de la duda. En su acción y consecuencias es como el bacilo de la tuberculosis. Nace de la ignorancia y penetra en la cavidad del corazón del hombre, donde se reproduce. Es la causa del desastre.

"Por lo tanto, destruye a este demonio con la espada del Conocimiento del Ser (Atmajñana). ¡Levántate, Arjuna! Actúa como si estuvieras obligado por el deber; ten fe plena en Mis palabras; haz como Yo digo, sin pensar en el resultado de tus actos. Practica el karma sin deseo (nishkamakarma). Por medio de esa renunciación te establecerás en el Conocimiento y te liberarás de todo cambio, del nacimiento y de la muerte.

"Abandona la idea de que eres el hacedor y el beneficiario. Puedes hacer esto dedicando al Señor tanto la acción como el fruto de ella. Entonces ningún pecado podrá afectarte, puesto que no eres el hacedor, y la acción por fuerza tiene que ser santa. Así como el aceite en la lengua, el colirio en el ojo y la hoja de loto en el agua, la acción está `contigo', pero no es tuya ni parte de ti. Lo que tú hagas, escuches o veas te dejará indiferente, libre de acciones, inocente frente a todo lo que veas o escuches. El gozo derivado del mundo externo abre las compuertas del sufrimiento; es pasajero; pero tú eres eterno, la fuente misma de la Bienaventuranza, que estás por encima y más allá de todo esto, tú eres la Encarnación del Alma (Atmaswarupa) misma. Esa es tu naturaleza genuina. No estás relacionado con estas actividades llamadas acciones ni con estas consecuencias que ahora tienes por reales. Tú no eres el actor; ¡sólo eres el testigo, el observador! Toda tu perplejidad ha surgido de la ilusión de que eres el actor, de tu ego y de tu sentido de lo `mío'. Conoce a Brahman (Dios); encárgate de cualquier tarea pero renuncia a los resultados; la renuncia al fruto de la actividad es muy superior a la renuncia a la actividad misma. El Yoga de la Acción (karma yoga) es muy superior a la acción de la renuncia (karma sanyasa).

"Bien. Superior a estos dos es el Yoga de la Meditación (dhyana yoga). Te diré por qué. El Yoga de la Meditación necesita el apoyo del Yoga de la Acción (karma yoga); por eso el Yoga de la Acción fue enseñado primero. Aquellos que renuncian a los frutos mientras se encuentran activamente ocupados en el karma, son muy queridos por Mí; son los verdaderos renunciantes (sannyasines). No tengo afecto por aquellos que abandonan el fuego del ritual y desisten de toda actividad excepto el comer, el dormir y el desear los placeres sensoriales, comportándose como los parientes de Kumbhakarna (hermano del rey demonio Ravana) y desperdiciando ociosamente el tiempo. Soy inalcanzable y lejano para los haraganes. Quien no haya renunciado a la persecución de los deseos, nunca podrá convertirse en un yogui no importa qué tanto se dedique a la práctica espiritual (sadhana). Sólo aquel que tenga el cuidado de no enredarse con los sentidos y que no tenga apego a los resultados de sus actos podrá convertirse en un renunciante a todo apego.

"El Yoga de la Meditación (dhyana yoga) es posible únicamente sobre la base de esta acción sin deseo por los frutos (nishkama karma). Si la mente no está bajo control y no es dócil a las órdenes de uno, puede convertirse en el más poderoso enemigo. Por eso, vive en soledad, de tal modo que puedas dominar los sentidos. Un caballo sin riendas, un toro desacostumbrado al yugo y un aspirante espiritual cuyos sentidos no han sido dominados son como un río sin agua. Cualquier práctica que no incluya tal dominio es un desperdicio.

"¡Por lo tanto, levántate, Arjuna! Practica el Yoga de la Meditación (dhyana yoga). Proponte dominar los sentidos mediante este Yoga y síguelo firmemente, sistemáticamente, con regularidad, a una hora determinada y en un lugar fijo, sin cambiarlos a tu capricho. Un sistema regular es esencial para este Yoga. Obsérvalo estrictamente. No lo cambies al dictado de tu capricho; eso te acarreará consecuencias deplorables. Para aquellos que comen demasiado y se agotan con la tarea de asimilar el alimento, para aquellos que comen muy poco y son víctimas de la inanición, para aquellos que duermen demasiado o muy poco, para aquellos que practican la meditación según su conveniencia (es decir, que la practican un día durante largas horas por no tener otra cosa que hacer, y al día siguiente sólo hacen un remedo de meditación porque tienen mucho trabajo), para aquellos que dan rienda suelta a los seis enemigos internos (el deseo, el orgullo, la ira, la ambición, la codicia y la envidia), para aquellos que no dan alegría a sus padres y especialmente a la madre, y más aún que todos éstos, para aquellos que abrigan duda y tienen poca fe en el Señor o en el gurú a quien eligieron e instalaron en su corazón, la meditación no rendirá fruto alguno.

"La mente del adepto al Yoga debería ser como la llama erguida e inmóvil de una lámpara colocada en un sitio donde no hay viento. Al presentarse la menor señal de movimiento, deberás esforzarte por dominar tu mente, sin permitirle vagar. Desarrolla la conciencia de que tú estás en todo y mantén el sentimiento de unidad, de que todo está en ti. Entonces podrás dedicarte a practicar las distintas formas de Yoga y en todas tendrás éxito y quedarás libre de la tendencia a buscar diferencias entre `yo' y los `otros', o entre el Atma y el Ser Supremo (Paramatma). El gozo y el sufrimiento de los demás se volverán entonces también tuyos, ya no podrás nunca lastimar a nadie y podrás amar y adorar a todos al darte cuenta de que todos son el Señor mismo (Sarvesvara)." El Señor Krishna declaró que aquellos que han logrado tener esa visión son en realidad los yoguis supremos.

Entretanto, Arjuna sigue acosado por la duda y pide alguna aclaración y explicación para poder convencerse. "¡Krishna! Todo lo que me has venido diciendo es muy grato al oído y bien puedo imaginarme que ha de ser motivo de Bienaventuranza para aquellos que logran éxito. Pero es muy difícil y está fuera del alcance de todos. El Yoga en cuya práctica todo lo que se realice ha de considerarse igual (samathvam), está lleno de obstáculos hasta para el aspirante bien provisto; ¿qué puede decirse entonces de personas como yo, que somos aspirantes ordinarios? ¿Es posible que algún día podamos realizarlo? ¡Krishna! ¿Es la mente tan fácilmente controlable? ¡Ay! Ni siquiera un elefante puede arrastrar algo tan enorme como lo hace la mente; es el semillero de la indocilidad; su obstinación y su terquedad son también muy poderosas; es una arpía terrible. Nunca puede ser controlada; no se detiene en lugar alguno. El intento de atrapar la mente y domarla es como intentar capturar el viento o atar e! agua. ¿Cómo podría alguien iniciarse en el Yoga con una mente así? Son dos tareas tan difíciles una como la otra: controlar la mente y practicar el Yoga. Krishna, estás aconsejando llevar a cabo una labor imposible, que está más allá de la capacidad de cualquiera."

El Señor sonrió al escuchar estas palabras. "¡Arjuna! Has descripto la mente y conoces muy bien su naturaleza. Pero no es una tarea imposible de realizar; la mente `puede' ser dominada, no importa cuán difícil pueda resultar hacerlo. Mediante la práctica sistemática (abhyasa), la implacable inquisición (vichara) y el desapego (vairagya), la mente puede ser dominada. No hay tarea que no pueda ejecutarse con la práctica constante. Ten fe en el Señor y practica con la certeza de que tienes el poder y la gracia y así todas las tareas se te volverán fáciles.

"Por tanto, quien emprenda esta práctica con determinación, alcanzará la meta suprema, asequible sólo a las almas transmutadas a través de varios nacimientos. Recuerda: la persona que ha alcanzado buen éxito en el Yoga es superior a la que

domina el karma ritual; así es que esfuérzate, oh Arjuna, por convertirte en un yogui, por alcanzar esa elevada y santa condición. Pero esto no es todo lo que tienes que hacer. Hay un estado aún más elevado que éste. Quien fije su conciencia totalmente en Mí, quien medite en Mí, con exclusión de todo lo demás será superior a todos; ése es un mahayogui.

"El Yoga de la Meditación y el Yoga del Conocimiento (el Dhyana Yoga y el Jñana Yoga) son disciplinas internas; basadas ambas en la fe y en la devoción; sin estas dos virtudes aquéllas son inalcanzables y su búsqueda misma resulta vana. Un aspirante que carezca de ellas es como un muñeco de madera: sin vida e inconsciente de la meta que debe alcanzar. El requisito fundamental es el amor profundamente enraizado hacia el Señor. ¿Cómo puedes adquirirlo? Llegando a conocer Su gloria, esplendor, naturaleza y características; Su propia Naturaleza (Svabhava) y Su propia Forma (Svarupa). Es por eso por lo que ahora te estoy instruyendo sobre éstos. Te estoy impartiendo en forma total la sabiduría de los Sastras, complementada con la sabiduría de la experiencia interna. Sabrás que no hay nada más que tengas tú que saber. De entre miles de aspirantes, pocos hay que se esfuercen por adquirir este conocimiento. Y de éstos, sólo uno que otro obtiene buen éxito. No todos los que empiezan alcanzan la meta.

"¡Arjuna! Ten en mente que en el mundo no hay nada más elevado que Yo. Todos están ensartados en Mí, como flores en un hilo. Los cinco elementos y además la mente (manas), el intelecto (buddhi) y el ego (ahamkaram), estas ocho variaciones de la naturaleza han producido lo denso y lo sutil en la Creación. Se les llama naturaleza inferior (aparaprakrithi). Y existe otra que se conoce como naturaleza superior (paraprakrithi) o sea, que no es ni densa ni sutil: es la conciencia (chaithanya) que mora dentro del individuo. El mundo mismo es su aspiración.

"El Señor primeramente creó el mundo denso y luego, como Alma viviente (jiva), lo penetró y le dio existencia (chit) por medio de su conciencia. Esto está bien declarado en tos Vedas. Debes considerar que la naturaleza inferior (aparaprakrithi) es la propia Naturaleza de Dios, el Señor Supremo (Paramesvara), y que la naturaleza superior (paraprakrithi) es Su propia Forma. Reflexiona sobre su significado: la propia Naturaleza y la propia Forma y cáptalo bien. Lo denso está limitado por los dictados de la conciencia o chaitanya, que es el amo absoluto, siempre libre.

"El individuo o jivi significa aquello que asume el principio vital o grana; el individuo se aferra al grana, con su habilidad y su inteligencia. Es el vigilante interno (antharyamin) que lo penetra todo y que a todo sostiene. Así, la naturaleza superior (paraprakrithi) es sencillamente el Supremo mismo (Paramatma). Todo lo que se manifiesta con la misma conciencia (chaithanya) tiene que ser tomado como uno.

"Lo inanimado (jada) y la conciencia (chaithanya) son dos factores esenciales para la Creación entera. Son lo mismo que la Naturaleza (Prakrithi) y el Principio Masculino Supremo (Purusha). El poder de conciencia (shakti), cuando abriga la idea de la experiencia, expresa al mundo por su propio karma. Lo inanimado asume la forma del cuerpo. Estos dos entes son Mi Naturaleza. El Dios (Isvara) que causa la creación, la preservación y la disolución a través de aquéllos soy Yo mismo; recuérdalo. No hay otra sustancia aparte de Mí; no hay otra Realidad más que Yo. Soy la Causa Primaria, la Sustancia Primordial. `Soy uno; me convierto en los muchos'; así, Yo mismo decidí esta expansión hacia la multiplicidad llamada Creación. Esa resolución afectó y motivó a la fuerza de la ilusión (mayashakti) y así se produjo el Principio Supremo. Ese fue el primer paso en la evolución de la Naturaleza.

"Si una semilla es plantada en la tierra y se riega, en un día o dos absorberá la humedad y aumentará de tamaño. La semilla no habrá brotado aún, pero ya se presentó el primer cambio. El llamado Principio Supremo es un suceso semejante. Enseguida, de acuerdo con la voluntad del Señor, surge un brote (mahadahamkaram). De este brote surgen cinco hojas: los principios sutiles de los cinco elementos. El mundo entero es el producto combinado de estos ocho: la energía de la Naturaleza (prakrithishakthi), el Principio Supremo (mahatattvam), el ego (ahamkaram) y los cinco elementos (panchabbhuthas)."

 

 

 

 

 

 

CAPITULO

XII

 

 

 

"La Naturaleza inferior (aparaprakrithi) de la que hablo es sólo una manifestación de Mi Poder, de Mi Gloria; recuérdalo. Visto superficialmente con una visión tosca, el Universo denso puede parecer como si fuera múltiple; pero esto es un error. No hay tal multiplicidad. El anhelo de la conciencia interna (anthakarana) está dirigido hacia lo unitario; ésa es la verdadera visión. Cuando la visión interna está saturada de Conocimiento, el mundo o la Creación se ve como Dios y no como otra cosa. Por lo tanto, la conciencia interna tiene que ser educada para que se interese solamente por el Conocimiento". El Universo está saturado del Señor del Universo (Jagadisha). La Creación no es otra cosa que el Creador con esa Forma. Se dice: "Todo esto es Dios".

Aunque sólo hay Uno, parece haber muchos. Recordemos un ejemplo de Krishna en relación con esta declaración. Imaginemos que caminamos durante el denso crepúsculo vespertino, cuando las cosas apenas si se ven. Una cuerda yace tirada en el camino. Cada uno al verla se forma su propia idea respecto de lo que es, aunque en realidad sólo es un pedazo de cuerda. Uno salta sobre ella, tomándola por una guirnalda; otro la pisa, considerándola como la marca dejada por una corriente de agua; un tercero imagina que es una rama, una enredadera desprendida de un árbol y que cayó sobre el sendero; otros se asustan creyendo que es una serpiente. ¿No es así?

Similarmente, el Ser Unico (Parabrahsman), a quien no afecta cambio o transformación alguna, siendo todo el tiempo aquello y solamente aquello, se manifiesta como el mundo visible de múltiples nombres y formas, la causa de toda esta apariencia, el ocaso de lo ilusorio (la maya). La cuerda puede parecer muchas cosas y provocar diversos sentimientos y reacciones en distintas personas; se convierte en el origen de la variedad. Pero nunca se vuelve muchos; es siempre el Uno. La cuerda es siempre la cuerda. No se convierte en guirnalda, ni en marca dejada por el agua, ni en rama trepadora, ni en serpiente. Dios puede ser malinterpretado en una diversidad de maneras, pero siempre es solamente Dios. Para todas esas diversas interpretaciones, Dios es la única base verdadera. Como el hilo para la guirnalda o el cimiento para el edificio, Dios es el hilo que une y mantiene unida la guirnalda de individuos; es el cimiento para la estructura de la Naturaleza. Fíjate en esto. El hilo y la estructura no son visibles; solamente las flores y el edificio son evidentes. ¡Eso no significa que aquéllos no existan! En efecto, dan apoyo tanto a las flores como al edificio. Pues bien, tú te enteras de su existencia y su valor con un pequeño esfuerzo de razonamiento. Si no te tomas esa molestia, no te darás cuenta de ellos. Razona, examina y podrás llegar hasta el hilo que mantiene unidas las flores y hasta el cimiento que se encuentra bajo tierra. No te dejes llevar por el contenido, por la cosa contenida, a negar el sostenedor, el recipiente, la base, el apoyo. Si tú lo niegas, se te escapará la verdad y te aferrarás al error. Razona y discrimina; luego cree y experimenta.

Para lo que se ve, existe una base que no se ve; para captar lo invisible, el mejor medio es la indagación, y la mejor prueba es la experiencia. Para quienes ya han tenido la experiencia, ya no se necesita ninguna descripción.

La Naturaleza y las cualidades de cada una de las cuentas del rosario no tienen ninguna importancia y no deberán distraer nuestra atención. Concéntrense más bien en la realidad interna, en la base de todas las cuentas del rosario: Dios; ésa es la búsqueda esencial. En una guirnalda podrá haber muchas variedades de flores: sencillas florecillas silvestres (individuos tamásicos), o flores de relumbrón (individuos rajásicos); pero el hito, la base, el Absoluto Universal (Paramatma), es independiente de todas ellas y nada lo altera; es la verdad, lo permanente, lo puro.

Así como las flores no pueden convertirse en guirnalda sin el hilo, Dios es imprescindible para unir a todos los individuos. No pueden separarse. Dios lo llena todo. Los cinco elementos son sólo manifestaciones Suyas. Es el motivador interno, invisible para aquellos que miran sólo a la superficie. Es el morador interno (antharyamin), en otras palabras. Por eso Krishna dijo: "Soy el sabor en el agua; soy la refulgencia en el Sol y en la Luna; soy el sonido primordial (pranava) en los Vedas; soy el sonido en el éter (akasha); soy purusham (heroísmo, aventura y aspiración en el hombre".

Consideremos el tema del pranava o sonido primordial, que ya se ha mencionado. Krishna dijo que el sonido primordial o pranava (OIvI) es la vida misma de los Vedas, ¿no es así? Los Vedas supuestamente son "sin principio". Se dice del pranava que es el aliento vital de los Vedas, los cuales están más allá de todo principio. Aceptemos que el sonido primordial es la esencia sutil, la forma subyacente en toda partícula y en toda sustancia del Universo.

Hay dos partes en cada sustancia individual del Universo: nombre y forma. Retiren las dos y ya no habrá Universo. La forma es concebida y controlada por el nombre. La forma depende del nombre; de manera que si razonan para indagar cuál es más duradero, encontrarán que el nombre es permanente y la forma es efímera. Consideren el caso de las personas que han hecho buenas obras, que han logrado actos meritorios, que han construido hospitales, escuelas, templos o lugares de adoración; aunque ya estén ausentes del mundo y los demás hombres ya no puedan ver sus formas, están presentes en la memoria humana sus nombres, con toda la fama a ellos asociada, ¿no es así? La forma dura poco tiempo; en cambio el nombre perdura.

Los nombres son incontables, y lo mismo lo son las formas. Pero hay algo que deben tomar en consideración aquí, algo que está en la experiencia diaria de todos, desde el pandit hasta el ignorante: las letras. En telugu hay cincuenta y dos letras; en inglés existen únicamente veintiséis. Si ustedes amontonan toda la producción literaria que existe tanto en telugu como en inglés, y cada montón crece hasta alcanzar el tamaño de una montaña, estará siempre compuesto por las cincuenta y dos letras del telugu o por las veintiséis del inglés, y por ninguna más.

Similarmente, en el cuerpo humano hay seis centros nerviosos, todos en forma de. flor de loto. Las seis formas de loto tienen una letra o sonido adherido a cada pétalo. Como las teclas del armonio, cuando los pétalos son movidos, cada uno emite un sonido distinto. En aquellos que siguen inteligentemente esta aseveración podrá surgir una duda: si se dice que los pétalos son movidos, ¿quién o qué cosa los mueve? La fuerza que los mueve es el sonido primordial (anahatadvani), el sonido indistinguible e indiferenciado, que emana sin esfuerzo, independientemente de la voluntad consciente. Eso es el pranava OM. Como cuentas en el hilo, todas las letras y los sonidos que ellas representan están engarzados en el pranava. Ese es el significado de la declaración de que El es el sonido primordial (pranava) de los Vedas. La enseñanza de Krishna es que ustedes deben fundir su mente en el pranava, que es la base universal.

La mente tiene una tendencia innata a fundirse con todo aquello con lo que hace contacto, y lo desea con vehemencia. Por eso está siempre agitada e inquieta. Pero mediante la práctica y el entrenamiento constantes, puede ser dirigida hacia el sonido primordial y enseñada a fundirse en él. También es atraída naturalmente por el sonido. Por eso es por lo que se le compara con una serpiente. La serpiente tiene dos cualidades toscas: una, su movimiento ondulante, y la otra, su tendencia a morder todo lo que le pasa por delante. Estas son también las características del hombre. También él trata de agarrar y poseer todo aquello en lo que posa su mirada, también él se mueve torcidamente.

Pero hay en la serpiente un rasgo laudable; no importa cuán venenosa y mortal sea su naturaleza: cuando escucha los acordes de la música del encantador despliega su capuchón y se funde en la dulzura del sonido, olvidando todo lo demás. Similarmente, el hombre también puede, mediante la práctica, fundirse en la Bienaventuranza del pranava. Esta práctica es el medio principal de realizar al Ser Supremo (Paramatma) que es el "pranava de los Vedas" y que no es otra cosa que la palabra revelada. Esa es la razón por la cual el Señor dijo que El es el principio activo (purusha) del hombre.

El principio activo (purusha) es la vitalidad, el aire vital (grana) del hombre. Sin él el hombre no tiene calidad de tal. No importa cuán poderosa sea la fuerza de arrastre de los nacimientos anteriores, ésta tiene que ceder ante la fuerza de la osadía y del logro que emanan del principio activo (purusha). A1 no darse cuenta de esta potencialidad, el hombre necio se engaña y llega a maldecir su destino y a los "inevitables" efectos de lo que él teme como su karma destinado a ser consumado en la vida actual (prarabdha karma).

Cada uno tiene que ejercitar su principio activo (purusha), pues sin él, la vida misma es imposible. Vivir es luchar, esforzarse, lograr. Dios ha creado al hombre de tal manera que puede utilizar el talento del principio activo (purusha) y lograr con él la victoria. Su propósito no ha sido hacer del hombre tan sólo un consumidor de alimento, una carga sobre la Tierra, un animal esclavo de sus sentidos. No se ha propuesto crear una horda de holgazanes que esquiven el trabajo duro y que, acumulando grasa, se conviertan en figuras monstruosas. El no creó al hombre con la idea de que éste, mientras viva, ignore a su Creador y niegue al Atma, deambule sin rumbo como los animales, desperdiciando tanto su inteligencia como su capacidad de elección, cambiando constantemente de un lugar a otro, sin un ápice de gratitud hacia el Dador de todos los bienes que consume y disfruta.

Ira Naturaleza también castiga a quienes ta explotan para su propia exaltación, diciendo: "Esto es mío, eso también es mío y aquello pertenece a quienes me pertenecen". Ella castiga duramente a quienes violan su código; por eso Krishna le describe en gran detalle a Arjuna el camino de la adoración (upasana), pues la adoración consiste en usar la Naturaleza para alcanzar al Señor que la trasciende.

"¡Arjuna! Mucha gente ansiosa de ofrecerme adoración continua se retira a la espesura de la selva. Eso es una locura. No es necesario ir allá, como si Yo estuviera sólo allá. No hay lugar donde Yo no esté; no hay forma que no sea Mía. Soy los cinco elementos: ¡tierra, agua, fuego, aire, éter! ¿Dónde podrías encontrar un lugar que estuviera totalmente desprovisto de alguno de estos cinco? Para experimentar Mi Presencia y Mi Gloria no hay lugar especial, puesto que Yo soy todo y estoy siempre en todas partes. La naturaleza ígnea del fuego soy Yo mismo. Soy la vida que alienta en todos los seres vivientes. Soy la fuerza de los fuertes, la fuerza libre de codicia y de lujuria. Mía es la naturaleza que mueve a los seres a desear las cosas y los medios correctos.

"Por supuesto, cuando digo `fuerza' quiero decir la fuerza del intelecto (buddhibalam). Pues el mundo conoce muchas variedades de fuerzas: la nacida de la riqueza (dhanabalam); la nacida de la erudición (vidyabalam); la proveniente de la conciencia de que uno tiene muchos seguidores (janabalam); la que surge de la propia determinación (manobalam) y la que es sólo fuerza muscular (dehabalam). Todas éstas han de considerarse Mías, puesto que soy el Ser Supremo (Paramesvara). Sólo que todas las formas de fuerza deben estar libres de deseo y apego. Si el deseo o el apego (kama y raga) se les adhieren entonces se vuelven fuerzas bestiales y no divinas (kama y raga).

"`Kama' significa el deseo de poseer una cosa, tan fuertemente que aun cuando no se vea la posibilidad de obtenerla, la mente la apetece. `Baga' es el sentimiento de que una cosa debe estar en posesión de uno, aun cuando sea evidente que no puede estar ahí mucho tiempo en virtud de que, después de todo, es una cosa que se desvanece. La raíz de la palabra 'raga' es 'ranjana,. Ranjana indica la capacidad de proporcionar placer. Cualquier forma de fuerza que esté desvirtuada por alguna de estas dos características se ve privada del privilegio de considerarse divina.

"Algunas formas de fuerza logran altura o profundidad, según la situación que les sea asignada por su respectivo dueño. Por ejemplo, la riqueza. Si la riqueza le toca a un hombre malvado, entonces da origen a vanidad, orgullo, crueldad y desprecio. Si acompaña a un hombre bueno, entonces es conducida por senderos de caridad y buenas obras. La fortaleza física la utiliza el malvado para lastimar a otros, mientras que el bueno la utiliza para proteger a otros de todo daño."

Aquí debemos señalar otro punto. Krishna dijo que aun la ira y la codicia, cuando no se opongan al deber, son formas de expresión de lo Divino. Por lo tanto, y para qué repetirlo mil veces: todos los sentimientos, todas las formas, todas las cosas y todos los seres nacen de las naturalezas superior e inferior que provienen de la misma Esencia Divina. Pero para tener sentimientos y emociones más elevados, uno debe acostumbrarse a ver a la forma de Dios en los sentimientos más elevados, en las formas más elevadas y en los seres más elevados. Sin embargo, no hay que quedarse con la idea de que solamente lo más elevado es Divino y lo inferior no. Eso no es correcto; el mundo objetivo, con todas sus cosas, reacciones, impulsos sátvicos, rajásicos, tamásicos... todos se originan en Dios. Esta convicción podrá crecer y fijarse con firmeza en ustedes solamente si razonan y afirman su verdad.

El Señor mismo declaró: "¡Arjuna! Todo esto se originó en Mí, todo esto existe en Mí, pero Yo no dependo de nada de esto; recuérdalo: estoy desprendido de todo esto". Aquí hay dos puntos de vista: el punto de vista del individuo, y el punto de vista del Señor. El individuo tiene la doble experiencia de lo bueno y lo malo; el Señor no tiene dualidad alguna. Puesto que todo es Dios, puesto que Dios es el Atma que está en el interior de todos, ¿cómo podría haber dos, uno bueno y otro malo?

Ahora bien, la gente común podrá abrigar dudas sobre este punto. El Señor dice que todas las cosas, tanto las buenas como las malas, se originaron en El y que El es su causa primigenia; pero al mismo tiempo declara que ¡El no está ni ligado ni alterado por los efectos o defectos de todo aquello que así se originó! Dice que no tiene relación con ellos y que está por encima y más allá de todo aquello de lo cual El es la causa.

De esa declaración ustedes podrían inferir que el hombre tampoco es responsable en lo más mínimo de lo bueno y lo malo hecho a través de él por la Divinidad, que su verdadera naturaleza está más allá de lo bueno así como de lo malo, y que sus actos, por malos que sean, son básicamente provocados por el Señor mismo, pues, el hombre no tiene nada que pueda reclamar como acto propio. Cierto; pero la fe en la actitud de que "nada está hecho por ti", de que "todo es la voluntad de Dios obrando a través de ti", debe ser firme, sincera, profunda e inamovible. No debe haber la menor traza de individualismo. Si ese fuera el caso, entonces un hombre así ciertamente habría alcanzado la más alta meta en la vida. Estaría colmado de bendiciones. Esa realidad tiene que conocerse y ese conocimiento tiene que estabilizarse. En verdad, aquel que tiene la convicción de que todo es Dios, de que no tiene ninguna clase de relación o parentesco con el mundo objetivo, de que él está por encima y más allá de éste, es un sabio, un individuo cuyo paso por aquí ha valido la pena.

Las palabras, sin embargo, son fútiles. Ustedes podrán repetir, como loros amaestrados, frases como: "Todo es el Señor", "yo sólo soy un títere", "E( mueve los hilos y yo bailo como El quiere que baile", "nada es mío, yo sólo cumplo Su voluntad". ¿Pero qué es lo que generalmente hacen ustedes? Cuando realizan un acto laudable lo reclaman como suyo y cuando el acto es condenable ¡se lo atribuyen a la incitación del Señor! Ustedes gritan desde los estrados, hasta secárseles la garganta, que por su propio esfuerzo obtuvieron honor, fama, condición y nivel de vida, autoridad y posición, caudales y posesiones, logros y hazañas; pero si se trata de confesar su participación en la infamia o la denota, el mal o lo erróneo, entonces muy cómodamente le echan la responsabilidad al Señor, diciendo: "Yo sólo soy un instrumento en Sus manos; El es el Maestro, yo sólo soy una herramienta". Esto se ha convertido en un hábito del hombre de hoy. No sólo eso, sino que se ha constituido en una especie de moda. La gente oscila del "yo" al "El" como el péndulo del reloj. Eso es engaño, basura espiritual.

La mente, la palabra y el acto deben estar acordes con la creencia de que todo forma parte de Su juego; ése es el sendero genuino. Constituye una debilidad humana el querer separar las cosas como buenas y malas, e imputarle eso a Dios es un sacrilegio. Podrá alguna vez parecer que el Señor también tiene esa debilidad, pero eso es una ilusión pasajera, una nube que trata de ocultar Su gloria y no algo que pueda mancharlo.

Aunque los atributos humanos (gunas) emanan del Señor, no lo afectan: el humo surge del fuego, pero no afecta a éste; las nubes se forman y se mueven en el cielo, al que tampoco afectan. Todos están unidos a El como cuentas; pero El es libre, independiente. El Universo está basado en El, pero El no tiene necesidad del Universo como base.

Tomemos el ejemplo de la tela: la tela se teje con el hilo, depende del hilo; pero el hilo no depende de la tela, es extraño, ajeno a ella. La jarra proviene del barro, pero el barro es independiente. De nuevo, la tela es hilo, la jarra es barro. El barro es Brahman o Dios; la jarra es la Naturaleza (Prakrithi). El hilo es Dios (Brahman), la tela es el Universo de nombres y formas, de la múltiple diversidad (prakrithi). Prescíndase de la figura, la forma de la tela y el nombre; obsérvese la cosa fundamental que permanece en y a través de la tela, y entonces se sabrá que es solamente hilo. Sin barro, no puede haber jarra; sin hilo, no puede haber tela. Así también, sin Dios (Brahman) no puede haber Naturaleza. Es más correcto decir que "todo es Dios" que decir "Dios está en todo". Es más grandioso conceptuar a Dios como la base de todo (Sarvaadhara), que concebirlo como la realidad interna de todos los seres (Sarvabhuthaantharatma). Esa es la Verdad.

 

CAPITULO

XIII

 

 

El Universo mismo es una superestructura cuya base o causa es el Absoluto Universal (Paramatma), la Divinidad; aquél es lo aparente, éste último es la realidad. La gente ignora la causa y ansía lo "causado". ¡No se detiene a inquirir cómo puede existir lo "causado" sin causa! ¡Esto también es un ejemplo de lo que es una visión defectuosa! Una vez corregido el defecto visual, el autor de este Universo podrá ser reconocido.

Arjuna trajo después a colación este tema ante Krishna. Preguntó: "¿Qué cosa es exactamente la visión defectuosa? Por favor explícamelo en detalle, ¡oh Krishna!" También inquirió cómo se originaba y desarrollaba tal defecto. Ahora bien, Arjuna no es un individuo ordinario. No es de los que asienten a todo lo que se les dice. Es lo suficientemente atrevido como para interrumpir a Krishna a la mitad de una expresión, si es que siente surgir una duda en su mente. Tenia el valor y la firmeza necesarios. Persistió hasta que obtuvo de Krishna una respuesta que fuese verificable por la experiencia, que estuviese de acuerdo con la sabiduría alabada por los Sastras. De modo que el Señor le dio las respuestas de inmediato, ¡y con una sonrisa!

Para la pregunta sobre la visión defectuosa, Krishna tenia la respuesta. El dijo: "¡Escucha Arjuna! Entre Yo y este Universo se mueve la maya*, llamada ilusión. Es verdad que es tarea difícil para el hombre ver más allá de la maya, puesto que la maya también es Mía. Es de Mi misma sustancia; no puedes considerarla como separada de Mí. Es Mi creación y está bajo Mi control. En un instante, ¡puede dar vuelta al más fuerte de los hombres! Podrás preguntarte por qué es tan difícil de dominar. Por supuesto, eso no es fácil. Solamente aquellos enteramente apegados a Mí pueden conquistar a esa, Mi maya (*) Arjuna, no creas que maya significa alguna cosa horrible que haya descendido de alguna parte; es un atributo de la mente; te hace ignorar lo verdadero, al eterno Ser Supremo (Paramattna) y en su lugar te hace atribuirle valor a la variada multiplicidad de nombres y formas creados y plenos de atributos. También lleva al error de creer que el cuerpo es el ser, en vez del morador del cuerpo. La maya no es algo que haya sido y que desaparecerá; ni es algo que no era pero que después apareció y ahora es. Nunca fue, ni es, ni será.

"La maya es un nombre creado para un fenómeno que no existe. ¡Pero esta cosa inexistente surge a la vista! Es como el espejismo del desierto, una capa de agua que nunca fue ni es. Quien conoce la verdad no ve la capa de agua; sólo quienes ignoran las condiciones del desierto son atraídos por ella. Corren hacia ella y luego sufren pesar, postración y desesperación. Así como la oscuridad que priva en un cuarto oculta al cuarto mismo, como el musgo que crece en el agua impide que el agua se vea clara, como la catarata que crece en el ojo oculta la visión, así también la maya se une con aquello que le ayuda a crecer. Se sobrepone a los tres gunas (*) y a los tres dioses. Es decir, todos aquellos que se identifican con lo limitado, lo nombrado, lo formado, lo individualizado, son afectados por ella. La identificación con el Principio (tattvabranthi), la destituye. Lo que la produce es la identificación con el individuo (jivabranthi), ocultando así al Principio (tattva), pero no ejerce dominio sobre quienes lo han conocido alguna vez.

"Arjuna, podrás preguntarme si esta maya que penetra y lastima el lugar mismo donde ella se origina, no me ha empañado a Mí, de quien nació. Es natural que surja esta duda. Pero es una duda sin fundamento. La maya es la causa de todo este Universo, pero no es la causa de Dios. Yo soy la autoridad que gobierna la maya. Este Universo que es producto de la maya se mueve y se comporta de acuerdo con Mi voluntad. Así pues, quien esté apegado a Mí y actúe de acuerdo con Mi voluntad, no podrá ser lastimado por la maya. La maya reconoce su autoridad también. Para vencer a la maya, el único método es adquirir el conocimiento de lo universal y redescubrir tu propia naturaleza, también universal. Pues tú atribuyes el límite de la vida a aquello que es eterno, y esto es lo que ocasiona la maya. El hambre y la sed son las características de la vida. La alegría y la tristeza, el impulso y la imaginación, el nacimiento y la muerte, todas son características del cuerpo. No son características átmicas.

 

(*)      Maya: La ilusión de ver lo irreal como real, de confundir lo transitorio con lo eterno, la ilusión cósmica mediante la cual la verdad es velada. El poder cósmico, la ilusión y la fascinación que lo temporario ejerce sobre la mente.

 

 

"Creer que el ser universal que eres está limitado y sujeto a todas estas características no propias del Alma, eso es maya. Pero recuerda, la maya no se atreve a acercarse a quien se haya refugiado en Mí. Para aquellos que fijan su atención en la maya, ésta opera como un enorme obstáculo. Para quienes fijan su atención en Dios, ¡la maya se presentará como Madhava (el Señor, amo de maya)! El obstáculo de la maya puede salvarse, ya sea adoptando la actitud de unicidad con el Dios infinito, o bien la completa entrega a Dios. La primera se llama Yoga del Conocimiento (jñana yoga); la segunda, Yoga de la Devoción (bhakthi yoga).

"No todos los hombres reciben el impulso interno de conquistar a la maya entregándolo todo al Señor. Ello depende del merecimiento o del demérito acumulado durante muchos nacimientos. Aquellos que tienen sólo demérito en su haber se dedicarán. a perseguir los efímeros placeres de los sentidos. Como los pájaros y las bestias, se deleitan con el alimento y los juegos considerándolos el único propósito de la vida; no albergan ningún pensamiento para Dios; les desagrada la compañía de los virtuosos y de los buenos; se apartan de las buenas acciones; se convierten en proscriptos del reino de Dios.

"Por otra parte, aquellos que han ganado merecimientos se esfuerzan por crecer en virtud, en pensamientos elevados, en la contemplación de la Presencia Divina, y anhelan al Señor. Buscadores como éstos podrán sentirse atraídos hacia el Señor a causa del sufrimiento o la necesidad, o por la sed de conocimiento, o por el ansia de adquirir sabiduría  Pero el hecho de que se vuelvan al Señor en busca de alivio comprueba que han avanzado hasta el sendero superior a través de muchos nacimientos."

El Gita no aprueba las acciones ejecutadas con la intención de beneficiarse con ellas o con su resultado, como principal motivo. Son solamente las acciones que se lleven a cabo sin que importe el beneficio que de ellas se derive, las que liberarán de la ilusión.

 

 

(*)      Gunas: Las tres cualidades, condiciones, comportamiento de la Naturaleza. Cualidades o atributos de la materia. Características humanas, tipos de conducta, cualidades y atributos. Se dividen en tres: rajas: actividad, dinamismo, inquietud; satva: equilibrio, bondad, nobleza, sabiduría, apacibilidad; tamas: ignorancia, inercia, torpeza, oscuridad.

 

Ahora bien, podría surgir duda respecto al devoto afligido (artha bhaktha), o aquel que recurre al Señor para aliviar su sufrimiento. Puede surgir la duda sobre si a tal persona puede llamársele devota. No hay una sola persona en la Tierra que esté libre de alguna necesidad. Cada uno depende de alguien o de algo para satisfacer sus necesidades, ¿no es así? Ahora bien, el tener tales necesidades, necesidades relativas a objetos, es ya de por si erróneo; y el depender de un hombre semejante a uno mismo para satisfacerlas es un error mayor aún. El devoto afligido recurre, no al hombre, sino al Señor, en quien confía y a quien reverencia: sólo a El implora para que lo ayude a satisfacerlas. Aunque es erróneo crearse necesidades, él evita caer en un error más grave y aparta su fe de instrumentos inferiores. De manera que él es superior, ¿no es así? La superioridad de esta actitud puede verse cuando se sabe que no es lo necesario lo que es importante, sino a quién se le pide que lo provea. La meta es el Señor; El es el dador. Solamente Su Gracia puede conferir dones... si su fe es firme, puede estarse seguro de que el devoto afligido es en verdad digno.

Las primeras clases de devotos mencionadas en el Gita son: el afligido (artha), el buscador de bienes (artharthi) y el sincero aspirante (jijñasu); todos adoran al Señor en una forma implícita, como separado (paroksha). Buscan al Señor como el medio para realizar sus deseos o para alcanzar sus metas. Por supuesto, ellos siempre estarán prestos para la oración y para la adoración, y en todo momento estarán recordando al Señor.

El devoto de la cuarta clase mencionada en el Gita, el sabio (jñani), conocedor de Dios, tiene devoción centrada, mientras que los otros la tienen descentrada porque están apegados a los objetos o a las situaciones que desean, y en función de éstos se apegan también al Señor. Son devotos, no sólo del Señor, sino también del mundo objetivo. El sabio (jñani) no elevará sus ojos hacia ninguna otra cosa que no sea el Señor: Y aun si lo hace, él ve al Señor dondequiera que posa sus ojos. Esa es la razón por la cual el Señor declaró que el sabio (jñani) es el más querido por El. Por supuesto, todos son iguales ante el Señor; pero entre aquellos que han alcanzado Su presencia y están ahí presentes, el Amor (Prema) es explícito, inmediato, visible al ojo del Alma (prathyaksha), directamente cognoscible y experimentable. Por lo tanto, puede inferirse que el sabio (jñani) es el más cercano al Señor y, así, el más querido también.

Está en la naturaleza del fuego calentarte cuando tiritas de frío. Pero, ¿cómo podría calentarte si no te le acercaras y al contrario te mantuvieras alejado? Similarmente, aquellos que anhelan eliminar el frío que producen males mundanos tienen que buscar el fuego del Conocimiento que se obtiene por la Gracia de Dios, y procurar estar cerca de Dios.

Los aspirantes, en medio de sus esfuerzos, a veces imaginan que ¡Dios es menos glorioso de lo que realmente es! Creen que el Señor discrimina entre pecadores y santos, buenos y malos, sabios e ignorantes (jñanis y ajñanis). Estas son conclusiones erróneas. Dios no divide así a los hombres. Si lo hiciera, ningún pecador sobre la Tierra podría sobrevivir a Su ira ni por un minuto, y si todos viven en la Tierra es porque el Señor no hace distinciones. Esta verdad la conoce solamente el jñani, conocedor de Dios. Los demás no se dan cuenta de ello. Sufren bajo la falsa creencia de que el Señor está en algún lugar apartado lejos de ellos.

El jñani está libre de la ilusión; no está afectado por los gunas (cualidades humanas), rajas (dinamismo) y tamas (inercia), ni siquiera por el satva (pureza). El buscador del Conocimiento (jijñasu), sin embargo, es diferente. Dedica su tiempo a la contemplación continua de lo Divino, a obras piadosas y a pensamientos santos. Y los otros dos, el afligido (artha) y el buscador de cosas materiales (artharti), ambos acumulan experiencias que los eleven, reflexionan sobre lo real y lo irreal y se transforman en buscadores del Conocimiento (jijñasus). Más tarde se convierten en sabios (jñanis) y se salvan. La meta se alcanza así, de etapa en etapa. No puede alcanzarse de un salto.

Esto puede comprenderse mejor con un ejemplo: el Conocimiento (jñana) es como el "tren directo". Es decir, el pasajero no tiene que bajar de un tren y subir a otro para llegar a su destino. El buscador (jijñasu) ha subido al "vagón directo"; no tiene que bajar y subir a otro tren, el vagón será detenido y luego enganchado a otros trenes de la ruta; y finalmente llegará al lugar a donde quiere dirigirse. En cambio, el buscador de bienes materiales aborda el tren ordinario, y puesto que el vagón al que ha subido no es ni directo ni pertenece a un tren expreso, tendrá que bajarse en varios lugares del camino y esperar a que pase otro tren para así llegar a su destino, por etapas. Es una jornada larga y difícil. Pero a pesar de estas dificultades, él puede completarla, si persiste. El lugar de destino final es alcanzado por todos; sólo que el proceso y los pasos son diferentes. ¡Con razón el Señor más de una vez ha dicho que todas estas cuatro clases de devotos eran "Suyas"! ¿Por qué lo dijo así? Porque todos persiguen la misma elevada meta.

"Por tanto, anhela siempre lo vasto,, lo inconmensurable. No limites tus deseos a lo pequeño. Son tacaños los que sólo anhelan pequeñeces. Quienes anhelan al Señor son generosos, magnánimos", dijo Krishna.

La devoción del jñani es lo que se llama devoción directa (sahajabhakthi). La devoción de los otros puede llamarse devoción derivada (gunabhakthi), indirecta. El sabio (jñani) conoce al Señor como a su propia Alma; su devoción es de apego o afecto hacia el Señor, hacia lo Uno (anubhakthi). El afecto hacia lo venerable es devoción, dijo Krishna. El jñani se vuelve así como resultado de los merecimientos acumulados a través de muchas vidas. No es un estado que pueda lograrse al momento, ni puede obtenerse en las tiendas pagando un precio. No es una mercancía vendible. Es la culminación del esfuerzo espiritual practicado en muchas vidas. Es de desear que se gradúen muchos médicos bien preparados para curar a tanta gente enferma. Pero sólo podrán lograrlo después de muchos años de estudio y de experiencia; si personas incapaces empezaran a recetar y a operar en los hospitales, lo más probable es que matarían en vez de curar. Así también, alguien que hoy es un sabio puede hacer pensar en los años y años de práctica que lo llevaron a esa altura. La herencia de los impulsos espirituales de nacimientos anteriores también es una ayuda para su esfuerzo.

Hoy día todo tipo de gente se hace llamar jñani o sabio. No sabe, quizás, que un jñani está marcado con ciertas características. La señal que prueba su autenticidad es, desde luego, su declaración, basada en su propia experiencia, de que "Vasudeva lo es todo" (Vasudevasarvamidam). La firme asimilación de esta experiencia es la verdadera señal del jñani. Por Vasudeva aquí quiere indicarse a Aquel que ha hecho de todos los seres Su hogar, Su morada. Sólo quien percibe al Señor en todos los seres merece ser llamado jñani o sabio. En cambio, si otros se hacen llamar jñanis sólo lo serán de nombre. No tienen la experiencia genuina del conocimiento. ¿Qué cosa, exactamente, es ese conocimiento (jñana)? Es la posesión de aquello que hace posible tener el conocimiento de todo y que, por ende, permite prescindir del conocimiento de todo lo demás.

Esta es la altura que alcanza el sabio (jñani). Por otro lado, nadie puede sostener que es un jñani sólo por haber aprendido de memoria unos cuantos versos (slokas), por haber leído por encima unos cuantos libros, o por haber subido a los estrados con otros diez y haber dado conferencias durante horas con pleno orgullo de su erudición desenrollando frases tediosas (como un prestidigitador y su bola de hielo), con lo que antes había engullido. Hoy contamos con un crecido número de tales autotitulados sabios que andan por doquier. Su vestimenta es ocre, pero su corazón es como el de un ogro. (*) Pues bien, ¿cómo pueden las piedras ordinarias brillar como gemas? No todas las piedras son preciosas. ¿Quién será el que considere una simple piedra como una gema? Sólo los tontos podrían engañarse así, si no conocen ni a la una ni a la otra.

Sri Krishna dio en el Gita el rey de los mantras, "Vasudevasarvam" sólo para contrarrestar la influencia de esos seudo jñanis cuyo surgimiento previó. Ese solo mantra es suficiente para salvar a toda la humanidad. Ese es Su don indirecto... considérenlo como tal y concéntrense en él y en su significado. Ese es el más alto bien; ésa es la meta más elevada. Las seis sílabas de que consta pueden por sí solas hacer que las vidas humanas valgan la pena. Muchos hay que, aunque totalmente carentes de la siempre presente experiencia interna de esas palabras, se han autotitulado: Gran Alma, Padre del Universo, El Bendito Señor, El Sabio Realizado, Sabio, El Bienaventurado (Mahatma, Jagadguru, Bhagavan, Paramahamsa, Jñani, Thyagi, Ananda), etc.; y que, aunque falsos, son aceptados por algunas personas como auténticos. Nadie les confirió esos títulos; fueron escogidos y adoptados por sus actuales poseedores y usados como plumaje para atraer la atención de la gente. No son genuinos y el encanto que producen se desvanece bien pronto. Su aspecto exterior es el del renunciante, pero el interior está demasiado lleno de deseos. Externamente, la forma es de Yoga, pero internamente sufren una enfermedad (yoga). Todos los nombres que adoptan hablan de Bienaventuranza, pero ellos sólo andan rondando por los callejones. Sus palabras son como la miel, pero sus actos son sensibleros y a veces ridículos. Un jefe de familia que esté sumergido en los deberes cotidianos que su estado de vida le impone es superior espiritualmente a esos especímenes disfrazados de renunciantes y de yoguis.

La razón principal de la declinación de la cultura de la India, de su antiguo modo de vivir y de su rectitud moral, es precisamente ésta: el mal perpetrado por tales impostores. La fe en Dios ha declinado por la misma razón. Aconsejan el renunciamiento pero anhelan

 

(*) En el inglés es un juego de palabras: ochre y ogre. (N. de la T.)

el lujo; glorifican la moralidad y obran a través del odio. Esta conducta ataca la raíz misma del ascetismo e inevitablemente hace que se precipiten a la ruina. Donde las palabras y los actos no están coordinados, ahí no hay vestigio de verdad.

Sin embargo, los jefes de familia sí se aferran a la verdad con mayor o menor tenacidad. Hay muchos entre ellos que están desprovistos de odio, que son de corazón puro e inmaculado y que caminan por el sendero de la moral y la virtud. Pero vemos que los renunciantes y los yoguis que desfilan como tales están llenos de todos los tipos posibles de odios y de todas las manifestaciones del deseo. Caen en la trampa que éstos les preparan para atraparlos. El egoísmo, la envidia y el exhibicionismo... acaban con todos los esfuerzos del aspirante. Por tanto, los buscadores y los devotos deben estar siempre alertas; deben mantenerse apartados de todos estos rasgos indeseables y tratar de crecer en la contemplación de la gloria de Dios y en la práctica de la moral, esforzándose afanosamente por experimentar la auténtica Bienaventuranza, la que deberán compartir después con el mundo. Eso establecerá la paz y la prosperidad mundial.

Krishna se refería a esos sabios (jñanis) verdaderos cuando dijo que el mundo brillará esplendorosamente a través de los sabios (jñanis). Un hombre sin conocimiento es como un hogar sin luz.

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